Por qué Europa no puede ir a la guerra con Estados Unidos... en general

Europa no puede enfrentarse económicamente a Estados Unidos: la guerra imposible por debajo de lo militar

La dependencia estructural: cómo cien años de integración atlántica construyeron un ecosistema donde Estados Unidos controla los interruptores del gas, el dólar, la tecnología y el comercio europeos"

En Por qué Europa no puede ir a la guerra contra Estados Unidos (aunque quiera) ponía el foco en la dimensión militar. Pero ese era solo el nivel más superficial del problema. La dependencia europea no está solo en los ejércitos.

Está en que cien años de integración atlántica han construido un ecosistema donde Estados Unidos controla los interruptores: puede cortar el gas, bloquear el dólar, apagar la nube, multar bancos, prohibir semiconductores y paralizar el comercio. Y Europa no tiene plan B para ninguno de esos escenarios porque nunca pensó que los necesitaría.

La pregunta no es si Europa "depende" de Estados Unidos. La pregunta es: ¿qué puede hacer Estados Unidos mañana mismo si decide subir la presión? Y la respuesta es: mucho más de lo que Europa está dispuesta a admitir.

En un vistazo: Europa no puede sostener un enfrentamiento económico con Estados Unidos porque no tiene alternativas operativas a las dependencias que ha construido durante cien años. Estados Unidos controla el 60% del GNL europeo y puede cortarlo como hizo Rusia. Domina el 89% de las transacciones en dólares y puede excluir bancos europeos de SWIFT, como ya hizo con BNP Paribas (multa de 8.900 millones). Concentra el 70% del cloud europeo y puede apagar servicios como hizo con Huawei. Puede prohibir semiconductores como hizo con China. Puede imponer aranceles del 25% como hizo en 2018. Y Europa no tiene plan B para ninguno de estos escenarios porque todos requieren entre 10 y 30 años de construcción alternativa. El precedente ucraniano muestra cómo la dependencia mata la soberanía: cuando Rusia usó el gas como arma, Europa entró en recesión. Estados Unidos tiene más palancas y Europa aún menos margen.

1) El gas: Estados Unidos puede hacer exactamente lo que hizo Rusia

Europa cambió la dependencia del gas ruso por la dependencia del gas estadounidense. Según Eurostat, Estados Unidos suministra el 59,9% del GNL europeo en el tercer trimestre de 2025. Eso no es diversificación. Es cambio de proveedor.

Y aquí está el problema: Estados Unidos puede hacer con ese gas exactamente lo que hizo Rusia. Puede restringir exportaciones por "razones de seguridad nacional". Puede priorizar el mercado asiático donde se paga más. Puede multiplicar el precio selectivamente mediante regulaciones de exportación. Puede obligar a Europa a elegir entre comprar gas estadounidense caro o no tener gas.

El precedente ya existe. En 2022, cuando Rusia cortó el gas, Europa descubrió que no tenía alternativa inmediata. Pagó precios récord, racionó industria y entró en recesión técnica. Si Estados Unidos hace lo mismo —por la razón que sea: presión comercial, exigencias de defensa, chantaje político— Europa no tiene más margen de maniobra que entonces.

Porque el mercado global de GNL no es infinito, y la capacidad europea de almacenamiento y regasificación sigue siendo limitada.

Europa necesita entre 10 y 15 años para reducir esa dependencia con renovables e interconexiones. Pero un conflicto se mide en meses, no en décadas. Y en meses, Europa no aguanta un corte de gas estadounidense mejor de lo que aguantó el ruso.


2) El dólar: Estados Unidos puede excluir a Europa del sistema financiero global

Europa tiene el euro. Pero el mundo no funciona con euros cuando entra en pánico. Funciona con dólares. Y Estados Unidos controla el acceso a ese sistema.

¿Puede Estados Unidos sancionar bancos europeos? Ya lo ha hecho. En 2014, BNP Paribas pagó 8.900 millones de dólares de multa por violar sanciones estadounidenses a Sudán, Cuba e Irán. El banco no operaba en Estados Unidos. Las transacciones no eran en dólares. Pero pasaban por sistemas de compensación donde Estados Unidos tiene jurisdicción. Y bastó con eso.

¿Puede Estados Unidos excluir bancos europeos de SWIFT o del sistema de compensación en dólares? Sí. Lo ha hecho con bancos rusos, iraníes y norcoreanos. SWIFT es una cooperativa belga, pero opera bajo presión estadounidense cuando Washington lo exige. En 2012, SWIFT excluyó a bancos iraníes tras amenazas de sanciones secundarias de Estados Unidos. Europa protestó, pero SWIFT obedeció.

¿Puede Estados Unidos congelar activos europeos denominados en dólares? Sí. Tras la invasión de Ucrania, congeló 300.000 millones de dólares en activos del Banco Central Ruso. La mecánica es simple: si un activo está custodiado en una institución bajo jurisdicción estadounidense o pasa por sistemas estadounidenses, puede ser bloqueado.

