Cómo Estados Unidos secuestró a Maduro

La captura sin resistencia: Cómo Estados Unidos secuestró al presidente de Venezuela

Con los fracasos occidentales en la guerra de Ucrania se nos había olvidado que militarmente los Estados Unidos siguen siendo una potencia militar de primer orden, capaz de colapsar una defensa en 30 minutos. Nos viene bien despertar y recordarlo.

En la madrugada del 3 de enero de 2026, fuerzas especiales estadounidenses entraron a Caracas, atacaron instalaciones militares clave y extrajeron al presidente Nicolás Maduro de su residencia en Fuerte Tiuna. Lo hicieron en menos de 30 minutos. No hubo batalla aérea. No hubo combate sostenido. Los helicópteros del 160º Regimiento de Operaciones Especiales volaron sobre la capital sin ser derribados. La pregunta que desafía la lógica es simple: ¿cómo?

En un vistazo: Este análisis explica cómo fue posible la captura de Nicolás Maduro sin resistencia efectiva. La tesis central: el éxito estadounidense no requirió magia ni traición, sino la explotación sistemática de una defensa aérea fragmentada. Venezuela tenía misiles sofisticados sobre el papel, pero carecía del sistema nervioso que los conectaba. Cuando Estados Unidos cortó las comunicaciones, cegó los radares con guerra electrónica y destruyó los nodos de mando en los primeros diez minutos, la red dejó de existir. Lo que quedó fueron baterías aisladas, incapaces de coordinar disparos. La operación demuestra que en la guerra del siglo XXI, la conectividad es más letal que el armamento: un sistema desconectado no es un sistema, es solo un blanco.

Nota preliminar: Este análisis se basa en información de código abierto (OSINT) procedente de fuentes militares especializadas, reportes de agencias internacionales y documentación técnica sobre sistemas de defensa. Dado que se trata de eventos recientes, parte de la información puede estar sujeta a verificación posterior.

La respuesta no está en la valentía o cobardía de los soldados venezolanos, sino en algo más fundamental: cuando llegó la hora de defender el país, Venezuela descubrió que no tenía una red de defensa aérea. Tenía misiles, radares y lanzadores dispersos por el territorio, pero carecía del sistema nervioso que los conectaba. Y un arma desconectada no es un arma: es chatarra.

1. El espejismo de la defensa aérea venezolana

Sobre el papel, Venezuela poseía una de las defensas antiaéreas más robustas de América Latina. El Comando de Defensa Aeroespacial Integral (CODAI) gestionaba un inventario impresionante:

  • Sistemas S-300VM (Antey-2500): Misiles de largo alcance capaces de interceptar aeronaves y misiles balísticos hasta 250 kilómetros de distancia.
  • Baterías Buk-M2E: Defensa de alcance medio, diseñada para atacar hasta 24 objetivos simultáneos.
  • Sistemas Pechora-2M: Defensa de corto alcance y baja altitud.
  • Miles de misiles portátiles Igla-S: Armas antihelicóptero distribuidas entre la milicia.
  • Radares chinos JY-27 y JYL-1: Sensores de última generación diseñados para detectar aviones furtivos como el F-35.

Esta lista parece formidable. Pero una defensa aérea no es una lista de compras. Es un organismo vivo que requiere tres cosas para funcionar: sensores que vean, enlaces que comuniquen y operadores que decidan. El 3 de enero, ninguna de las tres estaba operativa.

2. La degradación invisible: cuando los sistemas no funcionan

El colapso logístico

Para finales de 2025, la guerra de Ucrania había consumido toda la atención y recursos de Rusia. Moscú no tenía ni técnicos ni repuestos para enviar a Venezuela. Los sistemas venezolanos, que dependían completamente del soporte ruso, comenzaron a fallar uno tras otro. Según reportes de Defence Blog del 3 de enero de 2026, de las 12 unidades Buk-M2E nominalmente en servicio, solo cinco estaban operativas el día del ataque. Las demás estaban canibalizadas por repuestos o simplemente rotas.

El S-300VM, el sistema insignia de Venezuela, no había recibido actualizaciones de software en más de un año. Como señaló The War Zone en su análisis del estado de la defensa aérea venezolana publicado en 2025, los radares de vigilancia (Big Bird) estaban ciegos por falta de mantenimiento. Un misil sin radar es como un tirador con los ojos vendados.

