Recordando lo obvio: El papel de Occidente en la creación del ISIS

Recordando lo obvio: El papel de Occidente en la creación del ISIS

Implicación sin autoría sigue siendo responsabilidad: cómo el desmantelamiento de Irak, el armamento de la oposición siria y la dispersión de arsenales libios crearon las condiciones materiales para que ISIS escalara de insurgencia a proto-Estado

El debate suele atascarse entre dos caricaturas: o bien ISIS (Estado Islámico) "aparece" como un rayo caído del cielo por fanatismo religioso, o bien fue "creado" desde un despacho por la CIA (Agencia Central de Inteligencia) y el MI6 (Servicio de Inteligencia Exterior británico).

La primera versión borra la geopolítica. La segunda exige un nivel de prueba (órdenes operativas directas, cadena de mando, control y financiación específica) que no se sostiene con lo que es público.

Pero entre ambas hay una formulación más dura —y más demostrable—: Occidente actuó como coadyuvante necesario. No como autor único, sino como actor cuya intervención (y la de sus aliados) hizo posible el ecosistema material y político en el que ISIS pudo escalar de grupo insurgente a proto-Estado.

En un vistazo: ISIS no fue "fabricado" por Occidente, pero su escalada histórica dependió de un ecosistema que Occidente ayudó a construir. El desmantelamiento institucional de Irak (órdenes de la CPA, 2003), Camp Bucca como incubadora de liderazgo yihadista, la decisión de armar la oposición siria (orden secreta de Obama, 2012), y la dispersión de arsenales desde Libia configuraron las condiciones materiales y políticas necesarias. No se trata de control directo, sino de coadyuvancia: advertencias ignoradas (informe DIA, 2012), flujos de armas documentados (CAR: dos meses de compra oficial a arsenal yihadista), y colapsos institucionales previsibles. Implicación sin autoría sigue siendo responsabilidad. Irak, Siria y Libia no son tres casos distintos: son tres iteraciones del mismo patrón estructural.

1) El precedente: Afganistán como manual de lo que vendría

La guerra por proxies no nace el día que se firma una orden. Se prepara: marcos estratégicos, escenarios, memorandos, redes de aliados y logística. Cuando la ventana política se abre, la maquinaria ya está lista.

Afganistán es el manual. En documentos oficiales del Departamento de Estado de EE. UU. (Foreign Relations of the United States, FRUS), consta que una Presidential Finding del 3 de julio de 1979 autorizó a la CIA a apoyar a insurgentes afganos "unilateralmente o a través de terceros países".

¿Qué pasó después?

Estados Unidos, junto con Arabia Saudí y Pakistán, armó y financió a los mujahidines contra la ocupación soviética. Miles de millones de dólares, armas, entrenamiento y redes de reclutamiento internacional. La operación funcionó: los soviéticos se retiraron.

Pero el ecosistema creado no desapareció con la victoria. Esas mismas redes, ese mismo armamento, esos mismos combatientes entrenados y radicalizados se reagruparon. Primero como señores de la guerra. Luego como talibanes. Y finalmente, parte de esa infraestructura dio origen a Al-Qaeda, que atacó a quien la había armado.

El patrón que se repite

Ahí está el patrón que importa, y que se replica después con ISIS:

  1. Decisión estratégica: armar grupos para debilitar a un adversario (URSS en Afganistán, Assad en Siria)
  2. Canal indirecto: usar aliados regionales para externalizar el riesgo y mantener negación plausible
  3. Dinámica propia: los grupos armados desarrollan objetivos propios, se fragmentan, mutan, y escapan al control inicial
  4. Blowback: el ecosistema creado se vuelve contra quienes lo alimentaron, o contra terceros

El efecto final puede no ser el buscado, pero la responsabilidad no desaparece porque el incendio termine fuera del perímetro previsto.

El patrón ya conocido: Cuando ISIS emerge décadas después, no se está improvisando. Se está repitiendo un libreto ya conocido, con las mismas herramientas, los mismos aliados regionales, y el mismo cálculo de que el riesgo de blowback es asumible.


