La crisis de Japón agrava el peor escenario para Estados Unidos: privatización forzosa de la deuda

Japón y la privatización forzosa de la deuda americana

Pasar de compradores oficiales estables a fondos privados volátiles es exactamente lo que un CEO con 38 billones no quiere: más precio, menos control.

En Estados Unidos necesita convencer a los mercados defendí que el problema de fondo no es "cuánta deuda" tiene EE. UU., sino quién la sostiene: en noviembre 2025, 167 mil millones de compra fueron privados vs 44 mil millones oficiales. Y en Trump es un CEO con 38 billones de deuda sobre la mesa propuse una imagen útil: cuando un país necesita refinanciarse continuamente, su política tiende a comportarse como la gestión de un balance. No gobiernas: refinancias.

Con ese marco, la crisis económica y financiera en Japón de enero de 2026 se entiende así: no es una noticia exótica sobre bonos japoneses. Es un factor que puede agravar el proceso de privatización de la deuda americana.

Tesis: si Japón reduce su papel como comprador de deuda estadounidense, el hueco tenderá a llenarse con compradores privados, pero no "gratis": para atraerlos el bono tiene que bajar de precio y el interés tiene que subir. Eso implica dos cosas a la vez: más peso del tenedor privado y refinanciación más cara, justo lo que un "CEO con vencimientos" intenta evitar a toda costa. Y, sobre todo, implica algo más profundo: esta "privatización" no es una estrategia elegida, es una privatización forzosa: pérdida de control. Un Estado prefiere a otro Estado como comprador porque es más predecible y porque compra por razones políticas. El mercado privado compra por precio, y por tanto es volátil. Cuando se impone el privado, no aumenta la eficiencia: aumenta la dependencia.

La razón por la que esto importa en 2026 es que el problema ya no es teórico: según el Joint Economic Committee (Comité Económico Conjunto del Congreso), alrededor del 33% de la deuda pública negociable en manos del público vence en los próximos 12 meses, el tipo medio sobre esa deuda negociable ya está en 3,362% (diciembre de 2025) frente a 1,552% cinco años antes, y la Oficina Presupuestaria del Congreso (Congressional Budget Office, CBO) prevé que los intereses netos absorban 13,85% del gasto federal en el año fiscal 2026.

En un vistazo: Los dos artículos previos establecieron el diagnóstico: la estructura de tenedores de deuda estadounidense ha cambiado (del comprador oficial al comprador privado), y cuando un país entra en "lógica de balance", se comporta como un CEO de reestructuración. Este artículo muestra cómo la crisis japonesa de enero 2026 agrava ese proceso. Japón anunció eliminar impuestos sin explicar cómo pagarlo (con deuda al 256% del PIB). Los bonos japoneses se vendieron masivamente, sus rendimientos saltaron al 4%. Ahora invertir en Japón paga tanto como en Estados Unidos, pero sin riesgo de divisa. El dinero japonés se queda en casa. Estados Unidos pierde un comprador grande y fiel justo cuando más lo necesita. Para atraer nuevos compradores (fondos privados, stablecoins), tiene que ofrecer más interés. Esto acelera la privatización forzosa: pasar de compradores estatales predecibles a compradores privados volátiles. Y eso agrava el dilema del CEO endeudado: más volatilidad, más dependencia del mercado, refinanciación más cara.


1. Qué pasó en Japón (en tres frases)

El 19 de enero de 2026, la Primera Ministra de Japón anunció eliminar el impuesto del 8% sobre la comida y gastar más, sin explicar cómo pagarlo. Japón ya debe el 256% de su PIB (más del doble que Estados Unidos).

Los inversores se asustaron y vendieron bonos japoneses masivamente. Los rendimientos saltaron del casi 0% histórico al 4%. Ahora invertir en Japón paga tanto como invertir en Estados Unidos, pero sin riesgo de cambio de divisa.

La consecuencia directa: El dinero japonés se queda en casa. Japón, uno de los mayores compradores oficiales de deuda americana durante décadas, deja de ser comprador neto. Y las grandes aseguradoras japonesas (con 60.000 millones de dólares en pérdidas en sus carteras) necesitan vender activos en dólares para rebalancear.

Además, durante años muchos inversores pedían prestado en yenes (gratis, al 0%) para comprar activos en dólares. Ahora que pedir prestado en Japón cuesta dinero, deshacen esas operaciones: venden dólares, compran yenes, cierran préstamos.

Resultado: presión doble sobre la deuda americana. Menos compras nuevas + presión vendedora de posiciones antiguas.


2. Cómo esto afecta a Estados Unidos (el mecanismo)

Estados Unidos necesita que alguien le compre deuda constantemente. No es opcional. Cada mes vencen préstamos antiguos que hay que renovar.

¿Qué pasa cuando Japón compra menos?

Lo mismo que en cualquier mercado: si falta un comprador grande, tienes que bajar el precio para vender.

En bonos, "bajar el precio" significa "subir el interés". Es la otra cara de la misma moneda.

La trampa: quién entra cuando subes el interés

Cuando subes el interés, sí que aparecen compradores. Pero no son los mismos compradores:

Antes (comprador estatal como Japón):

  • Compra por razones políticas (alianza, estabilidad)
  • Es predecible
  • No le importa tanto si pierdes un 0,2% un trimestre

Ahora (compradores privados):

  • Compran solo por rentabilidad
  • Entran cuando huele bien
  • Salen cuando huele mal
  • Son volátiles

Por eso le llamo "privatización forzosa": Estados Unidos no está eligiendo cambiar de compradores. Le obligan las circunstancias.

