sábado, julio 04, 2015

San Andres

Tiene de todo.

Terremotos, tsunamis, terremotos más grandes... Su alcance es más modesto que la de su predecesora más próxima. "2012", que describía un escenario de destrucción global como consecuencia de un desplazamiento a lo loco de las placas tectónicas.

"San Andrés" describe ese gran acontecimiento sísmico que los expertos en sismología esperan para la costa Oeste de los Estados Unidos.

Y no hay mal que por bien no venga porque la total destrucción del estado de California por lo menos sirve para que la familia disfuncional que protagoniza la película vuelva a descubrir que es funcional.

No se yo si un cataclismo global puede ser la medida del amor, pero siempre se me han antojado excesivas esas parejas que necesitan del cataclismo para descubrir que el amor aún no se ha apagado entre ellos. Siempre me las imagino empezando a discutir en el día uno o dos de la reconstrucción... aunque ese polvo post-catastrofe seguro que es inolvidable.

En fin... "San Andrés" no cuenta nada que no hayamos escuchado antes, pero se esfuerza por mostrárnoslo como nunca se nos había mostrado merced a las nuevas tendenciass y avances en los efectos especiales digitales.

Y en este sentido, tiene sus momentos, pero no mucho más.

Lo suficiente para tener entretenida la mirada durante un par de horas... sin imaginar demasiado, como los niños pequeños que ven la misma película una y otra vez.

Imagino que el año que viene tocará meteorito... o quizá invasión chunga extraterrestre.




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