sábado, junio 11, 2016

Nuestros amantes

Por lo visto, Miguel Angel Lamata, el director de esta terrible "Nuestros Amantes", llevaba seis años sin dirigir una película y no tengo la menor duda que pasarán por lo menos doce hasta que pueda volver a hacer otra.

Y escribo esto porque "Nuestros amantes" es eso... una película terrible.

De hecho me recuerda a una de esas películas españolas que se hacían en los ochentas en las que el principal talento del director estaba en conseguir la financiación... que no es poco, pero cuando se cruzaba ese puente, llegaba el inmenso e interminable desierto de los tartaros.

"Nuestros amantes" es uno de esos desiertos.

En este caso, y seguramente poseído por la euforia de haber liado a todas las cajas medianas y pequeñas de Aragón para tirar el dinero de sus clientes, Lamata se creyó capaz de hablar del amor como hablan genios como Rohmer y Allen.. sin seguramente tener él mismo demasiada idea.

En fin, y por decirlo rapidamente, "Nuestros amantes" es la fiesta de Miguel Angel Lamata y uno tiene que aguantarse o marcharse del cine... como hice yo.

Pretenciosa y vacua en la forma para tratar en el fondo asuntos con una simpleza que recuerda a un articulo de la revista Bravo escrito por un becario, "Nuestros amantes" no da para demasiado.

Y lo saben incluso los actores que hacen lo que pueden, con una falta de convicción en lo que están haciendo que a veces se transparenta en alguna de esas secuencias interminables que parecen más una disputa entre adolescentes para ver quién más sabe de una cosa que apenas conocen, un concurso de frases hechas de autoayuda que hacen de Paulo Coehlo un genio.

En fin, no voy a perder más tiempo, pero si fuera cliente de alguna caja aragonesa estaría preocupado con lo que hacen con mi dinero porque Miguel Angel Lamata, claramente, ha tenido que follarse a alguien para hacer esta película.

El horror de la copia de la copia de la copia de la copia de la copia de la copia...


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