domingo, agosto 23, 2015

Beau Geste

Es una pena que William A. Wellman se quedara fuera de la lista de directores de cine clásico que los críticos y directores de cine de la Nouvelle Vague francesa reivindicaron como maestros.

Los méritos de Wellman no le dejan demasiado lejos de esa santísima trinidad cinematográfica que formaron John Ford, Howard Hawks y Raoul Walsh. Y seguramente que Wellman habría merecido estar orque, en mi conocimiento de su obra, es de esos artesanos de la época de los estudios que no tiene una película mala.

Desde la muda "Wings" hasta las últimas "Escrito en el cielo" o "El infierno blanco" pasando por "Ha nacido una estrella", "Cielo Amarillo" o la inolvidable y tremenda "Fuego en la nieve", Wellman ofrece una trayectoria de trabajos potentes, casi siempre inclasificables pese a su general adscripción a un género.

No en vano John Wayne, que sabía mucho de trabajar con grandes directores, le eligió para dirigir las más importantes películas de su productora en la década de los cincuentas del siglo pasado.

Filmada en 1939, "Beau Geste" es un clásico del cine de aventuras, pero es mucho más. También es un clásico del cine de misterio porque pocas películas empiezan como comienza "Beau Geste".

Un destacamento de la legión extranjera francesa acude demasiado tarde a socorrer uno de sus puestos avanzados. Lo que encuentran es un fuerte fantasma, lleno de cadáveres y desde el que, sin embargo, alguien les dispara.

Sobre este comienzo en el que el espectador sabe lo mismo que el oficial que encabeza el destacamento, se construye toda la película que no es más que el camino que el espectador sigue para comprender el misterioso secreto que esconde el fuerte y uno de sus soldados cuyo nombre da titulo a la película.

"Beau Geste" es una tremenda y fascinante muñeca rusa que esconde una serie de tramas que se alimentan unas a otras. Es un relato de aventuras y una historia de misterio, también un relato de heroísmo y caballerosidad en el que el honor de toda una familia está en juego y, a más a más, una historia de sacrificio y redención.

"Beau Geste" plantea un misterio al inicio y ofrece una solución que no decepciona al espectador que ha tenido tiempo de imaginar cualquier cosa; una solución en la que está implicado el terrible, sanguinario y amoral sargento Markoff, un personaje inolvidable de la historia del cine a quién dio vida ese gran actor secundario llamado Brian Donlevy.

La calidad de "Beau Geste" no es mensurable porque su valor, como cualquier gran clásico, entronca con lo sentimental.

Imprescindible.

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