2) ISIS tiene raíces propias: sin Irak no hay monstruo

ISIS no nace en Siria; su tronco procede del derrumbe iraquí y la evolución de redes yihadistas en el país tras 2003. Un informe actualizado del Congressional Research Service (CRS) sitúa su punto álgido territorial en 2015 y advierte que, pese a la pérdida de territorio, conserva capacidad insurgente.

Esto es clave porque evita el atajo conspirativo: ISIS tiene agencia propia, líderes, estrategia, bases sociales y capacidad de adaptación. Pero que tenga agencia no significa que sea independiente del entorno que lo alimenta.

La pregunta relevante no es "¿lo inventaron?", sino: ¿quién creó las condiciones para que pudiera crecer tanto, tan rápido y con tanto armamento?

El "laboratorio" iraquí: desmantelamiento institucional con consecuencias previsibles

Aquí el "laboratorio" iraquí no es una metáfora: fue un desmontaje institucional con consecuencias previsibles. Las órdenes de la Autoridad Provisional de la Coalición (Coalition Provisional Authority, CPA) de 2003 produjeron una masa de cuadros expulsados y redes militares deshechas, un caldo ideal para la insurgencia y su posterior profesionalización:

  • Order No. 1 (desbaazificación): expulsión masiva de funcionarios y cuadros con experiencia administrativa y militar
  • Order No. 2 (disolución de entidades): desmantelamiento completo de estructuras de defensa y seguridad

El resultado: No fue solo un vacío de poder. Fue la creación deliberada de una masa crítica de personal militar entrenado, sin empleo, humillado y con conocimiento operativo intacto. Exactamente el tipo de recurso humano que una insurgencia necesita para profesionalizarse.

Camp Bucca: donde se forja el liderazgo del monstruo

Pero el mecanismo más brutal de profesionalización fue el sistema carcelario estadounidense en Irak. Camp Bucca, en particular, funcionó como universidad yihadista en condiciones que no pueden atribuirse al azar.

El grupo insurgente que después se convertiría en ISIS ya existía: Al-Qaeda en Irak, fundado por Abu Musab al-Zarqawi en 2004. Pero lo que Camp Bucca hizo fue transformar insurgencia fragmentada en organización jerarquizada, proporcionando las condiciones exactas para que sus futuros líderes establecieran las redes que después usarían para construir un proto-Estado.

En análisis sobre el ascenso de Abu Bakr al-Baghdadi y la formación de redes, Brookings recoge una frase que resume el mecanismo: sin prisiones estadounidenses en Irak, "no habría Estado Islámico" tal como se conoció después.

¿Qué hizo de Camp Bucca una incubadora tan eficaz?

  • Concentración masiva: miles de detenidos, desde insurgentes veteranos hasta civiles capturados en redadas indiscriminadas
  • Contacto facilitado: la estructura carcelaria permitió que cuadros experimentados identificaran, reclutaran y adoctrinaran a nuevos miembros
  • Tiempo suficiente: detenciones prolongadas sin cargos claros dieron años para consolidar redes
  • Radicalización acelerada: el resentimiento por detención arbitraria se combinó con exposición constante a ideología yihadista

Abu Bakr al-Baghdadi estuvo detenido en Camp Bucca en 2004. Allí estableció contactos que después formaron el núcleo dirigente de ISIS. Múltiples comandantes clave del Estado Islámico pasaron por el mismo lugar, en el mismo periodo, construyendo las redes que luego activarían cuando se proclamó el "califato".

El laboratorio en acción: Camp Bucca no creó Al-Qaeda en Irak. Pero sí proporcionó el espacio, el tiempo y la concentración de cuadros necesarios para que ese grupo insurgente se transformara en la maquinaria que conocimos como ISIS: concentración forzada de liderazgo, coordinación estratégica, y combustible ideológico mediante la experiencia compartida de humillación bajo ocupación extranjera.

Llamarlo "efecto secundario" sería generoso. Las advertencias estaban ahí. El patrón era visible. La decisión fue mantener el sistema operando tal cual.

De Camp Bucca a Estado Islámico de Irak: cuando las redes carcelarias se activan

Lo que sucedió después confirma que Camp Bucca no fue un accidente sin consecuencias. Entre 2004 y 2009, miles de detenidos fueron liberados, incluidos Baghdadi y buena parte del núcleo que había establecido contacto en prisión.

