Cuando las tropas británicas abrieron fuego contra partisanos antifascistas en Atenas, no comenzaba la paz: comenzaba la Guerra Fría.
Grecia es el escenario donde mejor se observa el "cambio de era": se derrota al ocupante nazi, pero la paz no llega. Llega otra guerra que, además, cuenta con un detalle decisivo: no la ordena Berlín, sino que la gestionan Londres y, poco después, Washington. Si la Guerra Fría tuvo un punto de ignición, no fue Berlín en 1948 ni Corea en 1950: fue Atenas en diciembre de 1944, cuando las tropas británicas abrieron fuego contra partisanos que habían combatido a los nazis.
En el marco del análisis del historiador suizo Daniele Ganser —cuya investigación sobre las redes clandestinas de la OTAN (Los Ejércitos Secretos de la OTAN, 2005) reveló la existencia de estructuras stay-behind en toda Europa Occidental—, Grecia aparece como el laboratorio temprano de una lógica que luego se perfeccionará: control político del flanco europeo, redes clandestinas y una "soberanía" condicionada por prioridades geoestratégicas externas.
En un vistazo: Este artículo documenta cómo Grecia se convirtió en el primer laboratorio de la Guerra Fría entre 1944 y 1947. Analiza la intervención británica en la Dekemvriana (diciembre 1944), el Acuerdo de los Porcentajes que dejó a la resistencia comunista sin apoyo soviético, el Terror Blanco que siguió al Tratado de Varkiza, y la Doctrina Truman de 1947 que institucionalizó el control estadounidense. La tesis central: en Grecia se establecieron las reglas de la "soberanía condicional" que marcarían todo el flanco sur de la OTAN durante décadas.
1. El origen de los bandos: Resistencia, Colaboración y Hambre
Durante la ocupación del Eje (1941–1944), Grecia se fragmentó en dos proyectos de país enfrentados. Por un lado, la resistencia hegemónica del EAM (Frente de Liberación Nacional) y su brazo armado, el ELAS. Con una base social real de hasta 2 millones de miembros, establecieron una administración paralela en la "Grecia Libre" donde el Partido Comunista (KKE) tenía un peso central. Por otro lado, el bloque monárquico-conservador respaldado por el Reino Unido y sectores anticomunistas como el EDES, que carecían de base popular comparable y dependían del apoyo logístico y financiero británico. De hecho, el EDES fue en gran medida una construcción artificial impulsada por Londres para crear un contrapeso al predominio comunista en la resistencia y evitar que el EAM/ELAS monopolizara la legitimidad antifascista.
El contexto de devastación: La Gran Hambruna del invierno 1941-1942 causó la muerte de aproximadamente 300.000 personas (el 5% de la población). En Atenas, la mortalidad diaria llegó a alcanzar las 1.000 personas en los momentos más críticos.
Esta polarización se forjó en un contexto de devastación extrema. La Gran Hambruna, agravada por el bloqueo naval y el saqueo nazi, creó un vacío de poder absoluto: al retirarse el ocupante, no quedó un Estado, sino milicias rivales y una pregunta brutal: ¿quién manda en la Grecia liberada?
2. Diciembre de 1944 (Dekemvriana): Atenas como campo de batalla
El choque definitivo ocurrió en Atenas en diciembre de 1944. Tras la liberación de Grecia en octubre de 1944, los británicos impusieron un gobierno de "unidad nacional" presidido por Georgios Papandreu, político liberal que había pasado la guerra en el exilio y que debía su posición enteramente al respaldo británico. Este gobierno, formalmente multipartidista pero dominado por fuerzas conservadoras y monárquicas, intentó desarmar a las guerrillas del ELAS, desencadenando los eventos de la Dekemvriana.
Aquí, el Reino Unido actuó como potencia rectora. La documentación oficial (FRUS) revela que Winston Churchill instruyó al general Scobie para que actuara como si estuviera en una "ciudad conquistada" y no vacilara en "disparar contra cualquier varón armado" para dominar la capital, incluso si ello exigía el uso de la fuerza y el derramamiento de sangre.
La orden de Churchill: "Actúe como si estuviera en una ciudad conquistada y no vacile en disparar contra cualquier varón armado." Esto no era combate contra nazis: era la supresión armada de la resistencia antifascista por parte de una potencia aliada.
Mientras tanto, Estados Unidos mantenía una postura de observación cautelosa. El embajador Lincoln MacVeagh reportaba que la élite política griega veía imprescindible un plebiscito sobre la monarquía debido al descrédito del rey Jorge II por su asociación con la dictadura pronazi de Metaxás (1936-1941). Roosevelt, en un mensaje a Churchill el 26 de diciembre de 1944, ofreció apoyo diplomático en esa "situación difícil", pero evitó convertirla en una operación estadounidense, dejando que Londres rellenara ese hueco. La muerte de Roosevelt en abril de 1945 marcaría un cambio sustancial: su sucesor, Harry Truman, adoptaría desde el principio una postura mucho más beligerante frente al comunismo, transformando la prudencia inicial estadounidense en intervención activa.
