Tan importante como pedir otro crack, es que el máximo responsable técnico demuestre que sabe convertir a Baena y Julián, los cracks del pasado verano, en columna vertebral rentable
Como expliqué en Simeone ante Apollo: del club-emoción al club-Excel, todo apunta a que el mercado de enero está enviando una señal clara: Alemany no parece dispuesto a fichar más jugadores caros para que Simeone los aparque. La pregunta ya no es "¿qué necesita el equipo?", sino "¿el entrenador sabe usar lo que tiene?"
En el Atlético hay un reflejo que se activa con cualquier tropiezo: hay que fichar. Da igual el partido, el rival o la fase de la temporada. Si el equipo no arrasa, la conversación deriva hacia el mercado, como si el mercado fuera el botón de "reset" de todos los problemas.
Pero este enero está siendo distinto. Hasta ahora, no ha habido fichajes. Solo salidas: Gallagher al Tottenham, Raspadori al Atalanta. Y ese silencio dice más que cualquier comunicado oficial.
Alemany parece estar aplicando una lógica fría: si no son jugadores de tu completa confianza y suponen mucho coste al equipo, los traspaso y recupero inversiones. No me dices qué jugadores quieres, no ficho. Pon chavales. Se acabó la tontería.
Es la transición del club-emoción al club-Excel. Y en ese nuevo marco, aquí va una idea más incómoda y, precisamente por eso, más útil:
Antes de pedir otro fichaje millonario, el entrenador debe demostrar que sabe tratar bien el talento. No en el sentido sentimental del término, sino en el único que importa cuando hablamos de inversión: integrarlo, jerarquizarlo y convertirlo en retorno.
Porque si no eres capaz de convertir a tus "caros" en columna vertebral, fichar otro "caro" no arregla nada. Solo amplía el agujero.
En un vistazo: Apollo no ha entrado al Atlético para "ver qué pasa", sino con un diagnóstico ya hecho: Simeone lleva años sin integrar jugadores técnicos. El patrón se repite: fichajes caros que no se convierten en titulares estructurales. Alemany ha cambiado las reglas: no más fichajes caros sin garantía de uso, la plantilla es para evolucionar (no para el estilo actual de Simeone), y la dirección deportiva manda en el modelo. Este artículo defiende que antes de pedir otro fichaje millonario, el club debe exigir una prueba básica: que el entrenador demuestre capacidad de absorción de talento. Mal uso = inversión alta que no se convierte en rol estable + retorno cuando el jugador está disponible. El análisis se centra en Baena y Julián usando una métrica simple: minutos jugados / (partidos convocado × 90). Esto mide uso real cuando el entrenador puede decidir, limpiando excusas de lesiones. La conclusión: si el sistema no demuestra que sabe absorber talento caro de forma estable, meter otros 80-100 millones es gestión deficiente del riesgo. Basta de pedir jugadores. Lo primero es demostrar que sabes cuidar el talento que ya tienes.
1. El diagnóstico Apollo: este patrón no es nuevo
Apollo no ha entrado al Atlético para "ver qué pasa". Ha entrado con un diagnóstico ya hecho. Y parte de ese diagnóstico es observable, público, medible:
Simeone lleva años sin integrar jugadores técnicos.
No es una hipótesis. Es un patrón que se repite: fichajes caros que no se convierten en titulares estructurales, jugadores que no encajan en el plan real del entrenador, y un equipo que, cuando vienen mal dadas, vuelve siempre a su marco primario.
El club ha intentado empujar hacia "otra forma de jugar". Se han incorporado futbolistas que, sobre el papel, tenían sentido dentro de esa idea. Pero el equipo no ha terminado de transformarse.
Es decir: el club ha intentado empujar, pero el equipo no se ha movido lo suficiente. Y si eso se repite, hay un problema de sistema. O ficha mal el club, o integra mal el entrenador, o ambas cosas a la vez.
Y aquí es donde entra la lógica del club-Excel: un fondo no tolera agujeros. Un fondo exige razones. Y si no hay razones, exige consecuencias.
2. Qué significa "mal uso" cuando hablamos de un grande
Aquí conviene aclararlo desde el principio: mal uso no es sustituir a un crack un día. Eso lo hace cualquiera, por fatiga, por táctica o por partido resuelto.
Mal uso es otra cosa. Es una definición simple:
Mal uso = inversión alta que no se convierte en rol estable + retorno, especialmente cuando el jugador está disponible.
Desglosemos esto:
- Rol estable significa jerarquía clara: titularidad, minutos consistentes, peso real en el plan.
- Retorno significa impacto acorde al perfil: goles y asistencias si eres delantero; creación de ocasiones si eres creador; influencia estructural si eres mediocentro.
No es una exigencia caprichosa. Es un principio elemental: si pagas por un jugador franquicia, no puedes gestionarlo como si fuera una pieza de rotación más.
La pregunta correcta no es "fichamos o no fichamos".
La pregunta es: ¿el Atlético está demostrando capacidad de absorber inversión grande?
