sábado, junio 02, 2012

CORIOLANUS

No está nada mal este "Coriolano" de Ralph Fiennes.

Es difícil estropear un texto de Shakespeare trasladándolo a un medio como el cinematográfico. Alguna vez se ha hecho y quizá tenga más mérito que conseguir un espectáculo aceptable de una obra del insigne bardo británico. Y desde luego no podemos concederle en mi opinión tan dudoso mérito a Ralph Fiennes.

Acertadamente, para mi gusto, Fiennes y Logan, el guionista, trasladan la historia a un lugar indeterminado del ya terminado conflicto de la antigua Yugoslavia y la dejan respirar sin interponer el ego, el camino más rápido para conseguir ese difícil mérito del que he hablado con anterioridad, entre el espectador y la historia.

No se sabe con certeza si un personaje como Cayo Marcio Coriolano existió en realidad. Su momento, las guerras entre romanos y Volscos por el control del Lacio, es uno de esos momentos en que historia y leyenda se entremezclan para volvernos a mostrar (si es que lo queremos ver) que en realidad no sabemos tanto como creemos.

Shakespeare recupera la historia-leyenda de Coriolano para contarnos el relato de un fiero general romano, azote de los Volscos, cuyas victorias en el campo de batalla le enfrentan a la compleja realidad política de la ciudad que con las armas y la sangre de sus soldados defiende.

Patricio de corazón, Coriolano siente un desprecio por la plebe que se niega a atemperar por mor de una carrera política que la república romana le ofrece. Y esta es, para mi, la parte más interesante de la obra de Shakespeare. Cuando su Coriolano deviene a crítica de las maneras de hacer política. Ese contemporizar y ceder en el gusto propio para conseguir el respaldo de los otros que en muchos casos se confunde (casi siempre acertadamente) con la hipocresía y la mentira.

Hombre de acción por encima de todo, Coriolano es incapaz de ejecutar ese doblez que el discurso político le exige generando un conflicto social que acarreará su destierro de Roma.

Lleno de odio se ofrecerá a los que fueron sus enemigos para ejecutar su particular venganza contra la madre, física y política, que le ha traicionado.

Y es aquí donde surgirá la tragedia convirtiendo el esfuerzo de Coriolano en un imposible deseo que le acarreará la condena de un futuro incierto.

No es una de las grandes obras de Shakesperare, pero sin duda su "Coriolano" ocupa un lugar destacado en la segunda fila reservada a los tesoros por descubrir. Frente a ésto, el mínimo mérito de Ralph Fiennes como guionista y director es permitir que la obra se muestre y desenvuelve con naturalidad, sin robar el protagonismo a la palabra, elemento esencial del medio para el que el texto fue creado y que en muchas ocasiones es uno de los grandes problemas que lastran las adaptaciones cinematográficas de las obras teatrales.

El exceso y la abundancia de imágenes ensordece el poder de la palabra, pero ésto afortunadamente no sucede en este Coriolano que muestra la trágica esencia de un monstruo desplazado por sus propios éxitos al territorio inexplorado y difícil de la civilidad, un territorio que se muestra para el valeroso guerrero mucho más letal que los sangrientos campos de batalla donde su ser se encuentra a sus anchas.

Interesante.

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