AIPAC y el vaciamiento práctico de la democracia estadounidense

AIPAC y el vaciamiento práctico de la democracia estadounidense

Cómo un lobby convierte las primarias en un filtro de dinero y convierte la representación en disciplina

Estados Unidos presume de democracia como si fuera una propiedad natural del sistema: elecciones frecuentes, competencia entre partidos, libertad de expresión y un culto casi religioso a la "voluntad del pueblo".

Pero el problema de la democracia contemporánea rara vez está en la urna. Está antes: en quién llega a la urna con opciones reales de ganar. Y ahí, en el tramo previo —las primarias— el dinero ha dejado de ser un medio para comunicar un programa y se ha convertido en un mecanismo de selección política.

En 2024, el debate sobre el poder de AIPAC (American Israel Public Affairs Committee) volvió al primer plano por un hecho medible: dos congresistas demócratas identificadas con el ala crítica hacia Israel, Jamaal Bowman (Nueva York) y Cori Bush (Misuri), fueron derrotados en sus primarias tras campañas inundadas de gasto externo pro-Israel.

En un vistazo: AIPAC no "prohíbe" candidaturas. No lo necesita. A través de su súper PAC afín —United Democracy Project (UDP)—, interviene en primarias estratégicas con gasto masivo: 24,7 millones de dólares de grupos pro-Israel en primarias de "The Squad" en 2024, sobre un total de 38,4 millones de gasto externo. El mecanismo no opera sobre política exterior: amplifica vulnerabilidades locales del candidato a golpe de anuncios, repetición y framing doméstico. El objetivo no es ganar 435 escaños; es castigar a unos pocos visibles para disciplinar al resto. El efecto disuasorio estrecha el perímetro de lo decible en el Congreso, incluso cuando la base demócrata se desplaza (59% simpatiza más con los palestinos, según Gallup 2025). Todo esto es legal: la arquitectura nace de Citizens United (2010) y SpeechNow (2010), que abrieron el ecosistema de gasto externo ilimitado. El problema no es Israel; es un sistema electoral que permite que un actor bien financiado convierta las primarias —el corazón real de la selección— en un campo de batalla asimétrico. Cuando competir es un lujo, la democracia es un trámite.


1) Primero, precisión: AIPAC no es un país extranjero

AIPAC es una organización estadounidense. Esto importa, porque el debate suele degradarse con una frase tentadora pero técnicamente débil: "un país extranjero elige a los políticos americanos". No es así.

El problema es otro, más inquietante: una agenda alineada con un Estado extranjero puede condicionar quién llega al Congreso utilizando instrumentos perfectamente legales de financiación política doméstica.

Eso es mucho más difícil de denunciar, porque no suena a "injerencia" clásica. Suena a "libertad de expresión" y "participación" a través del dinero. Y sin embargo el efecto es similar: el perímetro de lo decible se estrecha.


2) El mecanismo: lobby + súper PAC = disciplina sin responsabilidad

Durante años, AIPAC fue descrito como un lobby poderoso pero "tradicional": presión, reuniones, viajes, construcción de consenso, castigo y recompensa simbólicos. Pero el salto cualitativo reciente es la capacidad de intervención electoral a través de una estructura afín: el súper PAC UDP (United Democracy Project).

Un súper PAC es, en la terminología del Congressional Research Service (CRS), un comité regulado por la Federal Election Campaign Act (FECA) que hace solo gasto independiente (independent expenditures), por eso también se denomina independent expenditure-only committee.

Formalmente es "independiente". Materialmente, su función es obvia: crear ventaja estructural para unos y barrera de entrada para otros.

Contexto legal mínimo (el "pecado original")

Esta arquitectura no aparece por generación espontánea:

  • En Citizens United v. FEC (2010), según la Federal Election Commission (FEC), el Tribunal Supremo anuló prohibiciones sobre gastos independientes de corporaciones, abriendo el marco que disparó el ecosistema de gasto externo.
  • En SpeechNow.org v. FEC (2010), según la propia FEC, el circuito de D.C. declaró inconstitucionales los límites de contribución aplicados a un grupo que hacía gasto independiente, consolidando el vehículo que hoy se conoce como súper PAC con capacidad de recaudar de forma ilimitada para gastar "independientemente".

Esta arquitectura produce un tipo de poder muy concreto: poder sin rendición de cuentas ante el votante del distrito. Un súper PAC no tiene que vivir en St. Louis ni en el Bronx. No paga el coste político de sus decisiones en el terreno. Solo paga dinero y compra saturación.

La "independencia" que no lo es

Hay otro rasgo decisivo: la independencia legal no equivale a aislamiento real.

Prácticas como el redboxing (instrucciones públicas en webs de campaña para orientar a grupos externos) muestran cómo la coordinación "prohibida" se sustituye por señalización pública que alinea mensajes, targets y líneas de ataque sin necesidad de coordinación formal.

Según Campaign Legal Center, el redboxing erosiona los límites anti-coordinación y facilita relaciones estrechas entre campañas y gasto externo.


3) El dato duro: el dinero se concentró para hacer daño

El resumen más limpio está en ABC/538, con números que deberían bastar para activar cualquier alarma democrática:

  • En primarias con miembros de "The Squad" en 2024, el gasto externo total fue 38,4 millones de dólares.
  • Casi dos tercios (24,7 millones) provinieron de grupos pro-Israel.
  • En ese conjunto, el súper PAC asociado a AIPAC, UDP, gastó una parte central contra incumbents o a favor de sus retadores, según datos compilados por OpenSecrets citados por ABC/538.

