Lo real llegó a Los Yébenes

Lo real llegó a Los Yébenes
Opinión · Servicios públicos · Ferrocarril

Y de repente descubrimos que en este juego de virtualidad política y polarización nos puede ir la vida. Ahora llegará la parálisis por el análisis. Trocearemos las causas del accidente de Los Yébenes hasta conocer cada detalle y perder de vista el conjunto. Pero yo soy viejo, llevo los suficientes años observando cómo funciona este país como para no reconocer una contradicción de fondo que revela una causa última, eficientísima en su capacidad para la destrucción.

Llevamos décadas debilitando lo público mientras construimos sobre ello una virtualidad privatizada que actúa como si la infraestructura que la sostiene fuera inagotable. Multiplicamos operadores, trenes y frecuencias, pero los años de inversión insuficiente no se recuperan en una tarde de supermercado. Las vías, el mantenimiento y la seguridad tienen sus propios tiempos y sus propios límites, por mucho que el mercado pretenda ignorarlos.

El fantasma del experimento neoliberal europeo ha venido a vernos a Los Yébenes. Volveremos a enterrar todo bajo palabras, emociones y enfrentamientos partidistas.

Pero eso que Lacan llamó lo real, aquello que se resiste a nuestros relatos, seguirá ahí, testarudo, indiferente a nuestra virtualidad, hasta irrumpir de nuevo cualquier mañana.

Y volverá a hacerlo fiel a su estilo: en forma de desastre y muerte.

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