En Madrid...
Cuando sopla el viento
y las nubes caen a plomo,
cientos de oficinistas furiosos
se desnucan despiadadamente el cráneo
intentando cuadrar inutilmente
la incorrecta suma de sus días.
Quizá miles.
Cuando sopla el viento
y las nubes caen a plomo,
cientos de oficinistas furiosos
se desnucan despiadadamente el cráneo
intentando cuadrar inutilmente
la incorrecta suma de sus días.
Quizá miles.
Comentarios
Publicar un comentario