El CIS de octubre confirma que la izquierda sigue sin recuperar a sus indecisos. Pero entre quienes ya han decidido su voto, el PSOE gana con claridad: de ahí su estimación del 34 %. Sánchez podría intentar gobernar sin recuperar a esos indecisos, siempre que sus socios conserven escaños.
El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha publicado el avance de su barómetro de octubre. Con él continuamos nuestra investigación sobre el voto de la izquierda ante las elecciones del 29 de noviembre. En septiembre, al comparar con el mismo mes del año anterior, vimos que el PSOE no lograba recuperar a los votantes progresistas indecisos y compensaba parte de sus pérdidas atrayendo a antiguos votantes de Sumar.
Octubre no corrige esa tendencia, pero trae dos novedades: las dudas crecen en la izquierda y en la derecha, y el CIS eleva su estimación para el PSOE hasta el 34 %. La izquierda sigue sin movilizarse, pero esa estimación abre una posibilidad paradójica: que Sánchez pueda intentar gobernar sin recuperar a todos sus indecisos.
1. La izquierda sigue sin recuperar a sus indecisos
Llamamos indecisos a quienes votaron a un partido en 2023 y hoy no saben todavía a quién votarán. Entre los antiguos votantes del PSOE y Sumar eran el 13,3 % en septiembre; en octubre son el 16,1 %. La bolsa de indecisos progresistas no se reduce: crece.
El aumento se concentra en el electorado de Sumar. Entre quienes lo votaron en 2023, los indecisos pasan del 10,7 % al 21,8 %: más de uno de cada cinco. Entre los antiguos votantes socialistas apenas cambian, del 14,1 % al 14,5 %.
A la vez, el PSOE atrae a menos antiguos votantes de Sumar. Ese trasvase había crecido del 11,4 % en septiembre de 2025 al 18,6 % en septiembre de 2026; en octubre cae al 12,5 %. El PSOE pierde capacidad de atraer voto de Sumar justo cuando ese electorado más duda. No podemos saber si los nuevos indecisos son los mismos que antes se inclinaban por el PSOE, porque cada encuesta entrevista a personas distintas. Pero las dos señales apuntan en la misma dirección: se debilita el mecanismo que permitía al PSOE concentrar el voto de la izquierda.
Nada de esto significa que estos votantes vayan a quedarse en casa. Solo el 1,7 % de los antiguos votantes socialistas y el 0,5 % de los de Sumar dicen que no votarán. El problema de la izquierda no es que sus votantes no quieran votar, sino que muchos aún no han decidido a quién.
2. La derecha también duda
En septiembre, los antiguos votantes del PP y Vox lo tenían mucho más claro: solo el 5,3 % no sabía a quién votar, frente al 13,3 % en la izquierda.
Octubre cambia ese panorama. Los indecisos de la derecha suben al 13,4 %, sobre todo entre los antiguos votantes del PP, donde alcanzan el 15,6 %. Además, el 13,4 % de quienes votaron al PP en 2023 dice que ahora votará a Vox. El PP pierde fidelidad por dos vías: votantes que dudan y votantes que se van a Vox.
La derecha pierde así buena parte de la ventaja que tenía en claridad de voto, pero no porque la izquierda esté recuperando a sus indecisos. Tampoco hay indicios de que los votantes conservadores que ahora dudan se estén acercando al PSOE.
3. El 34 % no significa que el PSOE haya recuperado votantes
El dato más llamativo del barómetro es el 34 % que el CIS estima para el PSOE, tres puntos más que en septiembre. Sin embargo, cuando se pregunta a los entrevistados a quién votarán, el PSOE no se mueve: el 25,4 % en septiembre y el 25,3 % en octubre.
La distancia entre las dos cifras se debe a que no se calculan sobre la misma base. El 25,3 % se calcula sobre todos los entrevistados, incluidos quienes no saben a quién votar o no piensan hacerlo. El 34 % es una estimación sobre el voto válido: solo cuenta a quienes eligen una opción. Si dejamos fuera a indecisos, abstencionistas y votos nulos, el PSOE ronda el 34,6 %, muy cerca de la cifra oficial, aunque el CIS aplica además sus propios ajustes.
La subida de la estimación, por tanto, no se debe a que más gente diga que votará al PSOE. El 34 % no demuestra que Sánchez esté recuperando a los indecisos progresistas.
4. Sánchez podría necesitar menos movilización, pero sigue necesitando escaños
Aquí aparece la paradoja. Recuperar a los indecisos progresistas parecía una de las principales vías de crecimiento del PSOE. Pero si el resultado electoral se pareciera a la estimación del CIS, Sánchez podría no necesitar recuperarlos a todos para intentar formar gobierno con apoyo de otros partidos.
La condición está en el Parlamento: el PSOE necesita suficientes diputados propios y socios que también los consigan. Los escaños se reparten por provincias, y en las que eligen pocos diputados el sistema de reparto (la llamada ley D'Hondt) obliga a los partidos pequeños a reunir un porcentaje alto de votos para obtener alguno. El CIS estima a Sumar en el 6,1 % y a Podemos en el 3,1 %. Si se presentan por separado, ambos podrían quedarse sin diputado en provincias donde juntos lo habrían conseguido. Y esos posibles socios dependen, precisamente, de los indecisos que más crecen: los antiguos votantes de Sumar.
Un PSOE más fuerte no garantiza, por tanto, una mayoría suficiente si sus socios se debilitan.
Una paradoja pendiente de los microdatos
El avance de octubre confirma lo que vimos en septiembre: la izquierda sigue sin recuperar a sus indecisos, y ahora las dudas crecen también en la derecha. La paradoja es que, si el resultado se pareciera a la estimación del CIS, Sánchez podría formar gobierno con apoyo de otros partidos sin haber recuperado a todos esos votantes.
Es una posibilidad, no una predicción. Cuando el CIS publique los datos completos de la encuesta podremos confirmarla o matizarla: saber cuántos indecisos piensan realmente votar, hacia qué partidos se inclinan y cómo ha cambiado todo respecto a octubre del año pasado.




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