domingo, enero 08, 2012

FRANCISCO BRINES












El poeta de la nostalgia... real o imaginaria.


Aquel verano de mi juventud

Y qué es lo que quedó de aquel viejo verano 
en las costas de Grecia?               
¿Qué resta en mí del único verano de mi vida? 
Si pudiera elegir de todo lo vivido               
algún lugar, y el tiempo que lo ata, 
su milagrosa compañía me arrastra allí,               
en donde ser feliz era la natural razón de estar con vida. 

Perdura la experiencia, como un cuarto cerrado de la infancia;
no queda ya el recuerdo de días sucesivos               
en esta sucesión mediocre de los años. 
Hoy vivo esta carencia,               
y apuro del engaño algún rescate 
que me permita aún mirar el mundo
con amor necesario;               
y así saberme digno del sueño de la vida. 

De cuanto fue ventura, de aquel sitio de dicha,               
saqueo avaramente 
siempre una misma imagen: 
sus cabellos movidos por el aire,               
y la mirada fija dentro del mar. 
Tan sólo ese momento indiferente.               
Sellada en él, la vida.

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