domingo, febrero 07, 2016

Titiriteros

Si lo miras desde fuera seguramente tenga un pase defender a unos titiriteros que deciden exhibir una pancarta que hace un juego de palabras con las palabras Gora y Eta (lo separo por si también deciden meterme en la cárcel a mi) en un espectáculo infantil.

Quizá haya formas de defender ésto, pero en realidad no tiene defensa.

A mi entender la variable esencial a manejar para entender este caso es que ha sido el propio público quién en un proceso progresivo de indignación ha llamado a la policía.

Esto debería bastarnos para matizar el discurso sobre el derecho a la libertad de expresión.

No olvidemos que a todos se nos supone el ejercer nuestros derechos y libertades con el buen sentido del ser que piensa y razona. Por esto mismo no creo que determinados contenidos sean adecuados para un espectáculo infantil al que también asisten los padres y cuyo acceso es libre, lo que aumenta las posibilidades de que se multipliquen los efectos distorsionantes de una libertad ejercida y mal medida.

Honestamente creo que esto es lo que hay que poner por delante a la hora de abordar este tema.

Y si este país no fuera la inmensa casa de putas intelectual que es, la cosa habría quedado en alguna amonestación, quizá en alguna multa por escándalo público.

Pero lo es.

Todavía instalado en un estado del alma guerracivilista, afortunadamente y ahora como máximo política y mediática, no puede dejar de escapar este desgraciado acontecimiento para convertirlo en munición de esa para disparar al otro.

Y así, de repente, unos simples idiotas se convierten además en enaltecedores y a poco que nos pongamos colaboradores necesarios de esa ETA que ya no existe más que como munición.

Llegan la deformación, el exceso, el mal sentido con vistas siempre a hacer daño al otro.

Y en esta guerra los recién llegados como el equipo de Carmena tienen poco que hacer con toda la mierda veterana que durante años vienen viviendo de deformar las cosas de acuerdo con intereses de parte.

Su inexperiencia las está colocando una y otra vez en posiciones vulnerables como ésta de los titiriteros etarras.

Todo un chollo para un país que está tan mal como para tener que invocar constantemente la ausencia de una banda terrorista que lleva años muerta.

Pasarán 30 años y todavía habrá algunos que cuando hablen parecerá que ETA mató ayer y seguramente matará mañana.

A esos, los jueces deberían también encerrarles.

Habría que crear un delito específico para este país que fuese la nostalgia de la violencia.

No sé cómo será el resto pero este país es un país horrible a poco que lo pienses,

Y lo es porque, como decía el poeta, la historia sigue acabando mal.


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