sábado, abril 22, 2017

Esa mano invisible...

Esa mano invisible que justifica desde tiempos memoriales el carácter autorregulador del mercado, se basa en individuos con una moralidad que es la opuesta a la que actualmente se considera deben tener:

"Así mismo el hombre smithiano va de lo particular a lo general evitando realizar actos que sean motivo de conflicto, de discordia, o de rencillas, en otras palabras que no promuevan el bien o la felicidad del conjunto; es decir procura el autocontrol o la moderación  de sus actos hasta el punto de la armonía social. El hombre smithiano, actuando en libertad, busca por naturaleza realizar aquellos actos que para sí son agradables y buenos en cuanto potencian su felicidad, que el realizar aquellos actos que le granjean zozobra, pleitos y discordias, es decir, infelicidad, por lo que tiende a evitarlos. Con lo que se logran  la tranquilidad, la seguridad y la paz  tanto para sí como para los demás".
(La mano invisible de Adam Smith o una crítica a la película "Una mente brillante", Emilio Muñoz Cardona)

Poner el propio interés por encima de todo no es ni razonable ni inteligente.
Desde un punto de vista humano, el egoísta inteligente pone un límite a su interés personal, para no entrar en conflicto con los otros.
Comprende que lo económico es sólo una dimensión más de lo social y está dispuesto a no comprometer ese entono de convivencia cayendo en el exceso de deseo y voluntad.

Todo lo contrario de lo que se piensa hoy en día, porque un hombre así sería por definición moderado en su ambición.

No se puede entender el concepto de mercado sin un asociado concepto de individuo que concurre en él y ese concepto es desarrollado por Smith en su "La teoría de los sentimientos morales".

La gran transformación, Karl Polanyi.

La tesis defendida aquí es que la idea de un mercado que se regula a sí mismo era una idea puramente utópica. Una institución como ésta no podía existir de forma duradera sin aniquilar la sustancia humana y la naturaleza de la sociedad, sin destruir al hombre y sin transformar su ecosistema en un desierto. Inevitablemente la sociedad adoptó medidas para protegerse, pero todas ellas comprometían la autorregulación del mercado, desorganizaban la vida industrial y exponían así a la sociedad a otros peligros. Justamente este dilema obligó al sistema de mercado a seguir en su desarrollo un determinado rumbo y acabó por romper la organización social que estaba basada en él.

viernes, abril 21, 2017

La gran transformación, Karl Polanyi

"La subordinación de lo social a lo económico — que con empecinamiento continúan defendiendo hoy los adalides del neoliberalismo— no solo ha generado en Occidente una ola de miseria que el término cuestión social eufemiza, sino que ha destruido en las comunidades dependientes de África, Asia y América las formas de vivir comunitarias y, por consiguiente, las razones de vivir. El hambre y la pobreza que se ciernen sobre estos continentes no son cataclismos naturales, ni castigos bíblicos, son efectos derivados de una destrucción sistemática de las raíces de las organizaciones sociales adaptadas a la tierra. El tercermundismo, ese concepto que reenvía a condiciones extremas de desarraigo y pobreza, y del que con ligereza se sirven algunos intelectuales orgánicos para descalificar a sus adversarios, es en realidad un producto del liberalismo desplegado a escala internacional".

domingo, abril 16, 2017

One market under God, Thomas Frank


"Lo que golpeó a la izquierda en Estados Unidos no fue la inflación ni el ascenso a la clase media de los trabajadores, fue la guerra cultural. Comenzando con la campaña de Nixon en 1968 y continuando hasta los años de Gingrich, la derecha americana pagó las facturas repartiendo favores al mundo de los negocios, pero ganó elecciones provocando, organizando y montando una reacción populista masiva contra los cambios sociales y culturales de la década de 1960 ... La guerra entre las clases había invertido la polaridad: la mayoría de los obreros (junto con sus empleadores) se enfrentó a una nueva élite, el establishment liberal y sus niños maleducados y quemadores de banderas. Esta nueva clase gobernante -una multitud de periodistas liberales, académicos liberales, empleados de fundaciones liberales, políticos liberales y los poderes sombríos de Hollywood- se ganó la rabia de la gente no por explotar a los trabajadores o por arrancar a los agricultores de sus hogares sino mostrando desprecio por la sabiduría y los valores del estadounidense promedio ".

lunes, marzo 20, 2017

Over the rainbow, Slavoj Zizek

"Así pues, no sólo debemos rechazar el fácil desprecio progresista por los fundamentalistas populistas (o, peor aún, el lamento paternalista por lo manipulados que están), sino que debemos rechazar los términos mismos de la guerra cultural. Aunque, como es lógico, un representante de la izquierda radical debería apoyar, en el contenido concreto de gran parte de las cuestiones en disputa, la posición progresista (a favor del aborto, contra el racismo y la homofobia), no se debe olvidar que, a largo plazo, es el fundamentalista populista, y no el progre, el que constituye nuestro aliado. Con toda su rabia, los populistas no están lo bastante rabiosos: no son lo bastante radicales para percibir la conexión entre el capitalismo y la decadencia moral que deploran".