3. La capacidad de absorción de talento
La capacidad de absorción de talento es la competencia real que sucede al mercado. Es la habilidad del sistema (modelo + cuerpo técnico) para:
- Convertir un fichaje diferencial en jerarquía estable
- Darle uso coherente cuando está disponible
- Generar retorno medible
- Evitar que el jugador quede atrapado en el limbo del "no encaja"
Esto no es una discusión estética. Es gestión del riesgo:
Por definición, un club que no absorbe bien el talento no debe escalar inversión, porque cada euro adicional entra en un circuito donde el valor se diluye.
Y aquí el debate se aterriza con una regla que nadie puede discutir:
Si un jugador está convocado, Simeone puede usarlo.
Si está convocado muchas veces y aun así no tiene un rol claro, no es un problema de mercado, es un problema de gestión.
Por eso Alemany parece haber cambiado las reglas. En el nuevo Atlético:
- La lectura más razonable es que no se harán más fichajes caros para que el entrenador los integre, porque ya sabemos que no los integra
- No se va a construir una plantilla para el estilo de Simeone, porque el objetivo es evolucionar desde ese estilo
- La dirección deportiva manda en el modelo de juego que se quiere, en el tipo de futbolista que se ficha, y en la coherencia de la plantilla
- El entrenador tiene que aplicar ese marco, no diseñarlo
4. El indicador que manda
El punto de partida de cualquier análisis decente no es "la plantilla", sino algo más básico: las convocatorias.
- Convocado = disponible
- Disponible = responsabilidad del entrenador en cuanto a jerarquía y uso
A partir de ahí, el indicador que manda es este (simple, transparente y difícil de trampear):
Uso cuando está disponible = minutos jugados / (partidos convocado × 90)
Esto mide qué parte de los minutos posibles recibe el jugador cuando el entrenador puede alinearlo. Y con esto ya puedes distinguir tres realidades:
- Pieza estructural: uso alto (juega casi siempre y muchos minutos)
- Rotación real: uso medio (juega bastante, pero no es eje)
- Convocado "a medias": uso bajo (está en la lista, pero su rol es difuso)
5. La curva de aprendizaje tiene un precio (y ya no sale gratis)
En el Atlético de Simeone existe un dogma no escrito: el periodo de adaptación, el "hay que sufrir para jugar". Primero aprendes a defender, luego te ganas el derecho a crear.
Eso puede ser razonable con perfiles de coste moderado.
Pero cuando pagas por un jugador diferencial, compras otra expectativa: impacto temprano.
En ese nivel de inversión, esperar meses a que un activo premium "aprenda a sufrir" deja de ser una virtud y pasa a ser un lujo:
- El equipo no disfruta de lo que ha pagado durante media temporada
- El jugador entra en el circuito del ruido ("no encaja") antes de poder desplegar su valor
- El club quema inversión mientras el entrenador decide si le "da el visto bueno"
Y aquí está el cambio de paradigma: el club-Excel no admite ese lujo. Un fondo que evalúa al Atlético como activo de alto valor no puede permitirse que un fichaje de 40 millones sea tratado como un becario táctico durante medio año.
Dicho sin rodeos: si fichas a Baena como inversión fuerte, no puedes permitirte tratarlo como un proyecto de adaptación indefinida.
El sistema también tiene que adaptarse al talento, no solo al revés.
6. Qué dice el análisis aplicado a los dos "caros"
Para aterrizar la tesis, el análisis se limita a lo que interesa: los dos fichajes/inversiones más caros: Baena y Julián.
El objetivo no es decidir quién es mejor. El objetivo es responder a esto:
¿Cuando Simeone puede usarlos, los usa como lo que cuestan?
Aquí va la foto en formato "Excel para humanos". Puedes rellenar los números exactos cuando los vuelques; la lectura no cambia.
| Jugador | Partidos convocado (de X) | Minutos totales | Uso cuando convocado | Lectura fría |
|---|---|---|---|---|
| Julián | [N_Julián]/X (alto) | [Min_Julián] (alto) | [Uso_Julián]% (alto) | Integrado en minutos. Si hay debate, es de retorno/rol exacto, no de "no juega". |
| Baena | [N_Baena]/X (medio/alto) | [Min_Baena] (medio/bajo) | [Uso_Baena]% (bajo/medio) | Rol difuso. Si está disponible y aun así no tiene continuidad como es el caso, no se está jerarquizando como inversión estrella. |
Traducción al castellano llano:
- Con Julián: la crítica "no lo usa" no funciona porque los minutos de juego son altos. La discusión que queda es más dura: ¿el sistema convierte esa inversión en retorno proporcional?
- Con Baena: su uso cuando está convocado es bajo o medio tirando a bajo. El mensaje es claro: no se está convirtiendo en eje, y eso es exactamente lo que en un club grande no puede pasar con un jugador de esa categoría económica.
Y esto importa porque limpia las excusas: Si solo miras minutos brutos, siempre te pueden decir "lesión" o "carga". Si miras minutos por disponibilidad (convocatoria), estás midiendo lo que de verdad te interesa: decisión técnica y jerarquía.
