En Nueva Delhi el bloque convierte su peso demográfico y económico en decisiones concretas: reformar el orden institucional de Bretton Woods y construir una infraestructura de pagos al margen del dólar.
El vector institucional: adaptar Bretton Woods al mundo multipolar
Las instituciones nacidas tras la Segunda Guerra Mundial conservan una distribución de poder que ya no se corresponde con el peso económico y demográfico de sus miembros. Los BRICS no cuestionan decisiones concretas del FMI, el Banco Mundial, la ONU o la OMC: cuestionan que esas organizaciones sigan funcionando con una jerarquía heredada de un equilibrio que ya no existe.
No cuestionan decisiones concretas del FMI o la OMC: cuestionan que esas organizaciones sigan funcionando con una jerarquía heredada de un equilibrio que ya no existe.
El vector económico: los pagos al margen del dólar
El bloque ha descartado la idea de una moneda única —frenada por sus propias asimetrías internas— y ha optado por una vía más pragmática: controlar las infraestructuras por las que circula el dinero, en lugar de sustituir la divisa misma.
El objetivo no es destronar al dólar de la noche a la mañana, sino reducir la dependencia de infraestructuras —como SWIFT o la banca corresponsal de Nueva York— que permiten convertirlo en un arma de sanción geopolítica.
Un bloque en marcha
Los BRICS avanzan respaldados por su peso real: sus 11 miembros representan cerca del 50% de la población mundial, en torno al 40% del PIB global en paridad de poder adquisitivo y aproximadamente el 25% del comercio internacional.
La cumbre de Delhi confirma que la adaptación de las instituciones existentes y la construcción de instrumentos propios ya no son una proyección académica, sino un proceso institucional y financiero en marcha.




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