domingo, febrero 26, 2017

Problemas en el paraíso, Slavoj Zizek

"El capitalismo global lleva la relación deudor-acreedor a su extremo y al mismo tiempo la socava: la deuda se convierte en un exceso abiertamente ridículo, y así es como entramos en el dominio de la obscenidad: cuando se concede un crédito ni siquiera se espera que el deudor lo devuelva: la deuda se aborda directamente como un medio de control y dominación... Lo que esto implica es que el verdadero objetivo de prestar dinero a un deudor no es conseguir recuperar la deuda con un beneficio sino la indefinida prolongación de la deuda, que mantiene al deudor en una permanente dependencia y subordinación. Hace más o menos una década, Argentina decidió devolver su deuda al FMI antes de tiempo (con la ayuda económica de Venezuela). La reacción del FMI ante esa decisión fue sorprendente: en lugar de alegrarse de que le devolvieran el dinero, el FMI (o mejor dicho, sus máximos representantes) expresaron su preocupación por el hecho de que Argentina utilizara esta nueva libertad e independencia económica de las instituciones internacionales para abandonar una política financiera controlada, y se embarcara en un gasto desbocado".

sábado, febrero 18, 2017

Problemas en el paraíso, Slavoj Zizek

"Así, el triunfo definitivo del capitalismo llega cuando trabajador se convierte en su propio capitalista, el empresario del yo que decide cuando invertir en su propio futuro (educación, sanidad, etc...) y paga estas inversiones endeudándose. Lo que eran formalmente derechos (a la educación, a la salud, a la vivienda) se convierten así en decisiones libres de invertir o no, que formalmente están al mismo nivel que la decisión del capitalista o del banquero de invertir en esta o aquella empresa de manera que, a este nivel formal, todo el mundo es un capitalista que se endeuda para poder invertir."

viernes, febrero 17, 2017

Problemas en el paraíso, Slavoj Zizek

"En grupos sociales más primitivos, las deudas a los demás se limitan y se pueden perdonar, mientras que con la llegada de los imperios y el monoteismo, la deuda social o divina de cada uno se vuelve de hecho impagable. El cristianismo perfeccionó dicho mecanismo: su dios todopoderoso implicaba una deuda que era infinita; al mismo tiempo, la propia culpa por no pagarla quedaba interiorizada. La única manera que tenía cada uno de devolverla de alguna manera era a través de la obediencia: a la voluntad de dios, a la iglesia. La deuda, al controlar los comportamientos pasados y futuros e influir sobre la moral, suponía una formidable herramienta gubernamental. Lo único que le faltaba era secularizarse",

jueves, febrero 09, 2017

Problemas en el paraíso. Slavoj Zizek.

"La política de austeridad no es ninguna ciencia, ni siquiera en un sentido mínimo. Está mucho más cerca de una forma contemporánea de superstición: una especie de reacción visceral a una situación impenetrablemente compleja, una reacción de sentido común, de las cosas han ido mal, en cierto modo somos culpables, tenemos que pagar el precio y sufrir, así que hagamos algo que duela y gastemos menos. La austeridad no es demasiado radical, como afirman algunos críticos izquierdistas, sino que, por el contrario, es demasiado superficial, una manera de desviar la mirada de las autenticas raíces de la crisis."

sábado, enero 21, 2017

What´s the matter with Kansas? - Thomas Frank

Los conservadores se han visto forzados a esta actitud en parte debido a su propio éxito. Clinton está fuera de juego, al igual que los sindicatos y otros movimientos conflictivos de base. Los derechistas difícilmente pueden seguir echando la culpa de todo a los comunistas. Las empresas siguen mandando, los impuestos bajan, desaparece la regulación y los más ricos disfrutan de la mejor racha para los más ricos desde los años veinte. Pero la derecha no puede proclamar victoria y marcharse. Ha de tener un adversario arrogante y despreciable para que su batalla en nombre de los humildes y perseguidos pueda continuar. Y la cultura –ese malhechor infinitamente más maleable, en el que puede anidar cualquier plan perverso– es el único opresor posible que queda.

viernes, enero 20, 2017

Problemas en el paraíso, Slavoj Zizek

El capitalismo es el primer orden socioeconómico que destotaliza el significado: no es global a nivel de significado. Después de todo, no existe ninguna cosmovisión capitalista, ninguna civilización capitalista propiamente dicha: la lección fundamental de la globalización consiste precisamente en que el capitalismo se puede adaptar a todas las civilizaciones, desde la cristiana hasta la hindú o budista, de Oriente a Occidente. La dimensión global del capitalismo sólo se puede formular a nivel de verdad-sin-significado, como lo Real del mecanismo global de mercado.

martes, enero 17, 2017

What`s the matter with Kansas? Thoms Frank

Vuelve lo medieval...

