jueves, marzo 24, 2016

Truman

No hay que dar más vueltas al tema.

La base del encanto de esta magnífica película filmada y escrita por el barcelonés Cesc Gay es tan vieja como Gilgamesh.

En "Truman" no hay ni trampa ni cartón, sólo una muy buena historia contada con talento y sensibilidad, una historia que se desarrolla mediante personajes creíbles, llenos de vida y que además están interpretados por magníficos actores.

Nada más... ni, por supuesto, nada menos.

"Truman" nos habla de la amistad ante la muerte. También nos habla de un legado, un perro que da nombre a la película y que resume de manera metafórica el vinculo que une a Julián (Ricardo Darin) y Tomás (Javier Cámara).

El contexto es la visita que, desde la lejana Canadá, Tomás hace al enfermo Julián.

Una visita que durará cinco días que conmoverán a ambos personajes mutuamente, de manera profunda y convirtiendo poco a poco, la película en un hermoso canto a la amistad, a esa familia no de sangre y que uno elije mientras le acompaña la vida y el tiempo.

Ya decía Aristoteles que la amistad es una alma que habita dos cuerpos.

"Truman" va exactamente de éso.

Magnífica.

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