domingo, septiembre 17, 2017

Nada personal, James Baldwin (III)

"Hace más de veinte años que no oigo cantar a nadie por las calles de Nueva York. Por cantar, entiendo de alegría, porque sí. No me refiero a los maullidos borrachos y solitarios de las cuatro de la mañana, que son sólo el gemido de una pobre alma que intenta vomitar su angustia y se atraganta en ella. Donde la gente puede cantar, el poeta puede vivir, y vale también decirlo al revés: donde el poeta puede cantar, la gente puede vivir. Cuando una civilización trata a sus poetas con el desprecio con que tratamos a los nuestros, no puede estar lejos el desastre; no puede estar lejos la matanza de los inocentes. Todo el mundo corre, Dios sabe adonde, y todo el mundo está buscando Dios sabe qué, pero es evidente que nadie es feliz aquí y que algo se ha perdido."

sábado, septiembre 16, 2017

Nada personal, James Baldwin (II)

"Ha sido siempre mucho más fácil (porque siempre ha parecido menos arriesgado) dar un nombre al mal exterior que localizar el terror interno. Y sin embargo, este terror interno es mucho más verdadero y mucho más poderoso que cualquiera de nuestras etiquetas: las etiquetas cambian, el terror es constante. Y este terror tiene algo que ver con el abismo insalvable que separa el yo que uno se inventa —el yo que uno se atribuye, que es, sin embargo, y por definición, un yo provisional— y el yo, indescubrible, que siempre tiene el poder de hacer añicos al yo provisional. Es perfectamente posible —y no está fuera de lo común— irse a la cama una noche, despertarse una mañana, o sencillamente cruzar el umbral de una puerta que se conoce de toda la vida, y descubrir, en el tiempo de un suspiro, que aquel yo tejido con tanto esfuerzo no es más que harapos, algo inaprovechable, se ha esfumado. ¿Y con qué materia prima vamos a construir otro yo?"

Referendum

Este país no ha cambiado tanto.
Somo más ricos, tenemos más cosas, pero en realidad este país no ha cambiado tanto. Sigue perdido en el laberinto propio y personal que el poeta Jaime Gil de Biedma llamado "Apología y petición", mezclando sus demonios con el gobierno.
Y al respecto de ese poema siempre se pone énfasis en los versos que dicen que la historia de nuestro país es la historia más triste de toda la Historia porque termina mal al entregar a esos demonios el gobierno.
Y de alguna manera esos demonios siguen ahí incoculandonos la tristeza de confundir, a la hora de entender nuestro país, una visión de parte, la estatal derivada directamente del imperio que miraba cara a cara al propio dios, con otra visión más neutral en la que quepan todos. Esa versión que considera todavía único e indivisible lo que en realidad es diverso.
Una versión generada por una España castellana cobrándose su esfuerzo de hacer imperio para un rey extranjero con un relato épico de grandeza en el que no hay sitio para la diferencia en un territorio que por naturaleza era diverso. En este sentido, pocos saben que en esa España unida desde los Reyes Católicos las cortes de Aragón se negaban a financiar las aventuras imperiales de Carlos I cayendo todo el peso sobre las Cortes de Castilla.
Y todo fue bien hasta que ese hidalgo instalado en el orgullo de su historia no reconoce el tren de la historia y deja de subirse al tren del desarrollo industrial, cosa que sí hace esa periferia mostrando la existencia de esa diferencia negada en la propia apreciación de valor en algo que el otro ni valora ni aprecia.
Es entonces cuando España se sube al tren que todo lo trastoca y que cada unidad de destino en lo universal ha procesado como ha podido.
Nosotros, desde la violencia, en esa culminación de todas las contradicciones que es la Guerra Civil, momento en que para el poeta nuestra historia termina y lo hace mal, imponiéndose por la fuerza la más monolítica tradición frente las caleidoscópicas y convulsas fuerzas de la modernidad en sus versiones más o menos democráticas.
Pero el franquismo resultante no puede vencer al tiempo, aunque ese fuera al principio su deseo.
A partir de la década de los sesentas del siglo pasado, intenta tutelar esa transición a la modernidad buscando mantenerse en los fines, las esencias y en el fondo, dejando los medios, las apariencias y las formas a los procesos de industrialización y de terciarización de la sociedad española que, por si mismas, condujeron al callejón sin salida que se resuelve en la transición y el posterior régimen del 78.
Un régimen que supone sobre el papel un cambio brutal pero que es deudor de su origen mixto, siendo parte de su origen la primacía de esa concepción tradicional en los aspectos esenciales de la arquitectura de la nueva España, lo que viene a ser lo que llamo el bigotito de Franco y las gafas oscuras que la política del pais se pone para ver ciertos temas.
Y es que en ciertos aspectos esenciales no ha habido transición.
España sigue siendo una e indivisible, esa unidad de destino en lo universal que una vez tuvo un imperio sobre el que nunca se puso el sol.
Una visión parcial, que tiene su verdad y su valor, pero que con sus ambiciones imperialistas desde lo ideologico, el unico lugar donde ese imperio todavía puede permanecer, se convierte en ese adjetivo negativo con el que el poeta adjetiva su descripción de valorativa de la situación: termina mal.
Y ese mal alcanza hasta ahora, hasta este Otoño de 2017 en el que una parte del territorio plantea al resto su necesidad de decidir si quieren seguir formando parte del mismo.

