¿Simeone pide tres fichajes? Los minutos demuestran que solo ha salido medio jugador del Atletico de Madrid
1.024 minutos entre tres jugadores en 19 partidos: por qué la petición de tres refuerzos no se sostiene. Si no jugaban, ¿por qué hay que reemplazarlos?
Cada invierno se activa el mismo teatro. Salen tres nombres y, automáticamente, alguien sube al estrado a decir que faltan tres. Suena razonable porque apela a la aritmética más burda: si salen tres, entran tres. Pero el fútbol no se juega con nombres ni con cuerpos: se juega con minutos. Y cuando cambias el marco —cuando miras minutos— el discurso se descompone.
Este invierno han salido tres jugadores del Atlético y el entrenador pide otros tres que los reemplacen. Ese es el relato. La versión tranquilizadora para la grada: "no pasa nada, se reponen". La versión útil para presionar al club: "me han quitado herramientas". Pero el problema es que ese relato solo funciona si esos tres eran "plantilla real". Si aportaban carga. Si ocupaban espacio competitivo. Y ahí viene la frase que nadie quiere escuchar: no han salido tres jugadores. Ha salido medio jugador.
En un vistazo: Este artículo desmonta la narrativa del "salen tres, entran tres" usando un método simple: medir minutos en lugar de contar nombres. Cuando se analiza el uso real de Galán (133 min), Raspadori (226 min) y Gallagher (665 min) en la primera vuelta, se descubre que entre los tres suman apenas 0,60 de un jugador completo. La petición del entrenador de tres fichajes para reemplazarlos no responde a una necesidad objetiva sino a preferencias estratégicas. La pregunta incómoda que nadie quiere responder: si eran tan importantes, ¿por qué apenas jugaban?
La mentira de los nombres
Un club no se queda corto porque pierda nombres en una lista. Se queda corto si pierde minutos. Minutos sostenidos. Minutos estructurales. Minutos que definen jerarquía.
La primera vuelta son 19 partidos. Si tomas el estándar mínimo para comparar (90 minutos por partido), el máximo "teórico" que puede jugar un futbolista es:
19 × 90 = 1.710 minutos
Eso permite construir un índice brutalmente honesto:
Índice de uso = minutos jugados / 1.710
- 1,00: jugador total (lo juega todo)
- 0,50: medio jugador
- 0,10: residual
No hay épica aquí. Solo realidad medible.
La media: el dato que te señala con el dedo
Quitando a los que han jugado 0 minutos (porque eso es directamente no existir), la primera vuelta se reparte entre 23 jugadores. Los minutos totales son 18.744, así que la media sale:
18.744 / 23 = 815 minutos por jugador
Y ahora viene el golpe.
Los tres que "han salido" son:
- Javi Galán: 133 min → índice 0,08
- Giacomo Raspadori: 226 min → índice 0,13
- Conor Gallagher: 665 min → índice 0,39
Los tres están por debajo de la media. Dos están tan por debajo que no es que sean suplentes: es que son ruido de fondo.
La cuenta que mata el relato: 0,60
Aquí es donde el discurso del "tres por tres" queda retratado.
Si conviertes a estos tres en "jugadores completos" (el jugador que lo juega todo), te sale esto:
- Galán: 133/1.710 = 0,08
- Raspadori: 226/1.710 = 0,13
- Gallagher: 665/1.710 = 0,39
Suma total: 0,08 + 0,13 + 0,39 = 0,60
Es decir: entre los tres suman el 60% de un jugador total.
Dicho en castellano sin anestesia: no han salido tres piezas. Han salido sobras. Y la petición de "tres reemplazos" deja de ser una necesidad objetiva para convertirse en otra cosa: una presión, una coartada o un gesto político dentro del club.
Si eran tan importantes, ¿dónde estaban en noviembre?
Esta es la pregunta que nadie le hace al entrenador.
Si Gallagher era imprescindible, ¿por qué jugó solo el 39% de los minutos disponibles? Si Raspadori era clave, ¿por qué apenas vio el campo un 13% del tiempo? Si Galán era necesario, ¿por qué su índice es 0,08?
