Las protestas en Irán estallan por la economía: lo que nadie te cuenta sobre el impacto de las sanciones

Irán antes y después de las sanciones: cuando la economía se convierte en un arma

Irán antes y después de las sanciones: cuando la economía se convierte en un arma. Las protestas iraníes se presentan como rechazo al régimen, pero hay un factor estructural que se menciona poco: las sanciones económicas. Este artículo documenta su impacto medible en petróleo, PIB, inflación y tipo de cambio.

A finales de 2025, Irán vive una nueva ola de protestas masivas. El detonante inmediato es económico: el rial se ha desplomado, la inflación devora salarios y el coste de la vida se ha vuelto insostenible para millones de iraníes. Los análisis mediáticos suelen centrarse en la corrupción interna, la mala gestión del régimen o las tensiones políticas. Todo eso existe y es relevante.

Pero hay un elefante en la habitación del que se habla poco: las sanciones internacionales. No como un detalle de contexto, sino como el factor estructural que lleva décadas transformando la economía iraní. Este artículo existe precisamente para eso: para ilustrar, con datos, el impacto que han tenido las sanciones en la economía de Irán. No como debate moral, sino como hecho económico medible.

En un vistazo: Este artículo documenta cómo las sanciones internacionales han transformado la economía iraní desde 2012. Los datos muestran: exportaciones de petróleo caídas un 75,7% (2011–2019), PIB en dólares reducido a la mitad, PIB per cápita con caída del 36% desde su pico, inflación estructural por encima del 40%, y un rial que perdió más del 70% de su valor solo en 2025. Las sanciones no son un factor más: son el martillo que convierte fragilidades estructurales en colapso cotidiano para la población.


Dos formas de hablar de las sanciones

Hay dos formas de discutir las sanciones a Irán: como debate moral o como hecho económico. Aquí voy a lo segundo. Si miras los números, hay dos "escalones" donde la economía iraní cambia de régimen:

2012: aislamiento financiero y golpe directo a la capacidad de cobrar y exportar. Ese año, la Unión Europea desconecta a los bancos iraníes de SWIFT (Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication), el sistema que permite transferencias bancarias internacionales.

2018: "snapback" (reimposición automática) de sanciones estadounidenses tras la salida de Estados Unidos del JCPOA (Plan de Acción Integral Conjunto, el acuerdo nuclear de 2015). La OFAC (Office of Foreign Assets Control, la oficina del Departamento del Tesoro de EE. UU. encargada de sanciones) vuelve a imponer sanciones secundarias, es decir, sanciones que afectan también a terceros países que comercien con Irán.

A partir de ahí, la economía no "empeora un poco": cambia la estructura de incentivos y de restricciones. Y eso se ve en tres variables clave: petróleo, moneda e inflación.


1. El petróleo: el grifo de divisas que las sanciones buscan estrangular

Irán puede tener industria y servicios, pero el petróleo es su gran generador de divisas. Si limitas exportación, seguros y pagos, fuerzas un colapso monetario.

Exportaciones de crudo (barriles/día)

• 2011: 2.185.593
• 2014: 991.951 (caída del -54,6%)
• 2019: 530.523 (caída del -75,7% respecto a 2011)
• 2024: 1.484.216 (recuperación parcial)
• 2025 (proyección): 1.551.006

El matiz de la "economía de resistencia": aunque el volumen de 2024–2025 muestra recuperación, la realidad financiera es distinta. Según Reuters, colocar crudo bajo sanciones implica descuentos relevantes para compensar el riesgo (incluido el riesgo en puertos y descarga); en otoño de 2025 se describen descuentos "en torno a 10 dólares por barril" en operaciones vinculadas a China.

Además, según el Departamento del Tesoro de EE. UU., parte de la estrategia de sanciones contra la "shadow fleet" (flota fantasma de petroleros que evaden controles) es precisamente elevar costes de transporte y operación, reduciendo el ingreso que Irán obtiene por cada barril vendido.

El negocio de la intermediación opaca

Según The Maritime Executive, citando a Gholamreza Tajgardoun (presidente de la Comisión de Presupuesto del Majlis, el parlamento iraní), de 21.000 millones de dólares en ventas de petróleo entre marzo y noviembre de un año fiscal reciente, el gobierno habría recibido solo 13.000 millones. El resto se quedó en manos de "intermediarios de confianza". Ciertos intermediarios habrían llegado a capturar hasta el 38% de los ingresos.

El petróleo bajo sanciones no solo genera menos ingresos: crea una cadena de corrupción estructural.


2. PIB en dólares: el país pierde tamaño externo

En una economía sancionada, el PIB en dólares captura cuánto vale el país en el sistema global y qué poder de compra externo tiene.