Y seguramente el entramado social que vive en ese territorio necesita de esta catarsis, dejar las cosas claras de una vez, sobre todo ante sí mismo, ante su propio pedazo de historia que el propio régimen del 78 ha acelerado y exhacerbado, una histori en la que esa diferencia negada siempre ha estado presente.
Pero no he visto un análisis de este tipo, un planteamiento emocional desde España que sea consecuente incluso con su propia historia, un planteamiento de hermanos que precisamente desde el entendimiento y la empatía niega de manera evidente la existencia de esa diferencia.
Todo lo contrario.
He visto a un padre severo que ha preferido refugiarse en la verdad de lo legal, convirtiendo lo que no es más que un medio para garantizar la convivencia en un fin.
Un padre que no se detiene a valorar lo que el hijo plantea, que severamente le conmina a callarse ya  no levantarse de la cena, que niega la posibilidad de una diferencia que el propio hecho de suceder y su reacción claramente demuestran, que desconfia y teme perder, que se refugia en la autoridad, en el imperio de la ley como único argumento.
En definitiva, en el imperio... y por supuesto, en alguna parte, en dios.
Como en los viejos tiempos.

El poeta dice que la historia de nuestro país termina mal y siempre ponemos énfasis en el adjetivo "mal" y no en el verbo "termina".
Hasta en ese pequeño detalle nuestros demonios nos dominan.
Nos impiden reconocer que en algún momento debe empezar algo nuevo para que algún poeta pueda algún día rimar un verso que diga que nuestra historia empieza bien.
Mientras tanto el diagnóstico sigue siendo el mismo.
Algo ha terminado y lo ha hecho mal.
A las pruebas me remito.

La ley es también un medio y sirve en tanto en cuanto garantice el reconocimiento y la convivencia de todos.
Todo lo demás es prolongar esta ensoñación de siglos que se llama España.
Todo este problema catalán no es sólo un problema, tambien la oportunidad de un nuevo comienzo.
Nuestros demonios nos impiden verlo así.
Todavía nos hacen creer que todo ha estado bien desde el principio de los siglos.
Nunca nos hemos preguntado si en verdad es así, si es cierto.

Nada personal, James Baldwin

“El blanco pobre fue esclavizado casi desde el instante mismo en que llegó a tierras americanas y sigue todavía esclavizado por una oligarquía brutal y cínica. La utilidad del blanco pobre fue hacer la esclavitud provechosa y segura y, en consecuencia, el germen de la supremacía blanca que trajo consigo de Europa floreció odiosamente en el aire americano. Dos guerras mundiales y una depresión universal no consiguieron demostrar a este desgraciado que tiene mucho más en común con el antiguo esclavo, al que teme, que con los amos que los oprimen a los dos en su propio provecho”.

domingo, septiembre 10, 2017

George Bataille, una introducción crítica. Benjamin Noys

“La "estabilidad" de una democracia que niveló las diferencias y neutralizó los conflictos de clase sólo condujo a una democracia monocefálica que era vulnerable a la forma violentamente monocefálica del fascismo… Soñaba con una sociedad con una dispersión plural del poder, una sociedad de intercambios fluidos y una pérdida voluntaria más que una sociedad de acumulación”.