La fragmentación de la red

Más grave aún: los sistemas venezolanos nunca se integraron completamente. Según el análisis técnico publicado por Military Watch Magazine en diciembre de 2025, los radares rusos no hablaban con los radares chinos debido a incompatibilidades en los protocolos de datos. Los misiles Buk necesitaban órdenes del mando central, pero el mando central dependía de antenas de comunicación vulnerables en ubicaciones conocidas.

Cuando Estados Unidos destruyó las torres de transmisión en Cerro El Volcán en los primeros minutos del ataque —un hecho documentado por Al Jazeera con fotografías del lugar— la red dejó de existir. Como señala el Lansing Institute en su análisis post-operacional, lo que quedó fueron baterías aisladas, incapaces de coordinar sus disparos o de distinguir amigos de enemigos.

3. La preparación estadounidense: cegar antes de golpear

La guerra electrónica: el arma invisible

Durante semanas antes del 3 de enero, Estados Unidos desplegó en Puerto Rico una escuadrilla de aviones EA-18G Growler, especializados en guerra electrónica. Como reportó Zona Militar el 15 de diciembre de 2025, estos aviones portaban el sistema de interferencia más avanzado del mundo: el Next Generation Jammer (NGJ-MB). Su trabajo era simple pero letal: mapear cada radar venezolano, registrar sus frecuencias y, llegado el momento, cegarlos.

La noche del ataque, mientras los Growlers saturaban el espectro electromagnético con interferencia, las pantallas de los operadores venezolanos se llenaron de ruido y objetivos fantasma. Según el análisis de Grey Dynamics publicado tras la operación, los radares de búsqueda dejaron de funcionar y los sistemas de guía de misiles no podían obtener un enganche. Venezuela tenía los ojos abiertos pero no veía nada.

La pista pública: Flightradar24

Un detalle revelador ocurrió en diciembre de 2025. Como reportaron medios venezolanos y recogieron The War Zone y RPP Noticias, el gobierno venezolano comenzó a denunciar provocaciones estadounidenses usando capturas de pantalla de Flightradar24, una aplicación civil de rastreo de vuelos basada en señales ADS-B. Esto envió una señal clara a los planificadores del Pentágono: Venezuela no confiaba en sus propios radares militares. Dependía de datos civiles.

La noche del 3 de enero, según confirmó Simple Flying citando avisos de la FAA, Estados Unidos apagó todos los transpondedores de sus aviones. Flightradar24 quedó en blanco. Venezuela quedó ciega.

4. La noche del 3 de enero: anatomía de un colapso

Fase 1: Neutralización de sensores (01:50 - 02:00 am)

Los primeros ataques no buscaron destruir todo el país. Fueron quirúrgicos y calculados. Según reportes verificados por Al Jazeera y medios locales:

  • Cerro El Volcán: Destrucción de las antenas de comunicación militar. Sin comunicaciones, el CODAI no podía coordinar sus baterías.
  • La Guaira: Eliminación de radares costeros, abriendo el corredor de entrada para helicópteros desde el USS Iwo Jima.
  • Higuerote: Ataque a la base de helicópteros del ejército, eliminando cualquier capacidad de respuesta aérea rápida.

En diez minutos, Venezuela perdió la capacidad de ver y de comunicarse. Sus misiles seguían ahí, pero no tenían ojos ni órdenes.

Fase 2: Supresión de defensas (02:00 - 02:10 am)

Con los sensores ciegos, Estados Unidos golpeó las defensas físicas:

  • La Carlota: Una batería Buk-M2E completa fue destruida mientras sus misiles permanecían en los raíles. El sistema nunca detectó la amenaza.
  • Fuerte Tiuna: Ataques de precisión contra las defensas perimetrales y los centros de mando, no para destruir el complejo entero, sino para abrir un pasillo seguro.

Fase 3: Extracción (02:10 - 02:20 am)

Con el espacio aéreo despejado y las defensas paralizadas, los helicópteros MH-60M Black Hawk y MH-47G Chinook del 160º Regimiento (los Night Stalkers) volaron sobre Caracas sin oposición. Según fuentes citadas por CBS News, operadores de Delta Force irrumpieron en la residencia de Maduro dentro de Fuerte Tiuna y lo extrajeron junto a su esposa, Cilia Flores. No hubo batalla prolongada porque no había mando ni control que organizara la resistencia.