La concentración es todavía más reveladora: casi todo ese dinero se volcó en dos contiendas, justamente las que terminaron con derrotas muy visibles.

Esto no es "participación cívica". Es un instrumento de selección interna del partido a base de gasto masivo.

En el caso de Cori Bush, Associated Press señala que el UDP gastó más de 8,4 millones de dólares en esa carrera. No se trata de un respaldo discreto. Se trata de diseñar el entorno informativo del votante durante semanas a golpe de anuncios, repetición y framing.


4) "Eran malos candidatos": la objeción fácil, y por qué no anula el problema

Sí: un incumbente puede tener flancos. Multas, ruido ético, peleas locales, errores de comunicación, ausencias, mala relación con ciertos actores del distrito.

Pero aquí está el truco: el gasto masivo no necesita convencer al votante de política exterior. Necesita algo más eficaz: amplificar hasta el infinito una vulnerabilidad local.

El "pretexto doméstico"

La técnica clave es esta: el gasto ideológico se transforma en propaganda doméstica.

En la práctica, los anuncios financiados por grupos pro-Israel rara vez convierten Israel en el tema; convierten al candidato en "ineficaz", "extremo", "corrupto", "inseguro" o "desalineado con la mayoría demócrata" mediante asuntos internos.

The Guardian describe este patrón en Missouri: el UDP evitó poner el foco en Gaza y se centró en el historial de voto de Bush —por ejemplo, su oposición al plan de infraestructuras de 2021— y en temas de orden público y eficacia.

Aquí el dinero no "crea" la vulnerabilidad: la explota. Si hay redistribución de distritos, incidentes o investigaciones, el gasto externo los convierte en identidad política. Ese es el sentido del mecanismo: pasar del debate a la reputación, y de la reputación al veto electoral.

Por eso el argumento "eran vulnerables" no refuta nada. Solo describe el material sobre el que opera la máquina. La pregunta democrática sigue intacta: ¿por qué un actor externo puede transformar un flanco local en sentencia política a golpe de millones?


5) Por qué las primarias son el punto de control real

La elección general es el ritual. La primaria es el filtro.

En muchos distritos, el ganador de la primaria del partido dominante tiene medio escaño asegurado. Eso convierte las primarias en el lugar donde se define qué voces llegan a la cámara legislativa.

Si puedes dominar primarias —no todas, solo las estratégicas— puedes moldear el Congreso sin ganar una elección nacional, sin presentar un programa propio y sin asumir responsabilidad pública directa.

No necesitas "comprar" votos. Te basta con comprar el entorno: visibilidad, repetición, miedo, sospecha, desgaste. La democracia se vuelve un mercado de atención con reglas que favorecen al que puede pagar más.


6) El efecto más importante: el disuasorio

La derrota de un congresista es un hecho. El mensaje a los demás es el efecto.

Su objetivo no es "ganar 435 escaños": es castigar a unos pocos visibles para disciplinar a los demás.

Cori Bush lo formuló en términos de advertencia: si pueden hacerlo con ella, seguirán con otros demócratas.

Y ahí está el corazón del asunto: la función principal del gasto masivo no es solo tumbar a uno; es educar al resto. Que cada congresista se pregunte antes de hablar: "¿me merece la pena abrir este frente si me cae encima una apisonadora de millones en mi próxima primaria?".

Ese es el momento en el que la democracia cambia de naturaleza: ya no se trata de representar a tus votantes; se trata de sobrevivir a un filtro de poder.


7) Democracia: ¿gobierno del pueblo o gobierno del perímetro?

La democracia no es solo votar. Es poder elegir entre opciones reales. Cuando el dinero externo puede estrechar el abanico de opciones, lo que se gobierna no es el pueblo: se gobierna el perímetro de lo posible.

Y aquí aparece una fractura estratégica: el filtro electoral puede mantener un consenso arriba incluso cuando se fractura abajo.

Según Gallup (marzo de 2025), 59% de los votantes demócratas simpatiza más con los palestinos y 21% más con los israelíes, un giro significativo dentro de la base demócrata.

Si la base se desplaza y, aun así, el Congreso se disciplina por miedo al coste de una primaria, el resultado es un pluralismo formal con un pluralismo real reducido.


8) Fusión de intereses, opacidad y falta de rendición de cuentas

AIPAC combina lobby clásico con intervención electoral a través de estructuras como UDP. Según FactCheck.org, AIPAC anunció en 2021 sus planes de lanzar un PAC y un súper PAC, tras haber evitado históricamente donar directamente a campañas; y UDP se presenta como vehículo para ayudar a elegir candidatos "fuertes" en el apoyo a la relación Estados Unidos-Israel.

El problema democrático no es solo el volumen de gasto; es su asimetría de responsabilidad:

  • Redes de financiación ajenas al distrito pueden intervenir en una primaria local.
  • El entramado legal permite operar con mensajes "domésticos" que ocultan el verdadero conflicto político que se está disciplinando.
  • Prácticas como el redboxing muestran que la frontera entre "independiente" y "alineado" es porosa en la práctica.

Cierre: el problema no es Israel; es el diseño del sistema

Este artículo no necesita caer en una caricatura étnica o conspirativa. No va de "los judíos", ni de "un país controlando otro". Va de algo más simple y más grave: un sistema electoral que permite que un actor bien financiado convierta las primarias —el corazón real de la selección— en un campo de batalla asimétrico.

AIPAC no "prohíbe" candidaturas. No lo necesita.

Cuando decide intervenir, convierte la candidatura en un lujo.

Y cuando competir es un lujo, la democracia es un trámite.

Comentarios