Correr para sobrevivir: la trampa física del Atlético de Simeone

Análisis deportivo · LaLiga · Atlético de Madrid

La obsolescencia del «fútbol energético» del Atlético

Cuando el depósito se convierte en el plan. Un análisis con datos reales de por qué el modelo físico de Simeone tiene techo en el fútbol moderno.

En un vistazo: la tesis
El Atlético no es un equipo que corre mucho: es un equipo que necesita correr para existir. Cuando la energía baja, el sistema se rompe.
Los datos de LaLiga 2023-24 lo confirman: el Atlético acumula la mayoría de sus partidos en el grupo de alta velocidad (Cluster 4), definido por transiciones rápidas y sprints repetidos.
Gastar más energía no garantiza mejores resultados. El estudio de Biology of Sport (2025) no encuentra relación clara entre demanda física y posición en la clasificación.
El fútbol moderno premia a los equipos que gobiernan el gasto. El calendario denso castiga a los que necesitan estar siempre al máximo.

Hay equipos que parecen muy intensos porque sus jugadores corren mucho. Y luego está el Atlético de Simeone, que es algo diferente: un equipo cuyo fútbol solo funciona si gasta energía constantemente. Cuando esa energía baja, el sistema se rompe.

Esta es la tesis. Y para entenderla no hace falta saber de táctica ni de ciencia del deporte. Solo hay que entender una idea sencilla: hay una diferencia enorme entre usar la intensidad como herramienta y necesitarla para existir.

La pregunta no es si el Atlético corre mucho. La pregunta es qué ocurre cuando deja de hacerlo.

1. ¿Qué es exactamente el «fútbol energético»?

Cuando hablamos de energía en el fútbol, no hablamos de actitud ni de ganas. Hablamos de algo medible: el coste físico real que tiene cada acción dentro de un partido.

Los científicos del deporte distinguen dos tipos de gasto físico muy distintos entre sí:

Correr rápido. Lo que todos vemos: sprints, carreras a toda velocidad, perseguir al rival. Visible, espectacular, pero no siempre el más costoso.
Arrancar, frenar y cambiar de dirección. Lo que no se ve tan bien pero es mucho más caro para el cuerpo. Acelerar desde parado, clavarse en seco, girar en carrera. Esto es lo que de verdad agota al músculo.

Los expertos llevan años diciéndonos que ese segundo tipo —las aceleraciones y frenadas bruscas— es el que mejor explica por qué los jugadores terminan reventados. No es la distancia total que corren; es la cantidad de veces que su cuerpo tiene que hacer ese esfuerzo explosivo.

Imagina la diferencia entre dar un paseo largo a ritmo tranquilo y hacer diez sprints cortos parando en seco cada vez. El paseo puede ser más largo, pero los sprints te dejan sin piernas.

2. ¿Cómo se mide todo esto?

Para no quedarnos en impresiones, los analistas de fútbol usan datos concretos. Hay tres cosas que miden habitualmente:

Volumen
Cuánto corre el equipo en total. La media en LaLiga ronda los 112 km por equipo y partido.
Velocidad
Cuánto corren por encima de umbrales concretos: 21, 24 y 28 km/h. Estas carreras corresponden a transiciones largas y persecuciones.
Explosividad
Cuántas veces aceleran y frenan fuerte. El indicador más revelador del desgaste real. Un jugador puede no destacar en sprints y estar completamente agotado.

Un estudio publicado en 2025 en la revista Biology of Sport, con los datos de seguimiento óptico de toda LaLiga 2023-24, analizó exactamente estas variables en todos los partidos de la temporada. Sus conclusiones cambian bastante la forma en que entendemos qué es un equipo «físico»: correr mucho no es lo mismo que gastar mucho.

3. ¿Qué dicen los datos sobre el Atlético?

El análisis de la temporada 2023-24 clasificó los partidos de LaLiga en cuatro grupos según su perfil físico. Uno de esos grupos —el «Cluster 4»— se caracteriza por una alta demanda de velocidad: muchas carreras a alta intensidad y muchos sprints, con valores moderados en el resto de variables.