7. Retorno: cuando el precio exige impacto (y el marcador no perdona)
Hasta aquí hemos hablado de rol: disponibilidad, jerarquía, minutos.
Pero un fichaje caro no se justifica solo por "estar en el campo". Tiene que producir retorno.
Y en fútbol, por mucho que nos guste complicarlo, hay un tribunal inmediato: el área rival.
El caso Julián
Julián es un jugador de ataque, el listón es evidente: goles y asistencias.
Según Transfermarkt, en la temporada 2025/26:
- LaLiga: 7 goles y 3 asistencias en 20 partidos (1.446 minutos)
- Liga de Campeones: 4 goles y 2 asistencias en 6 partidos (523 minutos)
Esa diferencia no es un matiz menor: su retorno aparece con más claridad en el escenario europeo que en el doméstico.
Y, para un fichaje de precio "franquicia", la pregunta no es si "trabaja", sino si produce con regularidad donde te juegas la temporada.
El caso Baena
El criterio no puede ser exactamente el mismo: su perfil es más de creación que de finalización.
Aun así, los números directos importan como síntoma de impacto. Según Transfermarkt, en 2025/26:
- Total: 19 partidos, 2 goles y 1 asistencia (965 minutos)
- LaLiga: 12 partidos, 2 goles y 1 asistencia (644 minutos)
Si el jugador está llamado a ser apuesta creativa premium, el club necesita ver, como mínimo, una señal clara de retorno:
- O bien producción directa (asistencias)
- O bien un rol tan central que el equipo gane con él una identidad ofensiva estable
Dicho sin eufemismos: si los dos "caros" no combinan rol estable con números que sostengan su condición, pedir otro fichaje millonario es pedir que el club repita una apuesta que aún no ha demostrado saber convertir en valor.
8. Enero 2026: la señal que envía el mercado
El argumento se vuelve todavía más sólido cuando se mira el mercado no como deseo, sino como consecuencia.
Cuando un sistema no absorbe bien los perfiles, el club tiende a usar el mercado como corrección de indecisiones: entra, prueba, rectifica, vende.
En enero de 2026 hay dos hechos que, por sí solos, funcionan como señal de alarma:
- Tottenham anunció el fichaje de Conor Gallagher procedente del Atlético
- El Atlético anunció el acuerdo con Atalanta para el traspaso de Giacomo Raspadori
Cuando los activos entran y salen con esa velocidad, el club no está optimizando: está compensando fricciones del modelo con compraventa acelerada.
Pero lo más importante de este enero, hasta ahora, no es lo que salió. Es lo que no ha entrado.
Hasta el momento, Alemany no ha fichado a nadie. Y aunque el mercado aún está abierto, la señal que se envía es institucional: La lectura más razonable es que no se comprarán más jugadores caros para que el entrenador los aparque. Si no sabes usar lo que tienes, pon chavales.
Esa es la lógica del club-Excel. Fría, trazable, sin excusas.
9. Por qué esto importa antes de pedir otro fichaje
Si el club ya ha puesto sobre la mesa dos inversiones diferenciales y el resultado es:
- Uno integrado pero con debate abierto sobre retorno/encaje final
- Otro disponible pero con rol aún no consolidado
La conclusión racional no es "faltan fichajes".
La conclusión es: el sistema todavía no demuestra que sepa absorber talento caro de forma estable.
Y aquí aparece la idea que conecta con la lógica "Excel": nadie serio mete otros 80–100 millones en un ecosistema que no ha probado que sabe procesar lo que ya le diste. No por tacañería. Por gestión del riesgo.
Por eso Apollo/Alemany parecen haber puesto las reglas sobre la mesa:
- La hipótesis más razonable es que no habrá más fichajes caros para que Simeone "los pruebe"
- La plantilla es para evolucionar, no para reforzar el estilo actual
- El entrenador tiene que demostrar que puede trabajar con jugadores técnicos
- Si no puede, la decisión estará tomada
La prueba de Simeone no es ganar los próximos tres partidos. Es demostrar que puede absorber talento diferencial sin necesitar una plantilla hecha totalmente a su medida.
10. Conclusión: basta de pedir jugadores; demuestra que sabes cuidar el talento
El Atlético puede fichar. Claro que puede. Y probablemente deba hacerlo en algún momento.
Pero primero tiene que demostrar una cosa elemental: que su sistema, su jerarquía y su gestión son capaces de transformar talento diferencial en columna vertebral.
Si no, lo que estás haciendo es lo contrario de competir: estás devaluando tus propios activos y construyendo ruido.
Y en el nuevo Atlético —el del 52% de Apollo, el de Alemany con poder real, el del club-Excel— esa devaluación parece que ya no se tolerará.
Por eso, antes de que el debate vuelva al mantra de siempre, conviene poner el listón donde debe estar: Basta de pedir jugadores. Lo primero es que el entrenador demuestre que sabe tratar bien el talento. Si no, cualquier fichaje caro será solo otra inversión que el sistema convierte en dudas.



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