Europa tiene el Estatuto de Bloqueo, una herramienta jurídica que prohíbe a empresas europeas acatar sanciones extraterritoriales. Pero en la práctica no funciona. Cuando Airbus tuvo que elegir entre violar sanciones estadounidenses a Irán o perder acceso al mercado estadounidense y a proveedores de componentes críticos, eligió cumplir con Washington. Lo mismo hicieron Total, Siemens, Deutsche Bank y decenas de empresas europeas. Porque el coste de perder acceso al dólar es mayor que el coste de ignorar Bruselas.


3) Tecnología: Estados Unidos puede apagar la infraestructura digital europea

Europa depende de infraestructura tecnológica estadounidense para funcionar. No para "innovar". Para funcionar. Administraciones públicas, hospitales, bancos, logística, telecomunicaciones, defensa: todo corre sobre cloud estadounidense, software estadounidense y semiconductores diseñados o fabricados bajo control estadounidense.

Amazon, Microsoft y Google concentran el 70% del mercado cloud europeo. ¿Puede Estados Unidos ordenarles que corten servicios a Europa? Sí. En 2019, Google suspendió servicios a Huawei tras la orden ejecutiva de Trump que prohibía transacciones con empresas chinas en la lista de entidades. Huawei perdió acceso a Android, Google Play, Gmail, Maps. De un día para otro.

¿Puede Estados Unidos prohibir la exportación de semiconductores a Europa como hizo con China? Sí. En octubre de 2022, Washington impuso controles que prohíben vender chips avanzados y equipos de fabricación a China. Empresas holandesas (ASML) y taiwanesas (TSMC) obedecieron inmediatamente porque dependen de tecnología, componentes y mercados estadounidenses.

Europa produce el 11,7% de los semiconductores mundiales, según el Tribunal de Cuentas Europeo. No tiene ni un solo fabricante de chips de última generación (debajo de 5 nanómetros). Depende de TSMC (Taiwán), Samsung (Corea del Sur) y, en menor medida, Intel (Estados Unidos). Si Estados Unidos prohíbe exportar esos chips a Europa, o prohíbe a TSMC venderlos, Europa no tiene sustituto. Ni en seis meses, ni en dos años.

¿Puede Estados Unidos revocar licencias de software crítico? Sí. Microsoft, Oracle, SAP (aunque alemana, usa componentes y licencias estadounidenses), Cisco, Palo Alto Networks: toda la infraestructura empresarial europea depende de software con licencias que pueden ser revocadas por orden ejecutiva. El precedente está en las restricciones a Rusia tras 2022: Microsoft suspendió nuevas ventas, Oracle cortó servicios cloud, Cisco bloqueó actualizaciones de seguridad.

Europa lleva 20 años hablando de "soberanía digital". No tiene ni una sola alternativa operativa a escala.


4) Comercio: Estados Unidos puede imponer aranceles del 25% mañana mismo

Europa exporta a Estados Unidos 575.000 millones de euros al año (datos 2023). Automoción alemana, farmacéutica, maquinaria, química, productos de lujo. ¿Puede Estados Unidos imponer aranceles del 25% a esas exportaciones? Sí. Lo hizo Trump en 2018 con el acero y el aluminio europeos. Lo amenazó con los coches alemanes. Lo puede volver a hacer con cualquier sector por "razones de seguridad nacional" bajo la Sección 232 de la Trade Expansion Act.

Europa puede responder con aranceles recíprocos. Pero aquí está la asimetría: Estados Unidos importa de Europa bienes industriales de alto valor añadido (coches, máquinas, productos químicos). Europa importa de Estados Unidos energía, tecnología, servicios digitales y productos farmacéuticos. Si hay guerra arancelaria, Europa pierde mercado para sus exportaciones industriales; Estados Unidos pierde mercado para productos donde Europa no tiene alternativa inmediata (GNL, cloud, chips, software, ciertos medicamentos oncológicos).

Además, una guerra arancelaria golpea más rápido a Europa porque su estructura política es más lenta. Alemania tiene elecciones, Francia tiene protestas, Italia tiene coaliciones frágiles. Estados Unidos puede sostener tensión comercial más tiempo porque su sistema tolera mejor el dolor sectorial sin que se traduzca en crisis de gobierno inmediata.


5) Sanciones secundarias: el arma silenciosa que ya está en uso

El mecanismo más letal no son las sanciones directas. Son las sanciones secundarias: Estados Unidos prohíbe a empresas europeas comerciar con terceros países bajo amenaza de exclusión del mercado estadounidense.

