sábado, agosto 22, 2015

A most violent year

Antes de que el tema de la deuda se internacionalizara, vivió poderosos episodios de destrucción social dentro de los Estados Unidos.

En la década de los setentas del siglo pasado, la ciudad de Nueva York rozó la bancarrota el año 1975 y la rozó como consecuencia de un presupuesto desequilibrado, muy en la línea de los presupuestos keynesianos para la administración de lo público que vinieron sucediéndose en occidente desde la segunda guerra mundial.

La crisis del petróleo de 1973 junto con alguna mala decisión en la gestión de los dineros de la ciudad generó una situación extrema que requirió el apoyo del gobierno federal. Fue entonces cuando el entonces presidente Ford dijo aquello de "Ford to City: Drop dead".

Y el resultado fueron una serie de recortes brutales que afectaron a la gestión del día a día de la ciudad: policias, barrenderos, bomberos... Fue entonces cuando apareció esa ciudad terrible, casi fantasma, llena de edificios en ruina y abandonados, con altisimas tasas de criminalidad... La ciudad que filmó Scorsese en "Taxi Driver" y que en algunos lugares, con sus solares y edificios en semiruina, o directamente en ruina. recordaba a una ciudad europea bombardeada en la guerra mundial.

Finalmente, todo ese proceso de ajuste presupuestario se produce en 1981, precisamente el año donde se sitúa esta interesantisima "A most violent year". Una historia que precisamente nos cuenta los problemas que tiene un hombre fuerte, que quiere hacer las cosas honradamente y por derecho, en el caliente caldo de violencia y corrupción en que se convirtió la ciudad de Nueva York.

"A most violent year" no es una película amable y simpática.

Toda ella transparenta una intensa dureza que es la implacable atmósfera donde un hombre honrado, Abel Morales, intenta luchar por su supervivencia.

"A most violent year" sucede en la ciudad donde sucedían historias como "Fort Apache, The Bronx", "Taxi Driver" o, no nos pongamos estupendos, cualquiera de los exploits de vengadores justicieros que en su momento protagonizara Charles Bronson.

Pero sobre todo, "A most violent year" es una de esas películas que, aunque están rodadas en color, su alma es en blanco y negro.  Un alma que recuerda a aquellas últimas películas americanas de Fritz Lang o de Jules Dassin que nos hablan de la ciudad como una maquinaria devoradora de hombres a la que los vencedores de la lucha diaria deben presentar el correspondiente sacrificio humano cada mañana.

Un mundo difícil y cruel donde Abel Morales se convierte en justiciero de su propia causa de moralidad, una causa que poco a poco va revelándose como imposible y desesperada.

En este sentido, nos presenta el drama natural de la lucha por la supervivencia representado en lo que entonces era la capital del mundo, seguramente la más grande y peligrosa jungla de asfalto que el hombre había conseguido construir.

Entre la tensa seriedad de "El Padrino" y los enloquecidos estallidos de violencia del primer Scorsese. "A most violent year" se presenta como una película llena de personalidad y de interés que consigue elevarse a la categoría desde a anécdota que narra para mostrar la pesadilla para todos que está siendo el nuevo mundo neoliberal que ya por entonces estaba cimentando la total victoria que ahora disfruta.

No en vano 1981 es también el primer año de la era Reagan.

Oscar Isaac está eminente dando vida al atribulado Abel Morales.

Magnífica.

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