Se deshace la mañana despacio,
gota a gota,
inevitablemente
fuera de la clepsidra.
Y los ojos que la contemplan derramarse
sobre la transparencia del aire helado
nunca son los mismos.
gota a gota,
inevitablemente
fuera de la clepsidra.
Y los ojos que la contemplan derramarse
sobre la transparencia del aire helado
nunca son los mismos.
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