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Mostrando las entradas etiquetadas como Inflación

La inflación: la trampa que sometió la política a la economía (y al Estado bajo el acreedor)

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La trampa monetarista: cuando el síntoma se vende como causa La trampa monetarista que está en la base de la revolución neoliberal: cuando el síntoma se vende como causa (y la factura la paga siempre el mismo) En mi artículo anterior, " La trampa neoliberal: cómo la inflación abrió la puerta y la deuda ató al Estado ", describí cómo el neoliberalismo necesitó una coartada técnica para asaltar el orden distributivo de la posguerra. Este artículo profundiza en el mecanismo de ese asalto. La trampa opera mediante una inversión lógica deliberada: el monetarismo toma un efecto (el alza de precios producida por tensiones concretas: sube el gas, hay escasez de chips, las empresas protegen sus márgenes) y lo rebautiza como causa (hay "demasiado dinero circulando"). Al convertir el síntoma en el origen del mal, la política se desentiende de las raíces del conflicto y se otorga el derecho de "curar" la fiebre ro...

La trampa neoliberal: cómo la inflación abrió la puerta y la deuda ató al Estado

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La brecha neoliberal: cómo la inflación abrió la puerta y la deuda ató al Estado No fue "economía pura". Fue un cambio de régimen: convertir la estabilidad de precios en dogma para separar el dinero de la política y obligar al Estado a financiarse bajo tutela del acreedor. Durante los "treinta gloriosos", el Estado podía sostener un pacto social porque el sistema financiero estaba domesticado y el crecimiento hacía el resto. A partir de los 70, la inflación se convirtió en el pretexto perfecto para reescribir las reglas: el banco central se sacraliza, la política fiscal se criminaliza y la deuda pasa de ser un instrumento a ser una correa. El resultado es un Estado que actúa como si no emitiera su propia moneda —y, en Europa, directamente opera como usuario de una moneda que no controla. En un vistazo: Este artículo analiza cómo el neoliberalismo utilizó la crisis inflacionaria de los años 70 como ...

La inflación como refugio del capital

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La inflación ya no es solo una consecuencia del crecimiento o del consumo, sino un reflejo del modo en que el dinero domina a la economía. Tras mostrar su dimensión política y su función disciplinaria, este nuevo texto aborda su mecánica interna: cómo el crédito, los tipos de interés, la liquidez especulativa y los mercados financieros producen inflación incluso en tiempos de crisis, y por qué Europa encarna hoy ese desequilibrio estructural. Durante décadas se repitió que la inflación era un fenómeno simple: demasiado dinero persiguiendo pocos bienes. Era el dogma de la economía industrial, donde los precios subían cuando la producción crecía, los salarios aumentaban y el consumo se expandía. Pero ese modelo murió con la financiarización. Hoy, la inflación tiene un origen mucho más profundo y menos visible: el funcionamiento mismo del sistema financiero. Las investigaciones recientes del Banco de Pagos Internacionales (BIS), del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de varios banco...

La inflación como forma de poder

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La política lucha contra la inflación donde no nace: en la economía real. Al hacerlo, no corrige el problema, pero gana control. El precio se convierte en su nueva herramienta de poder: un mecanismo que redistribuye riqueza hacia arriba y disciplina a la población por abajo. En una entrada anterior.  Inflar el vacío vimos cómo la inflación contemporánea nace de la financiarización: un sistema donde el valor se emancipa de la producción y se ancla en la especulación financiera. Esa fractura entre economía real y economía financiera es el punto de partida para entender la inflación actual.. Sin embargo, el discurso político sigue tratando la inflación como si fuera un fenómeno de la economía real: exceso de gasto, salarios altos, consumo desbordado. Esa confusión no es un error; es una estrategia. La política combate una inflación que no puede controlar —porque su origen está en los mercados financieros— actuando sobre aquello que sí puede disciplinar: el trabajo, el consumo y...