La era del capital (1848-1875). Eric Hobsbawn

“El racismo invadió el pensamiento del periodo que estudiamos, hasta un límite difícil de apreciar hoy en día, y no siempre fácil de comprender… Aparte de su utilidad como legitimación del gobierno de los blancos sobre los individuos de color, y de los ricos sobre los pobres, quizá eso pueda describirse mejor como un mecanismo mediante el cual una sociedad fundamentalmente no igualitaria, basada sobre una ideología fundamentalmente igualitaria, racionalizaba sus desigualdades e intentaba justificar y defender aquellos privilegios que la democracia implícita en sus instituciones debería cambiar inevitablemente. Ya que el liberalismo no podía defenderse de manera lógica contra la igualdad y la democracia, erigió la barrera ilógica de las razas: sería la propia ciencia, baza del liberalismo, la que probaría que los hombres no eran iguales”.

viernes, agosto 25, 2017

Reflexión sobre Barcelona

La globalización está dejando muy poco de un algo que pudiéramos llamar "resto del mundo".

Y aunque sean ellos los que constantemente deben defenderse de nosotros para no ser directamente eliminados o bien asimilados, nuestra cultura occidental basa su cohesión en la defensa de ese otro que constantemente merodea alrededor de nuestras reales e imaginarias murallas buscando entrar, casi siempre para hacernos daño comprometiendo como mínimo el buen orden y la estabilidad de nuestras cosas.

Cada vez más, fuera de esas murallas no hay otra cosa que una amenaza de cuya ciega e irracional maldad nuestro sistema tiene la obligación de protegernos. pero esa es otra historia.

Lo importante es que es ante la presencia de ese otro cuando este poder,  que como escribía Foucault nos vive, tiene espacio y tiempo para mostrarse justificado.

La tensión entre administraciones/poderes subyacente a los tristes y terribles atentados de Barcelona es un magnífico ejemplo de puesta por obra de la necesidad de aprovechar al máximo esa necesidad de justificación.

Los unos para mostrar a los que anhelan poseer que son un poder autosuficiente y por lo tanto independiente; los otros precisamente para evitar esto y demostrar en todo momento la necesidad de recurrir a él expresando de manera directa e indirecta la realidad de una dependencia.

Era inevitable que las cosas sucedieran de esta manera.

La objetividad es imposible... o es lo que le sucede como adjetivo al punto de vista sostenido por el que vence. El privilegio de poder llamar las cosas por el nombre que siempre se les ha querido dar sin que ya nada ni nadie tenga el suficiente poder como para contradecir.

Y es ante las esporádicas apariciones de ese otro es cuando el poder se la juega para resolver precisamente esa contradiccion.

Es el momento único de mostrarse como tal, ejerciendo la fuerza, la producción de verdad, la generación de sumisión, aquello en definitiva que es la única manera en que el poder se manifiesta.

Tan importante como el qué, el sentirnos protegidos, es también el quién, que quede claro quién nos protege porque, después de todo, somos parte de quien nos protege.

Y en todo este molesto y casi siempre vergonzoso ruido blanco mediático subyace desgraciadamente la inevitable falta de escrúpulos que el poder siempre trae consigo, el aprovechamiento de una ocasión única para la expresión de dos entidades, de dos poderes que pugnan por imponerse en el mismo espacio y tiempo.

Tras la expresión de lo politicamente correcto, incluso de lo necesario, surgen los "peros", los "no obstantes", los "hubiera sido deseable" y con ellos la cruda verdad de la expresión de dos realidades que sólo pueden existir desde la pugna y el cuestionamiento porque, por su propia naturaleza, no pueden coexistir.

Siempre, en la punta de la pirámide. sólo puede quedar uno porque no es casualidad que sólo haya espacio para uno.

Sólo el verdadero y auténtico poder tiene la facultad de defendernos del otro y la única mejor manera de mostrar que se posee esa facultad es ejerciéndola.

Y como el escorpión del cuento, el poder no puede evitarlo. No puede evitar picar a la inocente y confiada liebre. No puede evitar mostrarse como único e indiscutible en el espacio que debiera ser de su autoridad.

Nacionalismo español y nacionalismo catalán no van a perder la ocasión de expresarse.

No pueden dejar de hacerlo porque son lo que son, expresiones incompatibles que se pretenden de un poder soberano, sentimientos que prostituyen la razón para justificar más o menos inconfesables instintos.

La victoria del animal que todos llevamos dentro y que sólo contempla las relaciones humanas desde la sumisión o la dominación.

Las raíces de la enfermedad de la violencia y destrucción que traemos con nosotros desde el principio de los tiempos.

Detrás de tanta palabra, de tanto ruido, de tanto argumento, no hay nada más que esto: pretenciosos simios queriendo estar a toda costa en lo cierto.

