sábado, marzo 26, 2016

Monsieur Verdoux

No tengo la menor duda de que cuando se valora positivamente "Monsieur Verdoux" se está teniendo en cuenta de manera global la figura de Charles Chaplin.

Algo así como si fuese inconcebible que este creador capital dentro de la historia del cine no pudiera hacer las cosas mal.

Es la única explicación que encuentro para quienes hablan con entusiasmo de esta película que aun no había visto y cuya visión me he decepcionado grandemente.

Por lo visto, y en su origen, "Monsieur Verdoux" es uno de esos tantos proyectos inacabados de Orson Welles; en concreto el proyecto tenía que ver con un personaje real, Landru, un honorable padre de familia que además fue un asesino de mujeres.

El tema no salió adelante pero Chaplin se quedó con la idea y la llevó a la práctica en 1947, siete años después de que firmara "El Gran Dictador".

Estoy seguro que "Monsieur Verdoux" representó muchas cosas para Chaplin quién, tras la segunda guerra mundial y una década de los treintas en que sólo firmó dos películas, concibe esta película como la presentación de un nuevo Chaplin, evolucionado, mayor y sonoro.

Y es aquí donde para mi comienza a fraguarse el problema de "Monsieur Verdoux", una película demasiado larga que incluye varias películas dentro de sí y, por si no fuera poco, encerrando una antítesis más que evidente: el humor negro del Chaplin mayor y sonoro con la comedia visual y de gags del Chaplin joven y mudo... Y ya para empezar ambos planteamientos se dan de bofetadas en una historia de humor negro, que sólo funciona merced a la generosidad del espectador que es capaz de entender de manera fragmentaria una historia que debiera ser única y global.

Pero además también está el Chaplin político que emerge desafiante en sus dos películas de la década de los treintas: Tiempos Modernos (1938) y "El Gran Dictador" (1940).

En "Monsieur Verdoux" Chaplin también se reserva un momento para hacer un discurso político con el que estoy de acuerdo desde el punto de vista sociológico y politológico pero que no funciona demasiado como argumento de defensa del criminal Verdoux ante el juez. Y no funciona no porque no tenga sustento sino porque de pronto aparece.

Antes Verdoux no ha dicho nada.

Se ha limitado a matar y a hacer reíral espectador.... pero también llorar porque hay otra película más dentro de "Monsieur Verdoux": otra linea argumental, la del Chaplin sensiblero, centrado en la vagabunda a la que su personaje perdona la vida.

No sigo.

El resultado es un pastiche que además se hace demasiado largo sin duda para hacer lugar a todas esas historias de manera que respiren.

Tiene toda la pinta de que en los siete años que separan "El Gran dictador" de "Monsieur Verdoux" Chaplin quiso hacer muchas películas y, cuando tuvo la oportunidad, decidió juntarlas en una sola. Pero también tiene toda la pinta que el nuevo Chaplin no supo separarse del viejo Chaplin.

Y como digo el resultado no es bueno.

Otra cosa es que él y su personaje del vagabundo merezcan todo el crédito del mundo, pero lo cierto es que por si misma "Monsieur Verdoux" es un contenedor en el que uno, si se lo propone, puede saltar de un buen momento a otro, de una risa a una lagrima pero si hubiera sido firmada por otro la historia tendría otra opinión.

En su momento "Mosnieur Verdoux" no funcionó y para mi gusto no sin motivo.

Decepcionante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada