Kiev en tres días: Un prejuicio de la guerra fría convertido en análisis experto

Kiev en tres días: el prejuicio convertido en análisis experto

Cómo un marco ideológico heredado de la Guerra Fría se convirtió en pronóstico del establishment militar occidental

Este artículo documenta la conexión entre el marco ideológico "horda rusa" —heredado de la Guerra Fría— y la predicción "Kiev caerá en tres días". No como hipótesis interpretativa, sino como historia verificable: los propios analistas que hicieron esas predicciones han admitido después el mecanismo.

En un vistazo: "Rusia tomará Kiev en tres días" no fue una predicción equivocada. Fue un síntoma: el momento en que un marco ideológico heredado de la Guerra Fría se convirtió en pronóstico oficial del establishment de seguridad occidental. Este artículo conecta tres trabajos previos —la genealogía del concepto "horda rusa", la brecha entre ese estereotipo y la guerra real, y el desmontaje del mito mediático— para documentar cómo llegó ese mito a parecer tan razonable que lo repitió el Chairman of the Joint Chiefs of Staff ante el Congreso de Estados Unidos. La evidencia muestra que el General Milley predijo literalmente "72 horas", que el consenso analítico se basó en ver "números brutos" como "fuerza abrumadora", y que ese marco —documentado por CSIS, ISW y RAND— no solo produjo análisis defectuoso sino política concreta: ralentizó el suministro de armas a Ucrania porque se la consideraba derrotada de antemano. "Kiev en tres días" es la ejemplificación perfecta de cómo el desprecio heredado se convierte en análisis, y el análisis en desastre estratégico.

Introducción: De la genealogía a la ejemplificación

"Rusia tomará Kiev en tres días" no fue una predicción equivocada. Fue un síntoma: el momento en que un marco ideológico heredado de la Guerra Fría se convirtió en pronóstico oficial del establishment de seguridad occidental.

Esta frase es el punto de llegada de un recorrido más largo. En artículos anteriores se ha documentado la genealogía del concepto "horda rusa": cómo una imagen fabricada durante la Guerra Fría —con contribuciones decisivas de militares alemanes derrotados reciclados como expertos— terminó convirtiéndose en "conocimiento" normalizado (La horda rusa: por qué el análisis de la guerra en Ucrania está roto desde el principio). Se ha mostrado también la distancia entre ese estereotipo y el funcionamiento efectivo de la guerra moderna: la brecha entre la caricatura del avance ciego por masa y una guerra real de fricción, atrición y adaptación (Por qué todo lo que te han contado sobre la guerra en Ucrania está mal). Y se ha desmontado cronológicamente el mito mediático de "Kiev en tres días", mostrando su inconsistencia documental (El mito de Kiev en tres días).

La pregunta que quedaba abierta: Si el marco "horda rusa" es una herencia ideológica de la Guerra Fría, y si ese marco no describe la guerra real, y si "Kiev en tres días" es un mito sin base documental... ¿cómo llegó ese mito a parecer tan razonable que lo repitió el máximo asesor militar del presidente de Estados Unidos?

Este artículo documenta esa conexión. Y no como hipótesis interpretativa, sino como historia verificable: los propios analistas que hicieron esas predicciones han admitido después el mecanismo. "Kiev en tres días" es la ejemplificación perfecta de cómo el desprecio heredado se convierte en análisis, y el análisis en desastre estratégico.


1. La evidencia: cuando la horda se vuelve predicción oficial

1.1. Milley: la voz institucional

Poco antes de la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, el General Mark Milley, Chairman of the Joint Chiefs of Staff y principal asesor militar del presidente de Estados Unidos, dio su pronóstico ante líderes del Congreso en sesión cerrada. Según reportó The Heritage Foundation en abril de 2022, Milley predijo que Ucrania "caería en 72 horas".

No era un comentarista mediático especulando en televisión. Era la evaluación oficial del máximo responsable militar estadounidense. Y no fue una excepción aislada: fue el consenso.

1.2. El consenso analítico: "fuerza abrumadora"

Años después, en un ejercicio notable de autocrítica institucional, el Center for Strategic and International Studies (CSIS) publicó en enero de 2025 un análisis titulado "The Russia-Ukraine War: A Study in Analytic Failure". El diagnóstico es directo: la comunidad experta "sobreestimó groseramente las capacidades militares rusas, descartó las posibilidades de que Ucrania resistiera efectivamente, y presentó el resultado probable de la guerra como rápido y decisivo".

¿Cómo llegaron a ese pronóstico? George Barros, del Institute for the Study of War, lo explica con franqueza: "Muchos analistas también sobreestimaron al ejército ruso debido a confiar demasiado en la evaluación neta —el análisis comparativo de factores militares, tecnológicos, políticos, económicos y de otro tipo que gobiernan la capacidad militar relativa de los estados". Y añade el núcleo del problema: "basándose solo en números brutos y datos, el ejército ruso parecía ser una fuerza abrumadora comparada con el ejército ucraniano".

Michael Kofman, director del programa de estudios rusos en el Center for Naval Analysis y uno de los expertos más respetados en asuntos militares rusos, admitió en febrero de 2023: "El consenso era que Ucrania perdería la guerra convencional". Pero lo crucial es lo que sigue: los analistas asumieron que Rusia montaría "una operación de fuerzas conjuntas, tomando en serio la capacidad de resistencia de Ucrania, en lugar de un arriesgado golpe de decapitación sin Plan B para una guerra sostenida, bajo la suposición de que la resistencia ucraniana colapsaría fácilmente".

La palabra clave aparece una y otra vez: abrumar, colapso, rápido. No son metáforas accidentales. Son la traducción directa del marco "horda". El error no fue medir la fuerza, sino deducir su empleo: desde “números brutos” se saltó a la expectativa de un golpe arrollador y de un colapso automático. Ese salto borró otras maneras de aplicarla —fijar, distraer, ganar tiempo—, por ejemplo utilizar Kiev como distracción operativa para coher posiciones en el Donbass y Crimea.

1.3. Las consecuencias: cuando el marco produce política

Eliot Cohen, profesor de la Johns Hopkins School of Advanced International Studies, documentó el impacto concreto de esas "estimaciones infladas de la capacidad militar rusa y la minimización de la de Ucrania": "Tuvieron consecuencias reales. Ralentizaron no solo el suministro de armamento a Ucrania sino también la evaluación de los políticos sobre las realidades".

Taras Kuzio, experto británico en asuntos ucranianos, fue más directo: "La creencia de que Ucrania sería rápidamente derrotada impidió que Occidente suministrara a Ucrania equipo militar pesado tempranamente". Y añade: "Los gobiernos occidentales no querían dar eso porque estaban convencidos de que Ucrania sería rápidamente derrotada".

El marco no solo falló como análisis. Produjo política: desarmó a Ucrania antes de que comenzara la guerra.

1.4. El mecanismo revelado: ISW sobre operaciones de información

En febrero de 2023, el Institute for the Study of War publicó un análisis sobre las operaciones de información rusas que revela algo fundamental. Según el ISW, las campañas rusas anteriores a la invasión "se basaban en amplificar la suposición de que Rusia posee el 'segundo ejército más grande del mundo' con capacidades militares avanzadas".

Pero lo más revelador es esto: ese marco producía expectativas específicas. Cuando los avances iniciales fallaron, "la narrativa ajustó la idea del poderío militar ruso de operaciones ofensivas arrolladoras que ya no eran posibles a exagerar las ganancias constantes y lentas en las líneas del frente". El objetivo era "desmoralizar a los ucranianos y convencer a Occidente de la incapacidad de Ucrania para resistir contra la supuestamente fuerza abrumadora que permitía los costosos avances de Rusia".

Lo crucial aquí: ese marco no solo circulaba en la propaganda rusa. Estructuraba el análisis occidental. Los analistas occidentales y la narrativa rusa compartían el mismo axioma de partida: "segundo ejército del mundo" = "operaciones arrolladoras" = colapso rápido.

1.5. La persistencia del marco: RAND 2025

En febrero de 2025 —tres años después de la invasión— RAND Corporation publicó un análisis sobre las tropas norcoreanas en Ucrania que muestra la persistencia del problema. El título es revelador: "The Myth of Human Wave Attacks Obscures What North Korea Is Learning in Ukraine".

La crítica es directa: "Cuando expertos y gobiernos descartan a las fuerzas rusas y norcoreanas con etiquetas despectivas como 'carne de cañón' o 'carne', sugiere que el liderazgo occidental no ha internalizado lecciones clave de los conflictos militares de la era de la Guerra Fría. Tales términos retratan a sus fuerzas como estancadas y no adaptativas—y esto socava el pensamiento estratégico de las fuerzas occidentales".

El marco persiste. Tres años de guerra no han bastado para abandonar la plantilla.


2. El mecanismo: cómo funciona la plantilla "horda"

Con la evidencia documentada, ahora se puede describir el mecanismo completo de cómo el marco ideológico "horda rusa" se convierte automáticamente en pronóstico "Kiev en tres días".

2.1. La plantilla cultural como teoría de la guerra

La "horda rusa" no es un insulto suelto. Es una teoría completa de la guerra que funciona así:

  • Rusia no convence: invade
  • Rusia no maniobra: satura
  • Rusia no calcula: consume cuerpos
  • Rusia no aprende: repite barbarie

Y los analistas operaban literalmente con esta plantilla. Como admitió Barros: vieron "números brutos" y dedujeron "fuerza abrumadora". Como reconoció Kofman: asumieron "colapso fácil". Como documentó Cohen: esa asunción produjo política.

Con esa plantilla, el tiempo desaparece como variable. Si el enemigo es horda —fuerza natural, no actor político— la duración de una campaña se vuelve irrelevante: el resultado parece automático. "Kiev en tres días" es, en ese sentido, una frase coherente con el marco: convierte la guerra en fenómeno natural, no en proceso político y logístico.

La palabra "tres" es casi ornamental. Lo esencial es la velocidad como demostración ontológica: la horda no discute, aplasta.

2.2. El salto decisivo: de capacidad a esencia

El núcleo del error no es "Rusia es fuerte" o "Rusia es peligrosa". Es otra cosa: "Rusia no es un actor político moderno; es una fuerza de naturaleza".

Ese salto —documentado en las palabras de Kofman sobre "easy collapse", en la confianza de Milley en "72 horas", en el análisis de Barros sobre "raw numbers"— tiene un efecto inmediato: todo lo que en una guerra real es variable (plan, inteligencia, resistencia, geografía, logística, voluntad política, fricción) se sustituye por esencia.

Y cuando se sustituye por esencia, se puede deducir el final desde el minuto uno. De ahí el mecanismo del mito:

  • "Si son horda, toman Kiev en tres días"
  • "Si no la toman, lo intentaron pero fracasaron"
  • "Si avanzan lento, es porque usan masa bruta"
  • "Si se adaptan, es cinismo bárbaro"

El marco es tan fuerte que absorbe cualquier resultado.

2.3. El mito como instrumento político

La función del "tres días" no es informar. Es ordenar el campo moral y estratégico:

  • Ucrania aparece como territorio a "rescatar" más que como actor con agencia
  • Rusia aparece como amenaza no negociable, fuerza de naturaleza
  • La diplomacia queda desacreditada de antemano: ¿cómo negocias con una horda?
  • La escalada se vuelve defensiva por definición: respuesta automática a fuerza automática

Y como documentó Cohen: cuando ese marco produce política —"ralentizó el suministro de armamento"— las consecuencias son materiales. No es solo una imagen equivocada; es una imagen que desarma al aliado porque lo considera derrotado de antemano.

2.4. Dos rutas del mismo meme: pronóstico y propaganda

"Kiev en tres días" pudo circular por dos rutas sin que eso cambie su función estructural:

  1. Como pronóstico: una expectativa de colapso rápido (Milley ante el Congreso)
  2. Como propaganda: un mensaje de intimidación o desmoralización

La diferencia importa poco para lo esencial. Como documentó el ISW, ambas rutas —el análisis occidental y la narrativa rusa— dependían del mismo supuesto cultural: "segundo ejército del mundo" → "operaciones arrolladoras" → colapso inevitable.

El mito no nace del resultado; nace del molde compartido.


3. La realidad que estorba: cuando la horda no aparece

3.1. La guerra de posiciones como negación del marco

El mito exige movimiento continuo: avance rápido, colapso, caída del régimen. Pero lo que impuso la guerra moderna —cuando entró en fase industrial— fue fricción: minas, drones, artillería, reconocimiento, fortificación, rotación humana, reposición de munición, límites logísticos.

Eso produce guerra de posiciones. Y la guerra de posiciones permite una lógica que destruye el cliché de la horda: se puede priorizar destrucción de fuerzas por encima de terreno, administrar pérdidas, gastar al enemigo, forzarlo a exponerse, convertir el frente en una fábrica de desgaste.

Eso es complejo, lento y racional. No es "masa". La posición no es lo opuesto a la estrategia: es una estrategia en un entorno saturado.

Como documentó CSIS en agosto de 2025: "Rusia ha pagado un precio extraordinario en sangre por capturar menos del 1% del territorio ucraniano desde enero de 2024". Y continúa: "La esperanza principal del Kremlin para ganar en el campo de batalla es que Estados Unidos corte la ayuda a Ucrania y se aleje del conflicto".

No es el colapso en tres días. Es desgaste medido en años.

3.2. El término "meat assaults": brutalidad como explicación universal

La brutalidad existe. El uso de tropas mal entrenadas en asaltos frontales existe. Pero convertir eso en esencia ("son así por naturaleza") es el mismo truco de siempre.

Como advirtió RAND en 2025: cuando se descarta a las fuerzas enemigas con "etiquetas despectivas como 'carne de cañón'", se les retrata como "estancadas y no adaptativas". El problema no es que sea mentira que haya brutalidad; el problema es que clausura el análisis:

  • Si hay avance → se atribuye a barbarie
  • Si no hay avance → se atribuye a barbarie
  • Si hay adaptación → se traduce como cinismo bárbaro
  • Si hay errores → incompetencia bárbara

La horda es un marco que no busca entender. Busca cerrar la posibilidad de entender.


4. Cierre: "Kiev en tres días" como caso ejemplar

"Kiev en tres días" no es una anécdota sobre una predicción equivocada. Es un caso ejemplar del funcionamiento de un marco ideológico heredado de la Guerra Fría.

El rastro documental es completo:

  • El General Milley lo predijo literalmente: 72 horas
  • El CSIS lo reconoció después: "rápido y decisivo"
  • Barros lo explicó: "fuerza abrumadora" deducida de "números brutos"
  • Kofman lo admitió: asunción de "colapso fácil"
  • El ISW lo documentó: narrativas construidas sobre "operaciones arrolladoras"
  • RAND lo criticó tres años después: el marco persiste, clausurando el análisis

La frase no nació después del supuesto fracaso. Nació antes, en las salas del Pentágono, en los briefings del Congreso, en los análisis de think tanks. Nació porque el marco "horda rusa" ya estaba en su sitio, convertido en sentido común, en conocimiento experto, en deducción automática.

El problema de este tipo de marco no es que sea injusto. Es que es epistemológicamente estéril: impide aprender. Si el adversario es horda, no hace falta estudiar doctrina; si no hace falta estudiar doctrina, toda sorpresa se explica como barbarie; y si toda sorpresa se explica como barbarie, el análisis queda clausurado por diseño.

Y ese es el peligro real, el que documenta Cohen cuando habla de políticas ralentizadas, el que documenta Kuzio cuando habla de armas no entregadas, el que documenta RAND cuando advierte que el marco "socava el pensamiento estratégico occidental":

Cuando la guerra se convierte en deducción moral, la política desaparece. Y cuando la política desaparece, solo queda una cosa: guerra sin límites, porque el enemigo ya no es un actor. Es una plaga.

"Kiev en tres días" no fue el fracaso de una predicción. Fue el síntoma de un marco que sigue operando, produciendo análisis defectuosos y políticas peligrosas. Y mientras ese marco no se desarme explícitamente —mientras se siga pensando en "hordas" en lugar de en actores políticos con límites, intereses y racionalidad— el error se repetirá.

Porque no se trata de Rusia. Se trata de cómo Occidente piensa la guerra cuando el adversario ya ha sido construido como barbarie esencial.


Referencias

  1. Heritage Foundation (2022). "Why Gen. Milley's Ukraine War Prediction Missed by a Mile". https://www.heritage.org/defense/commentary/why-gen-milleys-ukraine-war-prediction-missed-mile
  2. CSIS (2025). "The Russia-Ukraine War: A Study in Analytic Failure". https://www.csis.org/analysis/russia-ukraine-war-study-analytic-failure
  3. Voice of America (2023). "Three Reasons Most Analysts Were Wrong on War in Ukraine". https://www.voanews.com/a/three-reasons-most-analysts-were-wrong-on-war-in-ukraine/6974782.html
  4. Institute for the Study of War (2023). "Russian Offensive Campaign Assessment, February 12, 2023". https://www.criticalthreats.org/analysis/russian-offensive-campaign-assessment-february-12-2023
  5. RAND Corporation (2025). "The Myth of Human Wave Attacks Obscures What North Korea Is Learning in Ukraine". https://www.rand.org/pubs/commentary/2025/02/the-myth-of-human-wave-attacks-obscures-what-north.html
  6. CSIS (2025). "Russia's Battlefield Woes in Ukraine". https://www.csis.org/analysis/russias-battlefield-woes-ukraine


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