Esas redes no se disolvieron al salir. Se activaron.

En 2006, Al-Qaeda en Irak (el grupo original de Zarqawi) se fusiona con otras facciones insurgentes y se proclama como "Estado Islámico de Irak" (ISI). Zarqawi muere ese mismo año en un ataque estadounidense. Pero el liderazgo que emerge después incluye precisamente a cuadros que pasaron por Camp Bucca: Abu Bakr al-Baghdadi asume el liderazgo del ISI en 2010.

La conexión directa: Las redes forjadas en prisión no solo sobrevivieron, sino que terminaron tomando el control del grupo.

Entre 2006 y 2011, el ISI operaba en Irak debilitado por la estrategia de contrainsurgencia estadounidense y las milicias sunitas del "Despertar". Parecía contenido, aunque nunca destruido. Mantenía capacidad de ataque, pero había perdido territorio y parte de su base social.

Pero en 2011 estalla la guerra civil en Siria. Y para un grupo con liderazgo profesionalizado, cuadros militares experimentados (muchos ex oficiales baazistas), redes consolidadas y una década de aprendizaje insurgente, Siria no es solo "otro conflicto": es una oportunidad de expansión territorial sin precedentes.

¿Por qué? Porque ofrece exactamente lo que el ISI necesita para escalar:

  • Vacío de poder: un Estado que se fragmenta y pierde control territorial
  • Guerra sectaria: polarización sunita-chiita que permite presentarse como defensor de una comunidad
  • Frontera porosa con Irak: libre circulación de combatientes, armas y dinero entre ambos teatros
  • Multiplicidad de actores armados: caos que permite operar, reclutar y capturar recursos sin enfrentar un frente unificado

El ISI cruza la frontera. Establece al-Nusra como rama siria (que después se independiza como Frente al-Nusra). Y comienza a crecer en territorio sirio mientras mantiene operaciones en Irak.

Pero el salto cualitativo —de grupo insurgente debilitado a proto-Estado que controla ciudades enteras— no viene solo del caos sirio. Viene de una decisión política occidental que abre las compuertas del armamento a escala masiva.


3) Siria: cuando Occidente abre la tubería y multiplica el arsenal disponible

Aquí aparece la decisión que convierte una oportunidad en explosión. Reuters informó que Barack Obama firmó una orden secreta ("intelligence finding") que autorizaba apoyo estadounidense a rebeldes contra Bashar al-Assad, permitiendo a la CIA y otras agencias proporcionar asistencia con capacidad de inclinar el conflicto.

Ese dato, por sí solo, no dice "crearon ISIS". Pero sí marca un punto de no retorno: se formaliza una política de intervención indirecta en una guerra civil fragmentada, con múltiples actores armados compitiendo, cambiando de alianzas y capturando recursos.

En ese momento, el riesgo deja de ser teórico: cuando se mete material bélico en un conflicto así, parte de ese flujo se pierde, se revende, se captura o se reasigna.

La red de coadyuvancia: no fue un acto aislado

El matiz decisivo es que esa coadyuvancia fue una red, no un acto aislado. Reuters describió en 2012 rutas de contrabando de armas hacia la oposición siria "a través de Turquía, Líbano e Irak".

Y Reuters informó después sobre la coordinación de flujos de armas entre patrocinadores regionales (incluida la distribución territorial por zonas de influencia). En paralelo, reconstrucciones y análisis sobre los primeros años de la frontera siria han señalado que la porosidad y los corredores de tránsito fueron un multiplicador de riesgos, no un detalle menor.

Dinámica de bloque: Dinero (Golfo), rutas (primeros años de frontera y contrabando) y paraguas estratégico (EE. UU.) funcionaron como piezas complementarias de un mismo tablero. Eso refuerza la tesis: no fue un "error" de un solo despacho, sino una dinámica de bloque.


4) "Se veía venir": el informe desclasificado de la DIA (2012)

El punto más incómodo no proviene de opiniones, sino de documentación. Un informe de la DIA (Defense Intelligence Agency) fechado en agosto de 2012, obtenido por FOIA y publicado en PDF por Judicial Watch, describía la composición ideológica de la oposición y contemplaba el escenario de un "principado salafista" en el este de Siria.

