sábado, julio 11, 2015

Noches blancas

Dirigida en 1957 por Luchino Visconti, "Noches Blancas" se basa en una novela corta del gran escritor ruso Fedor Dostoievski.

La trama cuenta el breve encuentro durante una serie consecutiva de noches de dos personajes solitarios: Natalia, una misteriosa y triste mujer y Mario, un solitario oficinista.

Mario se enamorará perdidamente de Natalia, pero ésta, a su vez, está enamorada de otro hombre a quién ha prometido esperar durante un año.

El plazo está expirando y precisamente Mario conoce a Natalia mientras espera al hombre que ama sobre un puente.

"Noches Blancas" se desarrolla en torno a la compleja posibilidad del amor, especialmente cuando este no es correspondido.

En la última noche, Mario vivirá la posibilidad de tener a una Natalia que abandona la idea de esperar más y se deja llevar por la desesperada fantasía amorosa de Mario hasta que finalmente todo vuelve a su cauce: el hombre regresa a la cita y Mario se queda sin Natalia.

El texto pone mucho énfasis en el goce del momento y la posibilidad de disfrutar del sentimiento amoroso aunque este no sea correspondido, aspecto que en la novela se desarrolla más que en la película puesto que en ésta no aparece la parte final del texto en donde ella mediante una carta ofrece a Mario una amistad que este rechaza.

Y en este sentido tiene su punto pero, como historia, "Noches Blancas" ni me interesa ni me entusiasma demasiado.

Lo mejor que para mi gusto presenta la película, rodada enteramente en los estudios de Cine Cittá, es el fascinante neorrealismo "indoor" que presenta.

Porque Visconti parece en algunos momentos de la película más interesado en construir un convincente escenario de arrabal en el estudio que en la propia historia y tengo que decir que a mi entender lo consigue.

El autobus lleno de barro, el charco que salpica, la lluvia, las calles iluminadas.... "Noches Blancas" resulta fascinante como preciso artefacto realista cuidadosamente construido precisamente por un director que viene del neorrealismo.

En "Noches Blancas" Visconti empieza a mostrar ese talento fuera de común para la puesta en escena de paisajes y epocas que luego mostraría en todas sus películas de madurez, desde "El Gatopardo" hasta "La Caida de los Dioses" pasando por "Lludwig" o "Muerte en Venecia".

La construcción de ese arrabal urbano donde vivirán su encuentro Natalia y Mario es poderoso e impecable, tratándose siempre de un ambiente precisamente neorrealista que Visconti reconstruye con una minuciosidad de director de escena que sería un punto esencial, como escribo, en la fascinación que sobre la mirada del espectador de su cine posterior.

En este sentido, "Noches Blancas" es una clara precursora del cine viscontiano que vendrá.

Por sí misma, no tiene demasiado valor para mi gusto tratándose de una película claramente menor dentro de la filmografía de Luchino Visconti.

No me interesa demasiado la historia de Mario y Natalia. El cine romántico no es lo mío.

Aceptable.
  

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