El análisis de los microdatos del barómetro de octubre del CIS revela un fuerte aumento de los indecisos entre los votantes de la derecha, sobre todo del PP, antes de que sus alianzas con Vox pudieran influir en ellos.
Cada mes, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) pregunta a miles de españoles a quién votarían si mañana hubiera elecciones. El barómetro de octubre, hecho a menos de dos meses de las generales del 29 de noviembre, deja un dato que cambia la lectura de la campaña: los votantes de la derecha han empezado a dudar.
Si se toma a quienes votaron al PP o a Vox en 2023, en septiembre solo el 5,3 % no sabía a quién votaría ahora. En octubre son el 13,4 %.
Lo relevante es el momento. La encuesta se hizo entre el 1 y el 6 de octubre, antes de las alianzas del PP con Vox, que todavía no pueden aparecer en los datos. Los votantes populares ya dudaban antes de ellas.
Un salto que rompe la tendencia
Hasta ahora, la derecha era el bloque con el voto más claro. En septiembre de 2025, el 7 % de sus votantes de 2023 estaba indeciso. Un año después, la cifra había bajado al 5,3 %. Las dudas eran cosa de la izquierda.
En un solo mes, esa proporción se ha multiplicado por dos y media. Es un salto demasiado grande para atribuirlo al margen de error de la encuesta.
El PP, epicentro de la duda
No todos dudan por igual. De cada cien personas que votaron al PP en 2023, casi 16 no saben hoy a quién votarán. Entre los votantes de Vox son 9.
A eso se suma otro movimiento: 13 de cada cien votantes del PP en 2023 dicen ahora que votarán a Vox. Son dos reacciones distintas, porque unos ya han cambiado de partido y otros no han decidido. Pero apuntan en la misma dirección.
Sumadas, casi tres de cada diez personas que votaron al PP en 2023 ya no lo tienen como opción segura.
Dudar no es quedarse en casa
Que alguien no sepa a quién votar no significa que vaya a abstenerse. La encuesta pide a cada persona que puntúe de 0 a 10 la probabilidad de ir a votar. Ocho de cada diez indecisos de la derecha se dan un 8 o más: quieren votar, pero no saben a quién.
La abstención apenas se mueve. Solo el 3 % de los votantes de PP y Vox dice que no votará o que es muy improbable que lo haga, prácticamente lo mismo que en septiembre.
Tampoco hay fuga hacia la izquierda. Apenas un 0,5 % de quienes votaron a PP o Vox en 2023 dice que ahora votaría a algún partido progresista. La duda se queda dentro de la derecha.
La derecha pierde su ventaja
El cambio se aprecia mejor al compararlo con la izquierda. En septiembre, el 13,3 % de quienes votaron a PSOE o Sumar estaba indeciso, frente al 5,3 % en la derecha: ocho puntos de diferencia. En octubre, la izquierda sube al 16,1 % y la derecha al 13,4 %. La distancia se queda en menos de tres puntos.
La izquierda sigue teniendo más indecisos. Pero la derecha ha dejado de ser el bloque que llegaba a las elecciones con el voto decidido.
Las alianzas llegan a un electorado que ya duda
El PP afronta sus alianzas con Vox con una parte de sus votantes en el aire. Los datos de octubre no explican por qué empezó esa duda, pero sí muestran que no la provocaron los acuerdos.
La pregunta es qué harán ahora esos votantes. Si las alianzas los empujan hacia Vox, el PP seguirá perdiendo apoyos dentro de su propio bloque. Si aumentan su incomodidad, algunos de los que hoy quieren votar podrían acabar quedándose en casa.
El barómetro de noviembre dará la primera respuesta.




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