La importancia política: No prueba una orden de "fabricar ISIS", pero sí respalda una idea menos espectacular y más grave: se anticipaba una deriva salafista territorial como resultado plausible del conflicto y del apoyo externo a la insurgencia.

En términos causales, esto sostiene la noción de coadyuvancia: si se conoce el riesgo estructural y se continúa alimentando el proceso, ya no es un accidente inocente.


5) La prueba material: armas, desvíos y contradicciones

La coadyuvancia se ve, sobre todo, en la dimensión material: armas y munición.

Reuters recogió en 2016 que armas enviadas a Jordania para rebeldes sirios por la CIA y Arabia Saudí fueron robadas por operativos de inteligencia jordanos y vendidas en el mercado negro, según una investigación del New York Times citada por Reuters.

Un año después, Reuters informó sobre un hallazgo de Conflict Armament Research (CAR): aunque la mayoría de armas de ISIS fueron capturadas a los ejércitos iraquí y sirio, algunas habían sido originalmente proporcionadas por otros países —principalmente Estados Unidos y Arabia Saudí— a grupos de oposición sirios antes de acabar en manos del Estado Islámico.

El caso que mata el argumento del "accidente"

Y aquí entra el dato que deja de ser "teoría" para convertirse en cronología: Reuters resumió un caso documentado por CAR en el que solo hicieron falta dos meses para que un misil antitanque guiado comprado por EE. UU. en Europa, entregado a un grupo opositor sirio, apareciera en manos de ISIS en Irak.

Dos meses. De compra oficial a arsenal yihadista.

A esa imagen encaja lo que documenta Amnistía Internacional: décadas de flujos de armas mal regulados hacia Irak y controles laxos sobre el terreno proporcionaron a ISIS un arsenal grande y letal, incluido material procedente de stocks estatales y capturas tras colapsos militares.

Mosul 2014: cuando el aliado se convierte en arsenal enemigo

Y hay un episodio que completa el círculo por la vía más cruda: el colapso del ejército iraquí en 2014 (entrenado y equipado durante años por EE. UU.).

Reuters informó en 2015 que el primer ministro Haider al-Abadi afirmó que, cuando ISIS tomó Mosul en junio de 2014, las fuerzas iraquíes perdieron 2.300 vehículos Humvee, convirtiendo una derrota en una transferencia masiva "involuntaria" de equipo. The Guardian también recogió la cifra y la presentó como síntoma del derrumbe.

La lección de Mosul: En términos de coadyuvancia, el punto no es solo qué se entrega, sino la fragilidad estructural del receptor: armas dadas a aliados que no pueden sostenerlas acaban funcionando como arsenal del enemigo.


6) Libia: el multiplicador de arsenales dispersos y la repetición del patrón

La desestabilización en Libia en 2011 no "crea ISIS", pero sí añade un factor material: proliferación.

Reuters informó en 2013 sobre advertencias de expertos de la ONU respecto a la expansión de armas desde Libia hacia conflictos, incluida Siria. Y un estudio publicado por NDU Press (National Defense University) analiza cómo grandes cantidades de armas libias fueron traficadas a distintos teatros, incluido el sirio, con efectos sobre capacidades de actores no estatales.

Libia como confirmación de la tesis: cada intervención reproduce el mismo ciclo

Pero Libia importa por algo más profundo que el inventario de armas. Confirma que el patrón no es un accidente aislado, sino una lógica estructural de la intervención occidental:

  1. Decisión de cambio de régimen: se apuesta por derribar un gobierno (Gadafi) sin plan claro para lo que viene después
  2. Colapso institucional: caída del Estado y desintegración de fuerzas de seguridad
  3. Dispersión de arsenales: enormes cantidades de armamento quedan sin control, fluyen hacia mercados negros y conflictos vecinos
  4. Vacío de poder: milicias compiten por territorio, recursos y legitimidad
  5. Proliferación regional: las armas, combatientes y dinámicas cruzan fronteras

El mismo ciclo: Es el mismo ciclo que en Irak. La misma lógica que en Siria. Libia no es un caso aparte: es la prueba de que cada intervención basada en "externalizar la violencia" reproduce las condiciones exactas para que actores como ISIS escalen.

