NO TEAM FOR OLD MEN (II)

El Bolton, un fantástico equipo inglés cuyo cerebro es Ivan Campo (lo cual ya es en sí una contradicción, como pensamiento y navarro), ha dado buena cuenta del Atlético de Madrid.

Por lo que a mi respecta, y continuando este peligroso experimento socio-antropológico de cambiar de acera deportiva, no tengo otro remedio que realizar una nueva anotación en mi cuaderno de bitácora.

Empiezo a entender esa extraña e inexplicable emoción que los atléticos llaman "sentimiento atlético".

El Atlético de Madrid jamás hace lo que sus aficionados esperan de él.

Cuando el equipo está arriba y apunta a luchar por el titulo de liga, de repente se desvanece. Sus jugadores no sólo dejan de jugar sino que se resbalan sobre el cesped e incluso regalan balones a los contrarios para que marquen en los primeros minutos de juego.

Cuando el equipo está abajo y el fiel atlético se plantea quemar su carnet, de pronto se produce el milagro, la catársis, un 7-6 contra, por ejemplo, el Milán con remontada en el último segundo y gol por la escuadra.

Ese es al atlético.

La caña de una mala novia combinada con el futbol.

Un maldito tio-vivo emocional, una perfecta máquina de seducción tiene atrapados a los atléticos que, inocentes, no se saben entre las garras de un equipo fatal que, cual vampiresa, está dispuesto a quedarse con lo mejor de sus sueños.

"La creación en el centro del campo era inexistente, con Cléber Santana desaparecido y Jurado muy desacertado. En las bandas, las noticias no eran mejores. Luis García tuvo una noche nefasta y Maxi Rodríguez no es el que era. Tampoco Reyes, que sigue siendo intrascendente en cada partido que juega."
(Leído en Marca)

Del partido, mejor no hablar.

Tengo que encajarlo.

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