"Así pues, hay una forma de pensar sobre las clases sociales que por un lado alienta la hostilidad de clase que hemos visto en Kansas y por otro no considera que la cuestión económica sea motivo de agravio. Los ultraconservadores insisten en que la clase en realidad no está relacionada con el dinero o el nacimiento de uno, ni siquiera con la profesión. Es ante todo una cuestión de autenticidad, ese bien cultural tan preciado. La clase tiene que ver con el coche que uno conduce y el lugar donde compra y cómo reza, y sólo en segundo término está relacionada con el trabajo que uno desempeña o los ingresos que recibe. Lo que hace que uno sea miembro del noble proletariado no es el trabajo en sí, sino la modestia, la humildad y el resto de cualidades que los análisis de nuestros expertos aseguran que han descubierto en los estados republicanos que votaron a George W. Bush. A los productores del país no les importa el desempleo o una vida sin porvenir o un jefe que gane quinientas veces más que ellos. En absoluto. En la tierra republicana, tanto los trabajadores como sus jefes tendrían que estar indignados con los universitarios afectados de la mesa de al lado, que charlan sobre el queso francés, las villas de la Toscana y las grandes ideas para dirigir el mundo que han leído en los libros".

martes, enero 10, 2017

What's the matter with Kansas, Thomas Frank

Los antropólogos nos advierten con sensatez sobre las recetas de “crecimiento” que toleren sin más la existencia de una clase permanentemente empobrecida, pero la gente de Mission Hills no se altera lo más mínimo. Puede que sean demasiado educados para decirlo en voz alta, pero saben que la pobreza tiene su lado positivo. La pobreza es rentable. La pobreza hace que las acciones suban y la mano de obra baje.

The capitalist state, Bob Jessop

"Industria de la ideología", un término muy afortunada para una realidad que pasa por ser medios de comunicación:

"This is accompanied by a massive extension of monopoly control over the means of mental production such as education, advertising, and the mass media. Indeed, following the transition from the nightwatchman state with its limited franchise to the interventionist state with its popular suffrage, monopoly capital is obliged to intensify its ideological control over voters and a veritable ‘ideology industry’ has been created by the state and monopolies".

viernes, enero 06, 2017

Trump, Brexit y el ardor

Perezosamente anclada en los viejos discursos de siempre, la políica "mainstream", la responsable y constructiva, la formal, tampoco es que haya hecho demasiado por impedir la ocurrencia de esos eventos que, como el Brexit o la victoria de Trump, van en contra de esa agenda cuyos propósitos de dominación ya se confunden sin ambages con lo correcto,
Confiada en que hay cosas que no serán votadas porque sencillamente son pecado se ha limitado a subir a los púlpitos y recitar su parte y ahora, en la derrota, se limita a ser ese que no es traidor y que avisa de catástrofes futuras, como si la política ya fuese una fuerza de la naturaleza como los terremotos y los huracanas para cuyos azotes hay que prepararse y no una obra humana y como tal resultado de la humana voluntad.
Aceptando el principal argumento de la radical imposibilidad de su puesta en obra, no se entiende que los discursos populistas tienen algo bueno y eso que es bueno es algo tan esencial como ofrecer esperanza.
Frente a los políticos que se encogen de hombros y se limitan a argumentar que nada se puede en contra de la realidad, los discursos populistas ofrecen la esperanza de poder.
Y esta esperanza conecta con el deseo de la mayorías de no resignarse a hacer lo que se les manda y estar responsablemente jodidas.
El plenipotenciario yo de la sociedad de consumo, el que todo lo puede desear y conseguir si con la suficiente fuerza lo desea, de pronto se encuentra sometido a un ámbito restringido donde no todo es posible.
En política no se puede desear cualquier cosa, pero, y sin embargo, los discursos populistas les ofrecen esa cualquier cosa y a ella se entregan, porque así están siendo educados y socializados.
Los discursos populistas son discursos del deseo y frente a ellos poco se puede hacer porque es consustancial a nuestro capitalismo de consumo la ausencia de responsabilidad frente al propio deseo.
Y por supuesto, tampoco se hace pedagogía al respecto.
No se enseña la necesidad de responsabilidad porque, y ante personas verdaderamente responsables para con ellos mismos, el futuro y el planeta, este sistema del que emana la política no sería posible.
Es el ardor del deseo el que nos gobierna.
Y hay una relación directa entre la esperanza y ese deseo.
Y a través de esa esperanza debería regresar la verdadera política, la que tiene que ver con la estructuración de esa esperanza, la que nos lleva a preguntarnos por qué hay personas que piensan que cosas hechas por el hombre no pueden ser cambiadas, transformadas.
Pero aun no hemos llegado ahí.
Todavía nos debatimos entre populistas y formales, pero ese ardor del deseo está ahí, intacto en aquellos que no se resignan a ocupar el papel de responsablemente perjudicados dentro de una realidad hecha a medida de otros que son beneficiados, que es su propiedad y como tal es una marca registrada.
Pura dialéctica, pura historia todavía en movimiento.
Por eso la mayoría vota soluciones que según el pensamiento responsable y formal les perjudica.
Porque en el fondo no se conforman, porque verdaderamente quieren algo mejor y si no pueden conseguirlo saliendo por la puerta, están dispuestos a conseguirlo saltando por la ventana.
Es el ardor.