Cuando los arsenales libios llegaron a Siria, no llegaron a un vacío: llegaron a un teatro donde ya operaban redes yihadistas, donde ya había flujos de armas occidentales y del Golfo, donde ya existía el precedente iraquí de cómo profesionalizar insurgencia con material capturado.

Libia convirtió un problema regional en combustible adicional para un incendio que ya ardía. Y lo hizo mediante el mismo mecanismo: intervención sin control de consecuencias, colapso estatal como efecto colateral aceptado, y proliferación de armas tratada como "daño inevitable" en lugar de fracaso estructural.


7) Autonomía mediante el caos: por qué ISIS no fue solo "un receptor de armas"

ISIS aprovechó los vacíos de poder para construir una economía extractiva (petróleo, extorsión, impuestos, saqueo) que le dio autosuficiencia financiera y resiliencia.

Un informe del FATF (Financial Action Task Force) de 2014 identificaba precisamente esas fuentes ligadas a la ocupación territorial—extorsión, control de campos petrolíferos y refinerías, saqueo de activos—como ejes de financiación. Análisis institucionales europeos también han estudiado esa arquitectura de financiación en el periodo de control territorial.

Por qué importa: Esto cierra una excusa habitual: incluso cuando el flujo externo se reduce, la lógica de proto-Estado —territorio, rentas, coerción— permite sostener la máquina.


8) Implicación no es autoría, pero la diferencia no absuelve

La tentación del debate binario ("o lo hicieron o no tienen nada que ver") sirve para absolver. Sin embargo, la cadena causal real suele funcionar por facilitación:

  1. Se apuesta por un cambio de régimen o por debilitar a un adversario regional
  2. Se arma y financia a intermediarios bajo etiquetas fluidas
  3. Se pierde control por corrupción, captura, mercado negro, derrotas, deserciones, alianzas cruzadas
  4. Se normaliza el daño colateral porque la prioridad estratégica pesa más que el riesgo
  5. El monstruo crece
  6. Luego se declara guerra al monstruo

La clave moral y política está en el tramo intermedio: cuando el daño deja de ser un accidente y se convierte en riesgo asumido.

Lo que prueban los documentos: La DIA de 2012 no es "prueba de autoría"; es prueba de conciencia del terreno. Reuters 2012 no es "prueba de mando sobre ISIS"; es prueba de decisión formal de intervención indirecta. Reuters 2016 y 2017, junto con CAR, no son "prueba de creación"; son prueba de contradicciones materiales en la cadena de suministro de armas.


9) Por qué "coadyuvante necesario" es una descripción exacta

Llamar a Occidente coadyuvante necesario no es retórica. Es una forma de describir la causalidad sin inventar un "control central" inexistente:

  • ISIS tiene raíces propias y dinámica endógena
  • Pero su escalada histórica depende, en gran medida, de un ecosistema de guerra regional, colapsos estatales, redes de financiación y —sobre todo— canales de armas que no se abren solos
  • La existencia de advertencias y previsiones internas refuerza que no era un resultado impensable

En síntesis: no es que Occidente "fabricara" ISIS; es que ayudó a construir el laboratorio (desmantelamientos institucionales, intervención indirecta, tuberías logísticas, tolerancia al desvío y al riesgo), y cuando el experimento se descontroló, intentó venderlo como un fenómeno ajeno.

Ese es el núcleo incómodo: implicación sin autoría sigue siendo responsabilidad.

Y esa responsabilidad no termina en el pasado. Si la implicación sin autoría cuenta como responsabilidad, entonces la pregunta se vuelve práctica: qué significa para las políticas de intervención hoy.

Cada guerra "gestionada" por intermediarios, cada estrategia basada en armar facciones y externalizar la violencia, reproduce el mismo peligro estructural: vacíos de poder, milicias mutantes y proliferación de armas que acaban circulando por toda la región.

La conclusión: Irak, Siria, Libia no son tres casos distintos. Son tres iteraciones del mismo ciclo, cada una confirmando que el patrón no se rompe porque se declare que "esta vez será diferente". El patrón se rompe cuando se deja de alimentar.

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