jueves, marzo 25, 2010

GREEN ZONE: DISTRITO PROTEGIDO

Hollywood ha encontrado un filón en la conexión entre el director Paul Greengrass y el actor Matt Damon para continuar produciendo entretenimiento y dinero desde las claves del cine acción... El estilo adrenalítico con cámara al hombro del que Greengrass es un claro maestro encuentra su contrapunto estético en la impenetrable expresión estólida de Matt Damon, el héroe al que esa cámara nerviosa busca enfocar en el marasmo de la más intensa acción.

Con "Green Zone" el binomio de oro intenta prolongar el éxito obtenido con las tres películas de la saga Bourne y, como inventar siempre es arriesgado cuando se tiene la constatación de lo que el público ha querido, "Green Zone" repite el esquema básico sobre el que se articulaban las tres películas protagonizadas por Jason Bourne... El héroe, interpretado por Damon, se ve inmerso en una situación en la que un personaje gubernamental poderoso utiliza los inagotables mecanismos del poder para perseguirle buscando evitar ser dañado por lo que Bourne puede hacer o saber con respecto de él y su trabajo

En este caso, Bourne se llama Miller, un alferez del ejército norteamericano que, una vez terminada la segunda guerra Irak, está encargado de encontrar las famosas armas de destrucción masiva... pero las armas no aparecen. La casualidad durante el desempeño de su infructuoso trabajo le pondrá en relación con una trama oculta de intereses que es propietaria de la clave que resuelve el misterio de esas esquivas armas de destrucción masiva. Y como no puede ser de otra forma, el villano hará lo imposible por evitar que Miller consiga que la verdad se sepa... incluso poniendo al propio ejército estadounidense en su contra.

"Green Zone" es una entretenida película cuya acción impactante sucede sobre una bien traída trama, la de las armas de destrucción masiva. Su propuesta funciona sumergiendo al espectador en una muy creíble Bagdad digital donde Miller intenta desentrañar el ovillo del misterio que dará sentido o se lo quitará a su trabajo como militar dentro de la guerra de Irak.

Las virtudes de la película enmascaran algún que otro defecto como la poco creíble actitud del personaje de Miller que más parece un contestario periodista de investigación que un militar obsesivamente entrenado en la más ciega de las obediencias o el muy conveniente y apresurado final que permite integrar "a capón" la juguetona propuesta-ficción de la trama con la realidad histórica de la nación iraquí.

Entretenida.

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