Los dos efectos (que van juntos)

  1. Más compradores privados → más volatilidad, más dependencia del "humor" del mercado
  2. Intereses más caros → pagar más por la misma deuda

Recuerda los números:

  • Un tercio de la deuda vence en 12 meses
  • El interés ya pasó del 1,5% al 3,4% en cinco años
  • Pagar intereses ya cuesta el 14% del presupuesto

Cada escalón adicional es dinero real que se va en pagar intereses en vez de en otra cosa.

Quién es "el privado" (con ejemplos concretos)

Cuando digo "compradores privados", ¿quién es exactamente?

Fondos del mercado monetario: Son como cuentas de ahorro "turbo" donde la gente aparca dinero a corto plazo. Ahora mismo tienen 7,7 billones de dólares.

Stablecoins: Criptomonedas atadas al dólar. Para mantener esa "atadura", compran bonos americanos. Ya son de los mayores compradores.

Esto es la privatización en la práctica: el comprador ya no es un gobierno que compra por alianza. Es un ecosistema de productos financieros que compran por precio y pueden irse en cualquier momento.


3. Por qué esto agrava el dilema del CEO endeudado

En "Trump es un CEO con 38 billones de deuda" vimos cómo un Estado que entra en "lógica de balance" empieza a comportarse como un CEO de reestructuración: monetiza dependencias, negocia por shock, convierte relaciones en facturas.

Japón agrava ese dilema porque elimina una de las pocas ventajas que le quedaban al CEO: tener compradores fieles.

Imagina que tienes una empresa muy endeudada. Necesitas renovar préstamos cada año. Hay dos mundos posibles:

Mundo A: Compradores fieles

  • Tu banco de toda la vida te renueva el préstamo sin hacer muchas preguntas
  • Te da margen si un trimestre va mal
  • Confía en ti a largo plazo

Mundo B: Compradores oportunistas

  • Solo te prestan si los números cuadran ahora mismo
  • Si huele mal, se van
  • Cada renovación es una negociación nueva

Japón acaba de empujar a Estados Unidos del Mundo A al Mundo B. Y cuando pierdes compradores fieles, el manual del CEO se vuelve más desesperado: más aranceles, más amenazas, más volatilidad, más monetización de la hegemonía. Todo para convencer al comprador nervioso de que "el refugio sigue siendo refugio".

El círculo vicioso

Cuando pierdes un comprador grande y fiel, tienes que ofrecer más interés para atraer nuevos compradores.

Más interés = pagas más por tu deuda.

Cuanto más pagas, más peso tienen los intereses en tu presupuesto.

Cuanto más pesan los intereses, más dependes de que el mercado te siga prestando.

Es un círculo que se refuerza solo.

El segundo círculo: la política

Si el mercado empieza a sospechar que el banco central (la Reserva Federal) no es independiente del gobierno, exige una "prima de riesgo político".

Traducción: "Si creemos que vas a hacer trampas monetarias, te cobramos más".

Japón acelera todo esto: no porque vaya a "hundir" a Estados Unidos, sino porque acelera el paso de compradores fieles a compradores por precio. Y eso obliga al CEO a intensificar el repertorio que ya vimos: hegemonía como peaje, volatilidad como táctica, aliados como proveedores.


4. ¿Puede otro país sustituir a Japón?

Respuesta corta: No.

China ya está reduciendo sus compras. Otros países grandes como Reino Unido o Bélgica aparecen en las estadísticas, pero son solo "centros de paso" donde el dinero privado internacional aparca temporalmente.

No hay ningún gobierno extranjero con ganas y capacidad de sustituir a Japón.

Así que el hueco lo llenan compradores privados. Y si el mercado se atasca, queda la opción de emergencia: que el banco central intervenga (lo que genera sus propios problemas).


5. Conclusión: Japón como acelerador de la privatización forzosa

La crisis japonesa no necesita provocar un colapso para ser importante. Basta con algo mucho más realista: reducir las compras de deuda americana y forzar el ajuste.

Y el ajuste funciona así:

  1. Japón compra menos (o deja de reinvertir automáticamente)
  2. El precio del bono baja (el interés sube)
  3. Entran compradores privados atraídos por el interés más alto
  4. Estados Unidos paga más por renovar su deuda

Esto es privatización forzosa de la deuda americana en la vida real:

  • Menos ancla institucional (países aliados que compran por estrategia)
  • Más mercado puro (fondos, inversores, oportunistas que compran por precio)
  • Un coste creciente por seguir refinanciando

Conectando con el marco previo: En "Estados Unidos necesita convencer a los mercados" vimos cómo 167 mil millones de compra privada vs 44 mil millones oficial ya señalaban este cambio. En "Trump es un CEO con 38 billones" vimos cómo esa presión produce un repertorio específico: monetizar dependencias, negociar por shock, convertir hegemonía en peaje.

Japón acelera brutalmente ambos procesos: reduce aún más el peso del comprador oficial justo cuando el CEO endeudado más necesita estabilidad. Y si Estados Unidos se financia cada vez más así, el presidente —Trump o quien sea— se parece cada vez más a un CEO endeudado: vive de renovar deuda, vive de convencer al mercado, y vive de pagar el precio que el mercado le pida.


Para los lectores técnicos: Los datos citados provienen del Joint Economic Committee del Congreso, la CBO, el Investment Company Institute, el BCE, Reuters, Bloomberg y MUFG. Las comparaciones con el caso Truss han sido señaladas por medios como Euronews y Wolf Street.

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