El Atlético de Madrid acumula la mayoría de sus partidos en ese grupo. Su perfil físico se define por las transiciones rápidas y los esfuerzos de velocidad repetidos.

Los informes de LaLiga añaden más pistas coherentes: el Atlético es uno de los equipos que más presiona al rival justo después de perder el balón, destaca en conducciones que rompen líneas defensivas, y lidera el porcentaje de tiros bloqueados. Todas estas acciones tienen algo en común: requieren intervenciones físicas inmediatas y explosivas, no un control pausado del juego.

4. El caso Llorente: 35,4 km/h en el minuto 91

Hay un dato que resume mejor que cualquier otro el modelo físico del Atlético. Ocurrió en abril de 2021, en un partido contra el Athletic Bilbao.

El sprint que lo explica todo
  • Marcos Llorente esprintó la longitud entera del campo a 35,4 km/h.
  • Batió el récord de velocidad de LaLiga esa temporada.
  • Ocurrió en el minuto 91, con el cuerpo funcionando en reservas.
  • Lo hizo para defender un contraataque mientras su equipo iba perdiendo.
Máxima velocidad. Fatiga extrema. Marcador en contra. Eso es lo que el modelo de Simeone exige a sus jugadores. Y eso es también lo que no siempre se puede repetir.

Este tipo de acciones puede decidir partidos. Pero dependen de algo que tiene límites: la energía disponible en cada momento. Cuando el sistema necesita que ocurran para funcionar, el sistema tiene un techo.

5. ¿Por qué ese modelo tiene cada vez más problemas?

El propio estudio de LaLiga llega a una conclusión incómoda: no existe una relación clara entre gastar más energía y terminar más arriba en la clasificación. Los equipos más físicos no son necesariamente los más exitosos.

Lo que sí está demostrado es que el éxito en LaLiga se relaciona con otra capacidad: poder hacer aceleraciones explosivas de forma repetida a lo largo del partido. No la velocidad máxima punta, sino ese esfuerzo explosivo una y otra vez.

Para el Atlético, esto señala directamente al corazón de su problema. El calendario moderno —con partidos cada tres o cuatro días durante meses— castiga especialmente a los equipos cuyo sistema necesita estar siempre cerca del máximo.

Y hay algo más que los datos de la temporada 2025-26 ya están mostrando: la famosa presión en manada ha empezado a aparecer desincronizada. El primer jugador presiona, pero el resto no llega. Cuando el bloque se rompe en el modelo de Simeone, aparecen los problemas.

Conclusión

El Atlético no es un equipo sin energía. Durante años ha sabido convertir esa intensidad en ventaja competitiva real, ganando ligas y llegando a finales de Champions que nadie esperaba. El problema no es la ausencia de energía, sino lo que ocurre cuando esa energía deja de ser una herramienta y se convierte en condición de supervivencia.

El perfil físico del Atlético (Cluster 4) exige estar siempre cerca del máximo
El calendario denso acumula fatiga y hace imposible mantener ese nivel
Cuando la energía baja, la presión en manada se desincroniza y el bloque se rompe
El fútbol moderno premia gestionar el gasto, no maximizarlo

El fútbol moderno no ha eliminado la intensidad. La ha redistribuido. Premia a los equipos que gestionan el gasto físico de forma inteligente y penaliza a los que necesitan correr para corregir los errores de su propio sistema.

Cuando el depósito se convierte en el plan, el plan dura lo que dura el depósito.


Fuentes: Castellano, J., et al. (2025). Multivariate analysis of teams' physical performances in LaLiga 2023-24. Biology of Sport. — LaLiga Tech, Mediacoach / TRACAB. — LaLiga Beyond Stats. — GiveMeSport / Reddit r/soccer (récord Llorente, abril 2021). — Total Football Analysis, temporada 2025-26.

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