Ejemplo: sanciones a Irán. Estados Unidos no sancionó a Europa. Sancionó a Irán y amenazó con sancionar a cualquier empresa europea que comerciara con Irán. Resultado: Total, Shell, Siemens, Daimler, Allianz, Deutsche Bank abandonaron Irán. Europa perdió un mercado de 80 millones de habitantes y 400.000 millones de dólares de PIB. No porque Europa lo decidiera. Porque Washington lo ordenó.

Ejemplo: sanciones a Rusia. Muchas empresas europeas que querían seguir operando en Rusia (energía, banca, logística) se retiraron no por sanciones europeas, sino por presión estadounidense. Porque operar en Rusia significaba arriesgar acceso a dólares, tecnología estadounidense y mercado estadounidense.

¿Puede Estados Unidos hacer lo mismo con China? Ya lo está haciendo. Prohíbe vender semiconductores avanzados. Prohíbe invertir en ciertos sectores tecnológicos chinos. Prohíbe usar equipos Huawei en redes 5G. Y Europa obedece porque el coste de no obedecer es perder acceso a tecnología, dólares y mercado estadounidense.

Europa exporta a China 223.000 millones de euros al año. Si Estados Unidos obliga a elegir entre comerciar con China o mantener acceso al mercado estadounidense, la mayoría de empresas europeas elegirán Estados Unidos. Porque es donde está la tecnología crítica, el dólar y los márgenes más altos.


6) Precedente ucraniano: cómo la dependencia mata la soberanía

Ucrania dependía de Rusia para gas, comercio, tecnología soviética y mercado. Cuando Kiev intentó pivotar hacia Europa, Rusia usó cada una de esas dependencias como arma: cortó el gas en pleno invierno (2006, 2009), impuso embargos comerciales, bloqueó tránsito de mercancías, cerró fronteras.

Europa está en una posición estructuralmente similar respecto a Estados Unidos. No en intensidad, pero sí en tipo. Cien años de integración atlántica han generado dependencias que no se revierten en una década. Y cuando esas dependencias se usan como arma, no hay "plan B" inmediato.

Las preguntas brutales:

  • ¿Puede Europa aguantar un corte de GNL estadounidense? No sin recesión.
  • ¿Puede Europa operar sin acceso al dólar en situación de crisis? No sin colapso financiero.
  • ¿Puede Europa funcionar sin cloud, software y semiconductores estadounidenses? No sin paralización de servicios críticos.
  • ¿Puede Europa reemplazar el mercado estadounidense para sus exportaciones? No sin años de reorientación comercial.

El problema no es que Estados Unidos "quiera" hacer esto. El problema es que puede hacerlo. Y Europa lo sabe.


7) Cien años de dependencia no se borran en un día

Europa lleva desde 1945 construyendo su economía, su seguridad y su infraestructura tecnológica dentro del ecosistema estadounidense. El Plan Marshall condicionó la reconstrucción europea a estándares, proveedores y mercados estadounidenses. La OTAN condicionó la defensa europea a interoperabilidad con sistemas estadounidenses. La globalización neoliberal condicionó las finanzas europeas al dólar y a Wall Street. La revolución digital condicionó la infraestructura europea a Silicon Valley.

Eso no se deshace con "voluntad política". Se deshace con décadas de inversión masiva, coordinación política sin precedentes y aceptación de costes económicos y sociales enormes. Europa necesitaría:

  • 10-15 años para diversificar energía y construir almacenamiento estratégico.
  • 15-20 años para crear mercados de capitales profundos que compitan con Wall Street.
  • 20-30 años para construir una industria de semiconductores autónoma.
  • 10-15 años para desarrollar cloud, software y ciberseguridad europeos a escala.
  • Integración fiscal que ningún estado miembro ha aceptado.
  • Capacidad de decisión rápida que Europa no ha conseguido en 70 años.

Mientras tanto, Estados Unidos puede usar cualquiera de esas dependencias como palanca. Y Europa no tiene respuesta.


Conclusión: Europa no negocia desde la fuerza, negocia desde la vulnerabilidad

La conclusión no es que Europa "deba" someterse a Estados Unidos. Es que Europa no puede sostener un enfrentamiento directo sin pagar un precio que ningún gobierno europeo está dispuesto a asumir.

Cuando Rusia cortó el gas, Europa entró en recesión, vio dispararse la inflación, cerró industria y casi rompe su cohesión política. Y Rusia solo controlaba el 40% del gas europeo. Estados Unidos controla el 60% del GNL, el 89% de las transacciones en dólares, el 70% del cloud, los semiconductores avanzados, el software crítico y es el principal mercado de exportación.

Un choque serio con Estados Unidos no sería una guerra de tanques. Sería un estrangulamiento económico por asfixia. Y Europa lo perdería antes de que empezara, porque las palancas de presión están del otro lado.

La autonomía estratégica europea no es imposible. Pero requiere treinta años de construcción que Europa no ha empezado. Y mientras no los tenga, Europa no negocia desde la fuerza. Negocia desde la vulnerabilidad. Y eso es lo que decide todo.

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