5. ¿Por qué no se dispararon los misiles?

Esta es la pregunta central. Venezuela tenía miles de misiles Igla-S en manos de la milicia. Tenía baterías Buk operativas. ¿Por qué ninguno se disparó efectivamente?

La parálisis del mando y control

Cuando se destruyeron las antenas de Cerro El Volcán —un objetivo documentado en reportes de El Tiempo y verificado por imágenes satelitales— el cerebro de la defensa aérea venezolana dejó de funcionar. Los operadores de las baterías Buk, entrenados según la doctrina rusa para recibir órdenes del centro de mando, se quedaron esperando instrucciones que nunca llegaron.

Bajo interferencia electrónica masiva —el análisis de Grey Dynamics describe cómo el NGJ-MB satura las frecuencias de los radares soviéticos— los operadores no podían distinguir entre aviones amigos y enemigos. El miedo a derribar sus propias aeronaves los paralizó, un fenómeno bien documentado en conflictos donde la guerra electrónica domina el espectro.

La brecha de los sensores

Los radares chinos JY-27 probablemente detectaron que algo estaba en el aire. Pero detectar no es lo mismo que rastrear. Como explica The National Interest en su análisis sobre radares anti-stealth, estos radares de alerta temprana operan en frecuencias bajas (VHF/UHF) que pueden ver objetos grandes, pero no proporcionan la resolución necesaria para guiar un misil hacia un helicóptero maniobrable a baja altitud.

La señal de alerta nunca se tradujo en un enganche de armas porque, según documenta el análisis de United24Media sobre el colapso de las defensas rusas en Venezuela, la cadena entre el sensor y el lanzador estaba rota por la destrucción de nodos de comunicación.

La dispersión de los MANPADS

Los misiles portátiles Igla-S estaban distribuidos entre unidades de milicia en toda la ciudad. Pero sin coordinación central, cada operador actuó de forma independiente. Según reportes de The War Zone, algunos dispararon al azar, causando daños menores a helicópteros estadounidenses documentados en el megathread de Reddit r/CredibleDefense. Pero en la oscuridad, bajo el ruido de las explosiones y sin información sobre dónde estaban exactamente los objetivos, los disparos fueron ineficaces. Un MANPADS necesita ver el objetivo con sus propios ojos. En la noche, bajo guerra electrónica y sin apoyo de radar, es casi inútil contra helicópteros equipados con contramedidas infrarrojas.

6. ¿Traición o colapso sistémico?

La ausencia de resistencia significativa ha alimentado teorías sobre una "salida negociada" o una "traición interna". Después de todo, ¿cómo es posible que la Guardia de Honor Presidencial no disparara un solo tiro mientras Delta Force entraba a la residencia de Maduro? La respuesta es más simple y más devastadora que cualquier conspiración: no hizo falta traición porque el sistema de seguridad fue completamente abrumado antes de que pudiera reaccionar.

La velocidad como arma

La operación duró menos de 30 minutos desde el primer impacto hasta la extracción. Este tiempo extremadamente corto no fue accidental: fue el resultado de meses de planificación. Los planificadores estadounidenses sabían exactamente dónde estaba Maduro porque habían mapeado cada edificio de Fuerte Tiuna con imágenes satelitales y señales de inteligencia. Sabían qué defensas neutralizar primero. Sabían qué rutas tomar.

La Guardia de Honor no tuvo tiempo de organizarse porque, para cuando escucharon las primeras explosiones, las comunicaciones ya estaban cortadas, las luces se habían apagado y los helicópteros ya estaban sobre ellos. No es que no quisieran defender a Maduro; es que no tuvieron la oportunidad de hacerlo de manera coordinada.

La superioridad en visión nocturna

Delta Force operó con gafas de visión nocturna de cuarta generación, que les permitían ver en completa oscuridad como si fuera de día. Los guardias venezolanos, en cambio, estaban en la oscuridad literal: los primeros ataques cortaron la electricidad del complejo. Mientras los estadounidenses veían todo con claridad, los venezolanos disparaban a ciegas hacia el sonido de los rotores. No es una pelea justa; es una masacre técnica.

