¿Demasiadas casualidades alrededor de Junts e Israel?

¿Demasiadas casualidades alrededor de Junts e Israel?
Análisis · Política española · Otoño de 2025

Junts rompe con el Gobierno justo cuando Sánchez convierte a Israel en frente político. Las tensiones internas estaban ahí desde hacía años, pero el momento elegido no es trivial. Antes de descartar la coincidencia, conviene enumerar lo que se sabe sobre la relación entre Junts e Israel. No para concluir nada. Solo para mirar.

Hay rupturas políticas que se explican solas. Y hay otras que obligan a mirar un poco más allá. La de Junts per Catalunya con el Gobierno de Pedro Sánchez pertenece a la segunda categoría.

Durante meses —años, en realidad—, las tensiones estaban ahí. Amnistía, inmigración, modelo territorial, desconfianza estructural. Nada de eso es nuevo. Nada de eso cambió de repente. Y, sin embargo, la ruptura llega en un momento muy concreto.

Justo cuando el Gobierno español decide convertir a Israel en un frente político: reconocimiento del Estado palestino, petición de suspender el Acuerdo de Asociación UE-Israel, embargo de armas, endurecimiento del discurso diplomático.

¿Casualidad? Puede ser. Pero en política, las coincidencias rara vez son solo coincidencias. Y antes de descartarla, conviene detenerse un momento y enumerar lo que se sabe sobre la relación entre Junts e Israel. No para concluir nada. Solo para mirar.

En un vistazo: la tesis
La relación entre el espacio convergente —hoy articulado en Junts— e Israel no nace ahora. Es una construcción de cuatro décadas que combina cooperación tecnológica, diplomacia económica paralela, afinidad simbólica entre dos «proyectos nacionales» y una infraestructura institucional propia con oficina en Tel Aviv.
Cuando el Gobierno de Sánchez convierte a Israel en frente político —reconocimiento de Palestina, embargo de armas, presión para suspender el Acuerdo UE-Israel—, esa relación deja de ser técnica y pasa a ser políticamente costosa para Junts. En mayo de 2025, el cierre forzado de la oficina catalana de ACCIÓ —la agencia pública de internacionalización empresarial— en Tel Aviv marca la primera fractura tangible.
La ruptura llega el 27 de octubre de 2025, días después del embargo de armas a Israel. Los motivos oficiales —amnistía, inmigración— son reales, pero llevaban dos años sobre la mesa. Lo que cambió no fueron las desavenencias internas. Cambió el contexto exterior.
No hace falta afirmar causalidad. Basta con enumerar los hechos en orden y observar que, cuando un gobierno se convierte en adversario de otro Estado, ese Estado tiene un incentivo evidente: que ese gobierno pierda estabilidad. Y en España, esa grieta tenía nombre.

I. La coincidencia en el tiempo

Durante años, la relación de Junts con el Gobierno central ha sido una negociación continua sobre la amnistía, la inmigración y el modelo territorial. Esa negociación venía deteriorándose desde el inicio de la legislatura. Pero el deterioro era gradual, técnico, previsible.

Lo que no era previsible es el momento en que la negociación pasó de deteriorarse a romperse del todo.

Mayo de 2024: España reconoce el Estado de Palestina.
A lo largo de 2024 y 2025: Sánchez impulsa en la UE la suspensión del Acuerdo de Asociación con Israel.
Mayo de 2025: cierre forzado de la oficina de ACCIÓ —la agencia pública catalana de internacionalización empresarial— en Tel Aviv.
Octubre de 2025: el Congreso convalida el embargo total de armas a Israel.
27 de octubre de 2025: Puigdemont anuncia desde Perpiñán la ruptura con el Gobierno.
Las tensiones internas estaban desde el primer día de la legislatura. El cambio de postura sobre Israel, no. Y la ruptura llega cuando ese cambio se completa, no cuando las tensiones internas alcanzan un máximo.

II. Lo que se sabe sobre la relación entre Junts e Israel

Esta es la parte que el discurso público suele dejar fuera del cuadro. No por ocultación: por desinterés. Pero los hechos están documentados, son públicos y se pueden enumerar en orden.

