sábado, enero 09, 2016

La ciudad está llena de oficinistas
que, suspirantes, simplemente suspiran por suspirar
mientras, para su siempre ignorada desgracia,
tan honestos y formales como les supone
la vigente legislación,
muy sesudamente confunden
el pájaro con la jaula,
las piscinas vacías con el mar en calma,
caer con volar.

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