Hay algo terrible y obsceno en todo este ruido de fondo mediático y admitamoslo: somos todos nosotros, el mundo que concienzuda y diariamente estamos produciendo.

Y lo más curioso es que somos nuestras propias victimas.

Y según algunos, somos la obra cumbre de la creación.

Me pregunto si, en el caso de existir, Dios verdaderamente ha muerto... o se ha suicidado después de vernos a lo largo de los siglos en acción.







domingo, agosto 06, 2017

La Gran Transformación. Karl Polanyi

“Los antiguos pobres eran ahora clasificados en indigentes no aptos físicamente para el trabajo, cuyo destino eran las workhouses, y en trabajadores independientes que ganarían su vida trabajando por un salario. Apareció así sobre la escena social una nueva categoría de pobres totalmente nueva: los parados. Mientras que los indigentes debían de ser socorridos, por el bien de la humanidad, los parados no debían serlo por el bien de la industria. En este sentido, resultaba irrelevante que el trabajador en paro no fuese responsable de su situación. La cuestión no consistía en saber si el trabajador había conseguido trabajo o no, en el caso de que lo hubiese verdaderamente buscado, sino en que, a menos que el trabajador tuviese opción de elegir entre morir de hambre o ir a la aborrecida workhouse, el sistema de salarios se vendría abajo sumiendo así a la sociedad en la miseria y en el caos. Se reconocía que esto equivalía a penalizar a los inocentes. La perversión y la crueldad radicaban precisamente en emancipar al trabajador, con la explícita intención de convertir en una amenaza real la posibilidad de morir de hambre. Esta manera de proceder permite comprender ese sentimiento lúgubre, de desolación, que percibimos en las obras de los economistas clásicos. Pero, para cerrarles la puerta en las narices a los trabajadores sobrantes, desde ahora encerrados en los confines del mercado de trabajo, el gobierno se encontraba sometido a una legislación por la que se negaba a sí mismo - empleando las palabras de Harriet Matineau - a proporcionar el menor socorro a las inocentes víctimas, ya que esto constituía por parte del Estado una «violación de los derechos del pueblo». Cuando el movimiento cartista solicitó que los desheredados pudiesen penetrar en el recinto del Estado, la separación de la economía y de la política dejó de ser una cuestión académica para convertirse en la condición irrefragable de la existencia de ese sistema de sociedad. Habría sido una locura confiar la administración de la nueva legislación sobre los pobres a los representantes de ese mismo pueblo al que estaba destinado ese trato caracterizado por sus métodos científicos de tortura mental… La Constitución americana, elaborada en un medio de agricultores y artesanos por una clase dirigente consciente de lo que estaba ocurriendo en la escena industrial inglesa, aisló totalmente la economía de la jurisdicción constitucional y situó, en consecuencia, a la propiedad privada bajo la más poderosa protección que cabe imaginar y creó la única sociedad de mercado del mundo legalmente fundada. A pesar del sufragio universal, los electores americanos se sentían impotentes ante los propietarios”.

sábado, agosto 05, 2017

Georges Bataille, a critical introduction. Benjamin Noys

"Human nature is no longer purely natural, a given fact, but it is a complex arrangement of violent irruptive forces forced into stability"

 ("La naturaleza humana ya no es puramente natural, un hecho dado, sino que es un complejo arreglo de violentas fuerzas irruptivas forzadas a la estabilidad")

La Gran Transformación. Karl Polanyi

“Los métodos de la economía de mercado no podían ser aplicados con seguridad más que cuando existían esas condiciones previas. Allí donde los métodos librecambistas se impusieron sin que mediasen medidas protectoras, surgieron sufrimientos indecibles propios de pueblos indefensos, como ocurrió con los países de ultramar o semi-coloniales. En esto radica la clave de la aparente paradoja del imperialismo: algunos países rechazaron comerciar conjuntamente y sin diferencias -cosa económicamente inexplicable y que parecía irracional- y, en vez de esto, intentaron anexionarse mercados en ultramar y comerciar con países exóticos. La razón que los impulsó a actuar de este modo fue simplemente el miedo a sufrir consecuencias similares a las que padecían los pueblos incapaces de defenderse.”

lunes, julio 31, 2017

Crónicas de Motel. Sam Shepard

sus canarios
caían como moscas
cada mañana
aparecía un nuevo canario
tieso
en el suelo de la jaula

el Veterano le dijo
que era por las bacterias
del agua que les daba
pero él sabía
que era
por su modo de vivir