El bombardeo de estructuras subterráneas

Reportes mencionan el uso de bombas GBU-57 Massive Ordnance Penetrator para colapsar búnkeres de mando en Miraflores y el Círculo Militar. Estas bombas pesan 30,000 libras y pueden penetrar 60 metros de concreto reforzado. Su propósito no era matar a todos dentro, sino asegurar que cualquier intento de resistencia organizada desde centros de comando subterráneos fuera imposible. Quien estuviera dentro de esos búnkeres no murió necesariamente, pero quedó sepultado, incomunicado y completamente fuera de la cadena de mando.

Por qué no hace falta traición

Cuando se rompe el mando y control, cuando se cortan las comunicaciones, cuando se apaga la luz, cuando los radares están ciegos y cuando el enemigo ve en la oscuridad mientras tú disparas al azar, no necesitas traidores. La traición sería redundante. El sistema de defensa ya está muerto antes de que alguien pueda siquiera considerar rendirse.

La teoría de la traición es, en realidad, una forma de negación. Es más fácil creer que alguien vendió a Maduro que aceptar la realidad: que la defensa venezolana fue técnicamente obsoleta frente a una potencia que conoce el arte de neutralizar sistemas de mando antes de que puedan responder. No fue traición. Fue superioridad absoluta en preparación, tecnología y ejecución.

7. La lección: la conectividad es el arma

El 3 de enero de 2026 no fue un duelo entre tecnología avanzada y tecnología obsoleta. Fue el colapso de una arquitectura fragmentada frente a un adversario que entendió que la guerra moderna no se gana destruyendo equipos, sino cortando conexiones.

Estados Unidos no necesitó abrumar a Venezuela con fuerza bruta. Simplemente atacó los nodos críticos: las antenas, los radares de mando, los centros de comunicación. Una vez rotos estos enlaces, los misiles venezolanos se convirtieron en piezas de museo: peligrosos en teoría, inútiles en la práctica.

La captura de Maduro sin resistencia efectiva no fue un milagro. Fue el resultado predecible de una defensa aérea que existía en el inventario pero no en la realidad operativa. Venezuela aprendió la lección más dura de la guerra del siglo XXI: en la era de la información, un sistema desconectado no es un sistema. Es solo un blanco.

Fuentes principales consultadas

  • Defence Blog (3 enero 2026): "U.S. forces destroy Buk-M2E air defense system at Caracas base"
  • The War Zone (2025): "Status Of Venezuela's Air Defense Capabilities"
  • Zona Militar (15 diciembre 2025): "Operation Southern Spear: U.S. Navy EA-18G Growler electronic warfare aircraft deployed to Puerto Rico"
  • Grey Dynamics: "Growling Before the Bite: Indicators of America's Preparation for a Caribbean Air Offensive"
  • CBS News (3 enero 2026): "U.S. launches military attack on Venezuela"
  • Al Jazeera (3 enero 2026): "Photos: Aftermath of US air strikes in Venezuela"
  • Wikipedia: "2026 United States strikes in Venezuela" y "Operation Southern Spear"
  • CSIS: "Trump's Caribbean Campaign: The Data Behind Operation Southern Spear"
  • Lansing Institute (3 enero 2026): "Decapitation Strategy in Caracas: The Logic, Timing, and Consequences of the U.S. Operation in Venezuela"
  • Military Watch Magazine (diciembre 2025): "Venezuela Launches Major Air Defence Drills as U.S. Bomber and Carrier Deployments Escalate"
  • The National Interest: "Can Venezuela's Russian-Made Radars See the F-35B Fighter Jet?"
  • United24Media (3 enero 2026): "Russian Air Defenses in Venezuela Collapse as US Forces Storm Caracas"
  • RPP Noticias y Proceso Digital: Reportes sobre aviones militares de EEUU rastreados cerca de Venezuela
  • Simple Flying (3 enero 2026): "FAA Shuts Venezuelan Airspace To US Aircraft After Explosions Near Caracas"
  • El Tiempo (Colombia): "Se reportan explosiones en varios puntos de Caracas"
  • Reddit r/CredibleDefense: "US Bombs Venezuela - Megathread" (análisis colaborativo de defensa)

Análisis basado en fuentes de inteligencia de código abierto y reportes de defensa publicados tras la Operación Southern Spear.

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