Más de lo mismo. Aún quedan cosas que mejorar. En Cornellà, el Atlético repitió el guion de Vitoria: mucho balón, muchos remates y un golpe individual en el último minuto. El volumen crece; la calidad de las ocasiones, no.
Dos estadios, el mismo guion
El Atlético ganó 0-1 en Cornellà y encadena cinco victorias en Liga. Hace una semana ganó 1-2 en Vitoria con un gol en el minuto 87. Dos estadios distintos, dos rivales distintos y el mismo guion: mucho balón, muchos remates y un gol en el último suspiro.
En Más balón, el mismo peligro sostuve que el Atlético tiene cada vez más la pelota, pero no genera más ocasiones claras. El partido contra el Espanyol no lo desmiente. Lo repite.
Mucho volumen
Según Opta, el Atlético tuvo más del 70 % de la posesión, remató 15 veces y generó 1,34 goles esperados. A eso se suman 11 córners. Son cifras de un equipo que vivió en campo contrario durante casi noventa minutos.
Y el rival no era un adversario en forma. El Espanyol llegaba con un punto de los últimos doce y se limitó a defenderse con cinco atrás.
Poca calidad
El problema está en lo que produjo todo ese dominio. Con más de dos tercios del balón durante casi todo el partido, el Atlético generó ocasiones por valor de algo más de un gol. Lo que hizo sobre el campo justificaba, como mucho, una victoria por la mínima.
Hubo ocasiones, y Fortuño, elegido mejor jugador, evitó cuatro goles de Jonathan David y Julián Álvarez. Pero un gol con 1,34 goles esperados es justo lo que valían esas ocasiones. No falló la puntería. Faltaron ocasiones claras en número suficiente para que un buen portero no pudiera sostener el empate. Lo que falla, como ya señalé, está antes del remate: el equipo llega, pero no desorganiza a un rival replegado.
Con más de dos tercios del balón, el Atlético generó ocasiones por valor de algo más de un gol.
Decidido en el último segundo
Tras 15 remates, 11 córners y un 70 % de posesión, el partido se decidió en el minuto 89 con un disparo desde fuera del área. Julián cedió el balón a Baena en la frontal y Baena lo mandó a la escuadra. Fue un golazo, pero el tipo de remate que menos probabilidades tiene de acabar en gol.
Contra el Alavés, el partido lo resolvió un centro de Baena. En Cornellà, un disparo de Baena. Cuando el juego colectivo no rompe al rival, lo resuelve la calidad individual. Y esa calidad salió del banquillo: Julián entró en el descanso y Baena en el minuto 62. En LaLiga, la plantilla compensa lo que el juego no consigue.
La respuesta empieza en Alemania
El Atlético viaja ahora a Alemania para una cita decisiva de Champions. Allí no habrá un rival replegado y en mala racha, sino uno capaz de disputar la posesión, limitar el volumen de remates y castigar las pérdidas. Contra un adversario así, generar algo más de un gol de peligro no suele ser suficiente.
En Cornellà, la paciencia y el banquillo bastaron. Pero ganar en el minuto 89 a un equipo que suma un punto de doce no demuestra que el problema esté resuelto. Demuestra que, de momento, LaLiga lo sigue disimulando.
El Atlético ha vuelto a ganar como ganó en Vitoria: dominando sin generar el peligro que su dominio promete. La pregunta sigue abierta y la respuesta empieza en Alemania.




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