PIB total (dólares corrientes)

• 2011: 629.082 millones
• 2013: 500.399 millones (caída del ~22% tras el primer gran golpe)
• 2020: 280.934 millones (caída del -45% tras el "snapback" de 2018)

Esto no es un indicador abstracto: es el tamaño del país cuando tiene que pagar importaciones críticas, tecnología, piezas industriales o medicamentos en una moneda que no controla.


3. PIB per cápita: la foto del empobrecimiento

Si comparas antes y después, el iraní medio es hoy mucho más pobre en términos internacionales.

PIB per cápita (dólares corrientes)

• 2012 (pico): 8.114 USD
• 2020 (mínimo): 3.203 USD
• 2024: 5.190 USD

Del pico de 2012 al dato de 2024, la caída es del -36,0%.

Es empobrecimiento en estado puro: aunque el país produzca internamente, si tu moneda se rompe, el acceso a tecnología, medicinas o bienes importados se vuelve prohibitivo.


4. Inflación: cuando la macro se vuelve malestar social

La inflación no es un debate académico: es comida y alquiler.

Inflación (IPC, % anual)

• 2013: 36,6% (efecto del primer bloqueo)
• 2016–2017: 9,1% – 9,6% (periodo de alivio con el JCPOA)
• 2021–2023: 40,2% – 44,6% (régimen de alta inflación estructural)

El patrón es cristalino: la inflación baja a un dígito cuando hay apertura y se dispara por encima del 40% cuando el canal externo se bloquea.

Y cuando aterrizas en la cesta de la compra, el cuadro se vuelve políticamente explosivo. Según análisis que recogen datos oficiales y referencias de la FAO, la inflación de alimentos en 2025 alcanza niveles extraordinarios: por ejemplo, 58% interanual en septiembre de 2025.


5. El rial (2025–2026): el colapso monetario como detonante

En el ciclo actual, las protestas se encienden con el derrumbe del rial. Según Reuters, el rial llegó a 1,4 millones por dólar a finales de diciembre de 2025. La moneda había arrancado el año en torno a 817.500 por dólar: una pérdida brutal de valor en apenas doce meses.

Aquí surge una distorsión crítica: la brecha entre el tipo de cambio oficial y el de mercado. Esta dualidad no solo encarece la vida, sino que fomenta la corrupción y el rentismo. Crea arbitrajes: quien accede a dólar "barato" captura renta; quien no, paga el precio del mercado.

Según FinCEN (Financial Crimes Enforcement Network, la red de control de delitos financieros de EE. UU.), las redes de "shadow banking" para evadir sanciones mueven miles de millones y, además, "impactan negativamente al pueblo iraní". El informe identifica aproximadamente 9.000 millones de dólares de actividad financiera en 2024 vinculable a esas prácticas.

El ciudadano no protesta por el "PIB". Protesta porque su moneda ha dejado de ser una reserva de valor.


6. Mecanismo: Sanciones → Divisas ↓ → Tipo de cambio ↓ → Inflación ↑

La desconexión de SWIFT en 2012 y la presión de la OFAC en 2018 no son simbólicas. Cuando el canal externo se bloquea, el sistema responde:

• Menos divisas y más mercados paralelos.
• Más prima de riesgo y más inflación importada.
• Tensión social derivada de la pérdida de poder adquisitivo.


7. Conclusión: el martillo y la fragilidad

Si reducimos el análisis a una comparación honesta:

2012 fue el primer corte: se rompe el equilibrio monetario.
2018 fue el segundo: el país pierde tamaño en dólares y la inflación se vuelve crónica.
• En 2025–2026, el detonante vuelve a ser monetario. Según Reuters, el episodio arranca con presión directa sobre el coste de vida y un rial en mínimos históricos, en un contexto donde las sanciones siguen siendo un factor explícito del encuadre económico.

Esto no elimina las causas internas: mala gestión, corrupción endémica, nepotismo. Pero el "antes vs después" deja una idea nítida: las sanciones son el martillo que golpea las fragilidades estructurales hasta convertirlas en un colapso cotidiano para la población.

Y aquí surge la pregunta incómoda: ¿cuánto castigo económico puede absorber una sociedad antes de que el malestar desborde cualquier cálculo geopolítico? Las sanciones funcionan como herramienta de presión, sí. Pero su coste humano es acumulativo, y ese coste no desaparece cuando los titulares cambian de tema.


Fuentes principales: Reuters, OFAC (Departamento del Tesoro de EE. UU.), The Maritime Executive, FinCEN, FAO, datos de exportaciones de crudo (EIA/OPEC), PIB e inflación (Banco Mundial/FMI).

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