sábado, marzo 19, 2016

Ave Cesar

Si uno lo mira bien, y teniendo en cuenta esa predilección que los hermanos Coen han tenido siempre por el cine clásico como mimbre constitutivo de sus historias, era una cuestión de tiempo que convirtieran esa fuente en la principal protagonista de una de sus películas.

Sorprende mucho más si se considera también la rica veta de historias que encierra el cine y su proceso de producción de historias.

Y para muestra está el botón del maravilloso libro "Hollywood Babilonia" de Kenneth Anger, convertido en punta del iceberg, en mascarón de proa de todo un género entre sensacionalista y documental dedicado a glosar los pecados y las pesadillas que escondía el glamour de la fábrica de sueños.

Porque de Hollywood uno ya no sabe qué es lo más interesante: si lo que se cuenta y se ve o lo que no se cuenta y se intuye.

Bueno... Si se sabe.

Las peliculas son lo menos importante.

En cualquier caso, es en las profundidades de ese proceloso océano de abisales profundidades donde Joel y Ethan han lanzado sus redes para construir esta bastante conseguida "Ave Cesar".

Y si en algo son buenos los Coen es en combinar la comedia con el cine negro a través del poderoso lazo de un ascético humor negro que siempre rebosa ironía e inteligencia.

En este sentido, "Ave Cesar" es un magnífico ejemplo de ese talento para sacar la sonrisa del espectador en situaciones que no tienen nada de gracioso con joyas maravillosas como la relación entre los escritores comunistas y la estrella descerebrada en el que
incluso aparece Herbert Marcuse.

Ressumiendo, aunque banal e intrascendente como el mundo que nos abre, "Ave Cesar" es una magnifica y entretenida película que muestra muy bien la pesadilla que hay detrás de la fábrica de sueños.

Pesadilla que vive diariamente Eddie Mannix, factotum del estudio, maestro de ceremonias cuyas aventuras y desventuras sirven de hilo para  el viaje al Hollywood que los Coen nos proponen.

El es el el hombre que hace que todos los platillos sigan arriba, girando.

Y lo peor es que cada día, siempre, hay mucho platillo siempre a punto de caer,

Dentro de ese género de peliculas que hablan del propio cine, fontaneros como Eddie Mannix quedaban siempre olvidados, pero lo cierto es que contribuyeron como el que más a que el espectáculo nunca se detuviese.

Solo los Coen podrían haberse acordado de ellos.

Entretenida.




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