3. La paradoja de Stalin y el "Acuerdo de los Porcentajes"
El aspecto más trágico para la resistencia griega fue el silencio de Moscú. En octubre de 1944, durante la visita de Churchill a Moscú (conocida como la "Conferencia de los Porcentajes"), Churchill y Stalin pactaron en privado el reparto de esferas de influencia en los Balcanes. En aquella famosa reunión nocturna del 9 de octubre, Churchill anotó en un papel los porcentajes de influencia para cada país: Grecia fue asignada en un 90% a la esfera británica a cambio del control soviético sobre Rumanía. Este acuerdo se negoció bilateralmente, al margen de Estados Unidos, que no participó en esta conferencia. Stalin cumplió rigurosamente el reparto, instruyendo al KKE para que no pusiera en riesgo la unidad aliada, dejando al EAM/ELAS sin retaguardia geopolítica justo cuando Londres decidía intervenir con toda su fuerza.
El pacto de esferas (Moscú, 9 de octubre de 1944): Churchill y Stalin acordaron en privado, sin presencia estadounidense, que Grecia sería 90% británica a cambio de Rumanía. Stalin cumplió el acuerdo al pie de la letra, abandonando a la resistencia griega a su suerte.
Esta decisión de Moscú generó tensiones internas profundas en el KKE. Mientras la dirección del partido acataba la orden de Stalin de mantener la disciplina interaliada, la base guerrillera sobre el terreno —que controlaba dos tercios del territorio griego— veía con perplejidad cómo se les pedía renunciar al poder que habían conquistado con las armas. Esta contradicción entre la fuerza real del movimiento y la subordinación a los cálculos geopolíticos soviéticos marcaría trágicamente el destino de la resistencia griega.
4. El Terror Blanco y la Transición a la Guerra Civil
Tras semanas de combates sangrientos en Atenas, con miles de muertos y la ciudad devastada, la resistencia del EAM/ELAS —sin apoyo soviético y enfrentada a la superioridad militar británica— aceptó negociar. El 12 de febrero de 1945 se firmó el Tratado de Varkiza, por el cual el ELAS se comprometía a desarmar y desmovilizarse a cambio de garantías de amnistía, elecciones libres y un plebiscito sobre la monarquía. Sin embargo, estas promesas no se cumplieron.
Grecia no entró en paz, sino en un periodo de represión institucionalizada conocido como el Terror Blanco. Mientras en el resto de Europa se purgaba a los colaboracionistas, en Grecia el nuevo Estado integró a 1.262 oficiales que habían servido en los "Batallones de Seguridad" nazis para combatir a la izquierda.
Las cifras de la represión (1945-1946):
- 84.939 arrestos políticos
- 32.632 casos de tortura documentados
- 1.289 asesinatos de militantes de izquierda
Esta violencia sistemática empujó a los antiguos partisanos de nuevo a las montañas, convirtiendo el conflicto de liberación en una guerra civil abierta (1946-1949).
5. 1947: El relevo de Washington y la Doctrina Truman
El giro definitivo ocurrió cuando el Reino Unido, agotado financieramente, notificó que no podía sostener más el coste de la ocupación (estimado en 87 millones de libras). El 12 de marzo de 1947 nace la Doctrina Truman, solicitando 400 millones de dólares para Grecia y Turquía. Grecia se convirtió en la pieza fundacional del orden occidental por tres factores estratégicos:
Control del Mediterráneo: Clave para evitar el acceso soviético a "aguas cálidas".
Seguridad Energética: El control de Grecia era vital para asegurar las rutas del petróleo del Golfo Pérsico, cuya producción ya alcanzaba los 750.000 barriles diarios en 1947.
Redes Clandestinas: Se estableció la LOK (Fuerza de Incursión Helénica) bajo la operación "Sheepskin" (Piel de Oveja), una red stay-behind coordinada por la CIA y el MI6 con 800 escondites de armas, diseñada para controlar la política interna y asegurar la lealtad a la OTAN.
La Doctrina Truman (12 de marzo de 1947): Con 400 millones de dólares para Grecia y Turquía, Estados Unidos institucionalizó su intervención en el Mediterráneo oriental. El modelo de "soberanía condicionada" quedaba establecido.
Conclusión: Grecia como prólogo del siglo XX
Grecia no fue el epílogo de la Segunda Guerra Mundial, sino el prólogo de la Guerra Fría. Allí se establecieron las reglas de la soberanía condicional: la democracia local es negociable si el tablero geoestratégico es lo suficientemente grande. En 1947 se cerraba el laboratorio de pruebas, pero el experimento apenas comenzaba: las redes stay-behind, la lógica de la soberanía condicionada y el uso de la violencia anticomunista institucionalizada se replicarían en Italia, Turquía y el resto del flanco sur de la OTAN. Lo que ocurrió después en Grecia —desde la victoria del gobierno en 1949 hasta la dictadura de los Coroneles— fue la consolidación de ese modelo.
Mientras Atenas ardía, la inacción de Moscú por cálculo y la intervención de Washington por doctrina dejaron una lección duradera: un país exhausto que, en lugar de pan y autodeterminación, recibió balas en nombre de equilibrios pactados muy lejos de sus fronteras.
El legado de Grecia 1944-1947: El patrón quedó establecido: control geopolítico sobre autodeterminación, redes clandestinas para vigilar la política interna, y la conversión de la "defensa de la democracia" en defensa de intereses estratégicos externos. Este fue el modelo que se exportaría a todo el Mediterráneo durante las décadas siguientes.




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