sábado, agosto 29, 2015

Leviathan

El leviatán es una criatura mítica marina que aparece en la Biblia para simbolizar el arrasador poder y la fuerza bruta del mal.

A propósito de este tema he encontrado en la red unos versículos pertenecientes al libro de Job que me llevan a entender perfectamente porque esta película rusa se titula con el nombre de esta criatura:

"¿Sacarás tú al leviatán con anzuelo,
O con cuerda que le eches en su lengua?
¿Pondrás tú soga en sus narices,
Y horadarás con garfio su quijada?"

Porque al final la película va de esto.

"Leviathan" nos cuenta la tragedia que vive un hombre pequeño llamado Kolia. Tragedia que tiene que ver con encontrarse en medio del objeto del deseo del alcalde de su localidad, encarnación máxima de un poder autocrático, desconsiderado y absoluto, todo un leviatán.

Este alcalde quiere su casa y está dispuesto a cualquier cosa para conseguirla.

Y precisamente la tragedia surge cuando Kolia intenta controlar a ese monstruo con la ayuda de un amigo abogado procedente de Moscú.

Como bien dice el libro de Job, Kolia intenta poner una soga en sus narices y horadar con garfio su quijada. Se enfrente a él, buscando someterlo a la ley.

"Leviathan" nos cuenta ese esfuerzo por someter al alcalde y las consecuencias que esto tiene para Kolia y su familia.

Se trata de una película bastante interesante, seguramente un poco larga (quizá le sobran veinte minutos) y también un poco disgresora en el sentido de que se pierde un poco en el detalle costumbrista de la vida diaria de los personajes, aspecto que hace que el espectador se despiste un poco con las tribulaciones familiares de Kolia y se distancie con respecto al desarrollo troncal de la narración con lo que la historia pierde concentración y fuerza de cara a su desenlace final.

"Leviathan" insiste demasiado en mostrar la compleja situación personal y familiar de Kolia. Algo que el espectador a la hora de película a ciencia cierta sabe y quizá la eliminación de esos veinte minutos de insistencia habrían dado mayor solidez, contundencia y densidad a la historia.

No obstante, y como digo, se trata de una película más que interesante.

Pese a su localismo en la autocrática Rusia de Putin, "Leviathan" ofrece un mensaje universal porque presenta la tragedia del individuo frente al poder en nuestras sociedades.

Y la tragedia está en la inmensa distancia que separa al legalista discurso de derechos y deberes con la realidad del peso que tiene ese discurso cuando hay un interés de por medio.

Parafraseando al escritor Paul Bowles, la ley es el azul cielo protector que esconde a nuestra mirada la gran oscuridad de los intereses creados. La ley hace posible un ámbito de tranquilidad y orden sobre el que construir una vida pero de nada sirve cuando hay un interés por medio.

Y precisamente esa es la tragedia de Kolia.

Está en medio de un vector de interés.

Se interpone entre un deseo y su objeto. Es más y peor, lo posee.

Su suerte está echada.

El interés es mucho más poderoso que la ley y esto es así en la Rusia de Putin, en los Estados Unidos de Obama o en la España de Rajoy.

El cielo protector desaparece y el oscuro abismo que todo ese tiempo ha estado mirándole terminará devorándole.


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