La contradicción es brutal:
Cuando los tenías, no los usabas. Ahora que se van, los reclamas.
Esto solo tiene tres explicaciones posibles:
- El entrenador se equivocó entonces: tenía jugadores útiles y no los aprovechó.
- El entrenador se equivoca ahora: pide reemplazos para jugadores que nunca fueron necesarios.
- El entrenador miente: sabe que no los necesita, pero presiona al club por otras razones.
En cualquiera de los tres escenarios, la petición no se sostiene.
Porque si un jugador es tan valioso como para exigir su reemplazo inmediato, debería haber jugado más del 8%, del 13% o del 39%. Si no jugó, es porque no era tan valioso. Y si no era tan valioso, ¿por qué pides tres fichajes para reponerlo?
La respuesta es incómoda: porque el discurso no es sobre necesidad real. Es sobre preferencias, sobre no querer redistribuir minutos, sobre no confiar en la cantera, sobre mantener una plantilla hinchada que genere sensación de profundidad aunque esa profundidad sea ficticia.
¿Significa eso que no hace falta fichar? No. Significa otra cosa
Esto no va de decir "no fiches nunca". Va de llamar a las cosas por su nombre.
Hay dos preguntas distintas:
¿Han salido minutos estructurales?
No. Han salido minutos residuales y un jugador de rotación baja.
¿Hace falta fichar?
Solo si el problema es de perfil, de posición o de riesgo futuro (lesiones, sanciones, calendario), no porque "han salido tres".
La frase "han salido tres" es propaganda porque evita la pregunta incómoda: ¿Qué estabas haciendo tú con esos tres? Si eran tan imprescindibles, ¿por qué jugaban tan poco?
Lo que probablemente está pasando: el entrenador habla de otra cosa
Cuando un entrenador insiste en fichajes en este contexto, muchas veces no está diciendo "me faltan tres jugadores". Está diciendo:
- "No quiero depender de la cantera."
- "No quiero redistribuir minutos: quiero perfiles hechos."
- "No quiero que el club me fuerce a vivir con 13-14 hombres de confianza."
- "No quiero que una lesión me deje desnudo en febrero."
Eso ya es una discusión legítima. Pero no es la discusión de "me han quitado tres". Esa discusión, con los minutos en la mano, es falsa.
La cantera: cerrar plantilla es justo su función (pero solo si se usa)
Aquí aparece la palabra que siempre incomoda: cantera.
En un club grande, la cantera cumple una función concreta y clásica: cerrar plantilla. Cubrir bajas de jugadores residuales. Tapar huecos puntuales. Dar 10, 20, 30 minutos cuando el calendario aprieta.
Eso es exactamente lo que representaban Galán y Raspadori con sus índices: no eran estructura, eran relleno. Si se van, lo normal es que el club cierre con:
- Redistribución interna
- Y un canterano (si el entrenador lo acepta)
Pero si el entrenador no cree en ese mecanismo, entonces pedirá fichajes aunque los que salgan sean "0,08" y "0,13". No por necesidad objetiva, sino por preferencia estratégica.
Y ahí está el quid: este club tiene una cantera que gana títulos. No es una cantera de promesas vagas. Es una cantera que produce. Usarla para cubrir salidas residuales no es un experimento arriesgado. Es literalmente para lo que existe.
Conclusión: tres nombres no son tres jugadores
Si quieres hablar en serio, abandona la narrativa de nombres y mira los minutos.
Tres salidas no significan nada por sí mismas.
0,60 jugadores sí significa algo: significa que, competitivamente, el equipo no ha perdido tres herramientas, sino una fracción de herramienta.
Por eso el argumento "salen tres, entran tres" es el argumento de quien no quiere discutir lo real. Lo real es esto:
- Galán y Raspadori: residuales.
- Gallagher: rotación baja.
- Total: 0,60
Si el entrenador quiere fichajes, que lo formule como adulto: posición, rol, minutos objetivo, y por qué la cantera no sirve. Porque "han salido tres" no es un diagnóstico. Es un eslogan.
Y los eslóganes no ganan partidos. Los minutos sí.



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