domingo, diciembre 13, 2015

El cuento de los cuentos

Aparentemente "El cuento de los cuentos" parece no tener nada que ver con las últimas películas del napolitano Matteo Garone, la sobrevalorada "Gomorra" y la espectacular e ignorada "Reality", pero este análisis sería superficial a mi entender.

"El cuento de los cuentos" es la adaptación cinematográfica de algunos de los cuentos incluidos en el "Pentameron", recopilación de historias de tradición oral y carácter popular realizada en el siglo XVII por el napolitano Giambattista Basile.

Así pues Napoles está presente de manera general pero también ese gusto refinado que Garrone exhibe a la hora de contraponer los extremos, lo sublime y lo ridiculo, lo sucio y lo elevado , que Garrone muestra de manera desbordante en su fantástica "Reality".

Y si algo caracteriza a "El cuento de los cuentos" es ese constante contraste entre lo delicado y lo brutal, lo hermoso y lo terrible que confiere a la película de un cierto atractivo perverso que me gusta.

No obstante, "El cuento de los cuentos" es una de esas películas en las que la idea que la inspira no termina de ser puesta en práctica de una manera adecuada en modo y forma.

Porque algo falla en la película de Garrone pues termina resultando demasiado pesada y difícil de digerir, arruinando las expectativas que genera en su primera mitad convirtiéndose en poco más que una acumulación ordenada de acontecimientos y situaciones que uno acaba deseando que termine de una vez.

En general, el planteamiento no está a la altura del desenlace.

"El cuento de los cuentos" deja de sorprender y termina cansando.

Y no se yo si ayuda mucho a la película que las tres historias que no tienen nada que ver entre si se entremezclen

Un mal mix para cualquier obra de entretenimiento.

No obstante, esa constante pulsión que va de lo sublime a lo terrible está ahí, presente a lo largo de "El cuento de los cuentos".

Aspecto que nos recuerda que la vida no sólo orden deviniendo a caos, pura entropía, sino que buena parte de ese caos eternamente haciendose y deshaciendose tiene su fuente en el contraste entre los opuestos.

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