MATIMOP, 2011. Cataluña e Israel inician trabajos para acuerdos de colaboración en investigación y desarrollo industrial a través del Centro Industrial de Israel para la Investigación y el Desarrollo. Sectores: tecnologías de la información, salud, movilidad, energía. La cooperación queda recogida en notas oficiales del Departament d'Empresa i Coneixement.
La misión de Mas, 2013. Artur Mas viaja a Israel al frente de una delegación empresarial y científica. Se firman acuerdos con el Weizmann Institute of Science y la Universidad de Tel Aviv. El propio Govern lo presenta en su balance oficial como un viaje estratégico.
ACCIÓ en Tel Aviv, desde 2013. La Generalitat abre oficina propia de su agencia de internacionalización empresarial en Israel. El objetivo declarado: conectar el ecosistema catalán con el hub tecnológico israelí, atraer inversión, fomentar startups. Una infraestructura de diplomacia económica paralela a la del Estado.
El espejo identitario. Carles Puigdemont ha definido en distintas intervenciones públicas a Cataluña e Israel como poseedores de «proyectos nacionales parecidos». No es solo cooperación técnica: es una afinidad simbólica articulada de forma explícita.
La misión de la consellera Alsina, septiembre de 2022. Victòria Alsina, consellera de Acción Exterior de la Generalitat por designación de Junts, viaja a Tel Aviv en misión oficial. Reivindica que Cataluña debe seguir siendo «socio potencial» de Israel en innovación y tecnología. La visita incluye encuentros con el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional israelí. Europa Press cubre la misión. Es la formalización pública, al máximo nivel institucional, de la diplomacia paralela catalana hacia Israel.
Pegasus y el Catalangate. El software de la israelí NSO Group se usa para espiar a más de sesenta líderes independentistas. La misma herramienta se utiliza también, según investigaciones judiciales y periodísticas, para extraer varios gigabytes del teléfono del propio Sánchez. La Audiencia Nacional señala la falta de cooperación de Israel en la investigación.
La posición discreta sobre Gaza. Mientras una amplia mayoría de la opinión pública española —según el Real Instituto Elcano— califica la actuación israelí de genocidio, Junts mantiene una posición notablemente más contenida que ERC, los Comuns o Sumar: defiende la solución de dos Estados, evita el término «apartheid», se desmarca de declaraciones de condena bajo el argumento de que la UE no ha fijado posición común.
El cierre de ACCIÓ, mayo de 2025. El gobierno de Salvador Illa, presionado por los Comuns, acuerda cerrar la oficina de Tel Aviv en respuesta a la ofensiva en Gaza. Junts se opone frontalmente. La interpretación interna del partido es directa: se desmonta una infraestructura estratégica construida durante más de una década.
El embargo de armas, octubre de 2025. El Congreso convalida el Real Decreto Ley que establece el embargo total de armas a Israel. Junts vota a favor, pero acompaña el voto de una retórica de desconfianza hacia el PSOE y de acusaciones de «tacticismo».
La ruptura, 27 de octubre de 2025. Días después del embargo, Carles Puigdemont anuncia desde Perpiñán el fin del apoyo al Gobierno de Sánchez. Los motivos oficiales: incumplimiento de los acuerdos de investidura en amnistía e inmigración. Sin Junts, Sánchez no tiene mayoría, no tiene Presupuestos, no puede legislar.

Cada uno de estos hechos tiene su propia explicación. Cada uno, por separado, puede leerse sin necesidad de invocar una causa común. Pero están todos ahí. Y están en orden.

Una relación de cuatro décadas. Una infraestructura institucional construida durante años. Un espionaje no aclarado. Un giro diplomático del Gobierno español. Un cierre de oficina. Un embargo. Una ruptura.

III. Lo que las coincidencias permiten plantear

No hace falta afirmar nada. No hace falta sostener una tesis fuerte. Basta con observar dos cosas que la lógica política reconoce sin necesidad de pruebas extraordinarias.

La primera: cuando un gobierno se convierte en adversario político de otro Estado, ese Estado tiene un incentivo evidente. Que ese gobierno pierda estabilidad. Eso no implica intervención directa. No implica conspiración. No implica coordinación. Implica algo más simple: los Estados, cuando pueden, aprovechan las grietas de sus adversarios.

La segunda: en España, esa grieta tenía nombre. Un partido con relación estructural con Israel. Con capacidad parlamentaria decisiva. Con interés propio en debilitar al Gobierno.

La ruptura entre Junts y el Gobierno no nace de Israel. Las desavenencias internas son reales y llevan años acumulándose.
Pero tampoco es ajena a Israel. Cuando Sánchez decide abrir ese frente, introduce una variable nueva en el sistema. Y a partir de ese momento, lo que ocurre deja de ser solo política española.
Pasa a ser algo más incómodo: el punto en el que la política exterior deja de estar fuera y empieza a operar dentro.

Las coincidencias que ya no se pueden ignorar

Hay un principio elemental del análisis político que el discurso público español parece haber olvidado: las coincidencias temporales importan. No porque cada una demuestre causalidad, sino porque su acumulación obliga, al menos, a formular la pregunta.

Junts no rompe con Sánchez en cualquier momento de la legislatura. Rompe en el momento concreto en que el Gobierno completa un giro hostil hacia un Estado con el que el espacio convergente mantiene relaciones de cuatro décadas. Las desavenencias internas estaban desde el primer día. El giro exterior, no.

Cuando los hechos se acumulan en una sola dirección y en un orden temporal preciso, la carga de la prueba se invierte. Ya no le corresponde al que sospecha demostrar que hay una conexión. Le corresponde al que la niega explicar por qué tantas casualidades caen del mismo lado.

No hace falta afirmar más.

Pero tampoco hace falta creer en las casualidades.

Fuentes y referencias principales: Generalitat de Catalunya, Departament d'Empresa i Coneixement, notas oficiales sobre cooperación con MATIMOP; balance oficial del Govern sobre la misión a Israel de 2013; Europa Press, cobertura de la visita de Victòria Alsina a Tel Aviv en septiembre de 2022; intervenciones públicas de Carles Puigdemont en el Parlamento Europeo y otros foros sobre el modelo israelí; investigaciones sobre el caso Pegasus / Catalangate, autos de la Audiencia Nacional sobre la falta de cooperación israelí; Real Instituto Elcano, barómetro sobre la percepción española de la actuación israelí en Gaza; cobertura de El Confidencial y otros medios sobre el cierre de la oficina de ACCIÓ en Tel Aviv en mayo de 2025; La Sexta, declaraciones de Carles Puigdemont del 27 de octubre de 2025 sobre la ruptura con el Gobierno; cobertura del Real Decreto Ley 10/2025 de embargo de armas a Israel.

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