Junts, Israel y el ladrillo: ¿hasta dónde llega la sospecha?

Junts, Israel y el ladrillo: ¿hasta dónde llega la sospecha?
Opinión · Junts · Israel

A la vieja afinidad política entre el convergentismo e Israel se suma ahora una conexión económica: el fundador de Check Point, figura central del complejo tecnológico-securitario israelí, controla una inmobiliaria que opera en Cataluña, en un sector con vía de acceso a Junts.

En un vistazo
→ La sospecha: la relación histórica del espacio convergente con Israel, de Pujol a Mas, podría haber convertido a Junts en un canal de influencia israelí en la política española.
→ El dato nuevo: Gil Shwed, fundador de Check Point y formado en la Unidad 8200 de inteligencia militar israelí, controla el 59,11 % de Galil Capital, una inmobiliaria que alquila viviendas en Barcelona y Madrid.
→ Por qué importa: Shwed no es un inversor cualquiera, sino una figura central del ecosistema en el que se cruzan la inteligencia militar, la tecnología y la seguridad nacional de Israel.
→ El eslabón con Junts: el sector inmobiliario catalán accede a Junts a través de antiguos cargos convergentes, y Junts tumbó en 2024 la regulación del alquiler de temporada.
→ Lo que no está demostrado: una cadena de influencia de Israel a Junts. Lo que sí existe es una zona de contacto que indica dónde seguir mirando.

En «¿Demasiadas casualidades alrededor de Junts e Israel?» y en «¿Junts es el caballo de Troya de Israel contra Sánchez?» planteé una sospecha: que la relación del viejo espacio convergente con Israel pudiera haber convertido a Junts en un canal de influencia israelí dentro de la política española.

Esa relación no es anecdótica. Jordi Pujol hizo de Israel un referente de construcción nacional para Cataluña y lo visitó en 1987 al frente de una delegación de casi un centenar de personas. Artur Mas fue más lejos: en su viaje oficial de 2013 afirmó que el éxito de Israel demostraba que un Estado catalán independiente era viable, y lo presentó como un «compañero de viaje» de Cataluña. Junts es heredero de esa tradición.

Que esa tradición haya derivado en un canal de influencia no está demostrado. Pero hay datos nuevos que permiten ir más al fondo.

El último apareció en un texto anónimo que circuló por redes y del que Patricia Colón se hizo eco en X, aclarando que desconocía su autoría. El mensaje señalaba la presencia de capital inmobiliario israelí en Cataluña y citaba varias sociedades. Una de ellas era Galil Capital.

Seguí esa pista. Y apareció Gil Shwed.

Quién es Gil Shwed

Gil Shwed controla el 59,11 % de Galil Capital RE Spain, una SOCIMI (una sociedad cotizada dedicada al alquiler de inmuebles) que opera desde 2015 en Madrid y Barcelona.

Shwed no viene del negocio inmobiliario. Es el fundador de Check Point Software Technologies, una de las mayores empresas de ciberseguridad del mundo, y empezó su carrera en la Unidad 8200, la unidad de espionaje electrónico y ciberinteligencia del ejército israelí. Check Point nació de aquella experiencia.

Su relación con el aparato de seguridad israelí no es cosa del pasado. Check Point participa en consorcios de ciberdefensa con Israel Aerospace Industries, la empresa pública de armamento, colabora con la Dirección Nacional de Ciberseguridad de Israel y protege infraestructuras críticas del país, como las redes eléctricas o de agua. En 2024, Shwed cedió la dirección ejecutiva de la compañía, aunque sigue como presidente ejecutivo, a Nadav Zafrir, antiguo comandante de la Unidad 8200 y fundador del Comando Ciber del ejército israelí.

Con esa trayectoria, llamarle «magnate tecnológico» se queda corto. Shwed puede situarse como una figura central del complejo tecnológico-securitario israelí: el espacio en el que inteligencia militar, empresas tecnológicas, capital y seguridad nacional se relacionan de forma permanente. No es un subordinado del Gobierno ni un agente de Netanyahu, pero forma parte de ese ecosistema.

Y una sociedad controlada por él tiene viviendas en alquiler en Barcelona.

El eslabón con Junts

¿Qué tiene que ver esto con Junts? El capital extranjero no necesita una cadena de mando para tener influencia. Puede integrarse en un sector económico y acabar compartiendo sus intereses y sus canales de presión.

Y el sector inmobiliario catalán tiene una vía de acceso documentada a Junts, formada por antiguos cargos convergentes. Foment del Treball, la gran patronal catalana, que preside el exdiputado de CiU Josep Sánchez Llibre, y los agentes de la propiedad inmobiliaria han presionado contra la regulación del alquiler. La posición jurídica de estos últimos la elaboraba Carles Sala, que fue secretario de Vivienda de la Generalitat con Convergència.

En septiembre de 2024, Junts anunció que se abstendría en la votación para regular el alquiler de temporada. En el último momento cambió su voto, votó en contra junto a PP y Vox, y la regulación cayó en el Congreso por 178 votos contra 172. Era una norma que afectaba al mercado del alquiler, el mismo en el que opera Galil.

Conviene ser preciso. No hay una cadena demostrada que vaya de Israel a Shwed, de Shwed a Galil y de Galil a Junts. Afirmarlo sería falso.

Lo que sí hay es una zona de contacto: el capital de una figura central del ecosistema de seguridad israelí está dentro de un sector que tiene acceso a Junts y cuyos intereses Junts ha defendido en el Congreso.

Ya no es solo afinidad política

Hasta ahora, la sospecha descansaba en una afinidad política e ideológica. Ahora tiene también un soporte económico concreto.

La pregunta que abrió esta serie sigue en pie: ¿hasta dónde llegan estas conexiones?

Todavía no lo sé. Pero cada vez está más claro dónde mirar.

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