Había alrededor de nueve millones de judíos en Europa en vísperas de la guerra; unos seis millones fueron asesinados, quedando con vida tres millones.
La mayoría de ellos se salvaron gracias a la derrota de Alemania en la guerra.
Algunos fueron protegidos gracias a la ayuda que recibieron de diversos gobiernos y organizaciones, como el Joint Distribution Committee, y de miles de personas de buen corazón en casi todos los países: los “gentiles justos”.
Hubo operaciones de rescate dramáticas, como la huida a través de los Pirineos desde Francia hacia España y los convoyes de judíos que zarparon de Dinamarca hacia Suecia.
Solo unos pocos supervivientes debieron la vida a los esfuerzos del movimiento sionista.

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