miércoles, junio 17, 2009









"No fue un fallo de determinados individuos, sino del sistema", dijo el presidente estadounidense al referirse a una "economía que se hizo complaciente" porque ante la falta de regulación "nadie asumió sus responsabilidades".

Me parece un buen diagnóstico, cortito y resumido.

Lo bueno, si breve, dos veces bueno, como decía el viejo Baltasar Gracían.

En resumidas cuentas un fallo "liberal". Persiguiendo su propio interés más allá de lo razonable el individuo se volvió codicioso y ciego a las repercusiones a medio y corto plazo de alguna de sus acciones.

Nadie puso el freno, quizá porque, y como siempre, todos esperaban que otro lo hiciera... y precisamente las instituciones y el sistema existen para eso, para hacer todo aquello que todos esperamos que los otros hagan mientras nos dedicamos a acumular riqueza.

Obama quier limar asperezas y culpa a un sistema, al que en su momento no se le dotó de la capacidad de controlar, de no haber podido controlar el crecimiento incontrolado de la virtual mentira en que la economía mundial terminó convirtiéndose. No toma el toro por los cuernos, supongo, pensando ya en la aprobación que necesita de su reforma en el Congreso.

La virtud del político es tener buenas palabras para todos, pero, y a mi entender, lo único cierto es que la crisis económica global que ahora vivimos ha puesto al homo liberal bajo sospecha y Obama hace bien en generar algún mecanismo de control.

Una promesa de que no volverá a pasar no debería valerle... ni valernos.

Tampoco soy un experto y leo todo lo que se publica, pero en mi nivel de información echo en falta un poco de autocrítica por parte de conservadores y liberales. Como si en el fondo legitimaran ese "todo vale" del enriquecimiento a cualquier precio y de alguna forma la realidad a la que tanto alaban les estuviera ahora mismo de más, convertida en una incómoda presencia que no ha confirmado en absoluto sus teóricos planteamientos.

Los mismos que creen ciegamente que el hombre es un lobo para el hombre intentan ahora convencernos que lo que ha sucedido es cualquier otra cosa menos un acto de predación llevado a cabo por ese lobo humano.

Cuando la única realidad es que, durante un tiempo, ha galopado a discrección por los parquets y despachos de todo el mundo.

Ahora, que vuelve a estar detenido, la sociedad está en su derecho de protegerse de sus fauces insaciables.

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